
Siempre es apasionante, traer a la memoria, aquellos tiempos de pasión desenfrenada y relatarlos como si se los estuviera viviendo. Eso hará revivir el deseo y sentirse como si nada hubiera cambiado.
miércoles, 9 de mayo de 2012
mi mamita
todo comianza cuando una tarde entre al cuarto de mi hijo de 14años y lo encontre justamente masturbandose con una pelicula porno.
Lo mire y le dije: jose que carajo estas haciendo, sos muy chico para ver esas cosas, estas castigado y le voy a contar a tu madre sobre todo esto y no quiero que me digas una palabra. Mi hijo lo unico que hizo fue disculparse y decirme por favor no le digas nada a mama que me va a poner un castigo y de seguro no me deja usar la pc.
Yo le respondi que se callara la boca y se metiera en el cuarto, fui con mi mujer y le dije todo. Al otro dia mi novia carla entra en el cuarto de nuestro hijo, lo sienta en la pc y le dice:
Jose veo que estas un poco perturbado todo el tiempo mirando estas peliculas porno, no dejas de tocarte en ningun momento en lugar de estudiar.
jose: mama por favor no me quites la pc, solamente me masturbe mirando la peli, no seas mala.
victoria: hijo estas completamente obsecionado, vamos a tener que hablar con tu padre muy seriamente.
jose; no mama porfavor solamente mire la pelicula y me masturbe y tuve muchas fantasias.
victoria: fantasias???????? sobre que, decime a ver que pensas
jose: mama lo que pasa que no se si decirtelo, me da miedo que pienses mal, no quiero que me castigues.
victoria: yaaaaaaaaaaa decime que me estoy enojando.
jose: bueno mama no pienses mal pero vi una peli porno de una mujer muy culona que me volvio loco y en la noche tuve fantasias, no se si contarte pero.... eehhhh... no te enojes mama pero...
victoria: yaaaaaaaaa no te aguanto mas decime.
jose: bueno mama la verdad es que vos formastes parte de mis fantasias... no te enojes porfavor mama
victoria: queeeeeeeeeeeeeeee estas totalmente loco, que yo forme parte de queeeeeeeeeeee.... en realidad mi novia se hacia que estaba enojada pero le intrigaba la situacion y le dijo: ya me contas que pensastes.
jose: bueno mama en realidad me imagine que caminabas por la calle con una falda corta con esa misma que tenes ahora y debajo llevavas una... no te enojes mama pero sigo contandote????
victoria: si continua... mi novia comenzaba a ponerse mas atenta a lo que mi jose le preguntaba.
jose: bueno mama ibas caminando con esa falda que siempre te para terriblemente ese culo... digo esas nalgas que tenes y se marcaba mucho sobre la falda que llevavas una tanga debajo bien metida en tu colita...
victoria: aaaaaa nooooooo pero si estas loco de verdad y que hacia yo?????
jose: yo iba a tu lado y tu caminabas un poco delante de mi y movias el culo... digo tus nalgas para los costados, la falda se te metia en el culo ya que lo tenes demasiado grande. y bueno los hombres te decian cosas que a mi me exitaban en lugar de hacerme enojar
victoria: a ver que me decian???
jose: ufffffff que culo que tiene tu mami por dios, como esta para metersela entera por el culo, paso otro que te dijo que con ese culo tan grande tenias que dejarte cojer por tu colita.
mi novia a todo esto comenzo a ponerse nerviosa y a impasientarse para que le sigan contando.
jose: y bueno me exite con que te miraran el culo mientras caminabas.
victoria: sisi estas obsecionado con mi culo por lo que veo jose esto esta totalmente mal(ella se hacia la desentendida pero por dentro comenzaba a calentarse que su propio hijo se masturbara con su culo)
jose: y bueno mama otra vez soñe que me ibas a buscar a la escuela asi igual vestida como estas ahora y mis amigos te miraban la tanga cuando te inclinastes para buscar algo en la cartera, te inclinastes juntando las piernas sin flexionarlas y la falda se te levanto y se pudo ver la tanga blanca que llevabas por debajo formando un triangulo blanco que se te metia bien entre las nalgas y se asomaba por debajo tu concha tapada por la tanga totalmente hinchada a esplotar, en el sueño yo logre ver como se formaba una linea en tu tanga tapando la concha que dividia la tanga a la mitad de tan apretada que tenias la concha tan abultada.
victoria: contunua... continua y mi novia sin querer abrio un poco sus piernas y mi hijo logro ver la tanga por delante tambien blanca tapando la pepa de victoria, ajustada marcando bien la linea en el medio, brillante pero ella no dijo nada y mi hijo seguia contandole sin sacar la mirada de entre sus piernas.
jose:mama no te pongas mal pero desde que vi esa peli porno vi que tu tenes el culo igual pero igual y mejor que las mujeres que hacen esas pelicular


victoria; esos crees.... tan bien tengo el culo...
jose: si mama mis amigos te miran y siempre me dicen que quieren culearte todo el mundo te mira, hasta yo te miro y vos todavia todo el tiempo estas de faldas, o calzas ajustadisimas que se te marca totalmente ese culo parado que tenes
victoria: hijo pero tan loco estas con mi culo???
jose: si mama decime porfavor, te gustaria que te coja alguien mas que no sea papa??? que te coja algun amigo mio o cualquier otra persona???
victoria: jose yo se que es una fantasia pero como podes pensar eso, no te miento que me calentaria si claro que otro me coja o que me mire la tanga.
jose: mama te gustaria que te chupen la cola mientras vas caminando conmigo o que te la metan por el culo mientras estamos de compra???
victoria: no te voy a mentir pero me exita que me vean el culo y me miren la tanga y tambien me gustaria que otro que no fuera tu padre me clavara por las nalgas.
jose: ufffffff mama no lo puedo creer... te puedo pedir algo mama??? solo una cosa???
victoria:ehhhhhhhh que me queres pedir.
jose: solamente mama me gustaria verte caminar hasta la ventana con esa falda y que te inclines mostrando tu culo como en la fantasia.
victoria: bueno lo voy a hacer solo para ver si con esto te dejas de masturbarte a cada rato pensando en mi, victoria le dio la espalda, camino lentamente de espaldas a el mirandolo todo el tiempo, puso cara bien de puta como de costumbre, saco su lengua se la paso por los labios y riendose picaronamente se inclino lentamente, mientras lo hacia la falda se subia lentamente dejando ver las dos enormes nalgas y seguia agachandose, sus nalgas se abrian asomando la choncha totalmente abultada tapada por la tanga y un poco mojada por la calentura que tenia.
jose: uffffffff mama quedate asi decime te gustaria que te chuparan la tanga hasta dejartela mojada toda empapada en saliva???
victoria: mmmmmmmmmmmm si jose asi estoy totalmente entregando el culo como una puta de esas pelicular.
jose: si mama se te parte el culo de lo divino que lo tenes, como has de cojer con ese terrible culo, me imagino como lo debes usar, tambien me imagino como te debes sentar en una verga, le romperias la verga a cualquiera con esas nalgas, seguro que te falta mucha verga por ese culote que tenes, ese culo mama necesita verga todos los dias y solo con mirartelo se ve que lo pide todo el tiempo.
victoria: jose solo te mostre mi culo y mi tanga para que dejes de obsecionarte pero entende que soy tu madre y esto esta totalmente mal.
jose: mama ya lo se pero no dejo de pensar que mostras el culo todo el tiempo y que te la clavan por atras, y fue jose hasta la ventana y la abrio de par en par dejando toda la habitacion expuesta hacia afuera, cualquiera que pasara podria ver totalmente todo hacia dentro.
jose: mama te gustaria mostrar el culo ahora hacia afuera, vi que estas exitada porque tenes la tanga toda mojada, solamente quiero que te inclines sobre la silla de la pc y muestres el culo hacia afuera. sin pensar quien podria pasar y calentarte.
victoria fue hacia la silla y se arrodillo con las piernas juntas, apoyo los codos sobre el escritorio de la pc, levanto la falda y dejo el culo totalmente al aire con la tanga bien metida en el culo apuntando hacia la calle.
jose: ufffffffffff mama que pedazo de culo que tenes, te gustaria que te lo chupen y te metan la verga ahora...
victoria: siiiiiiiiiii hijo estoy totalmente caliente, me pusistes a mil diciendome todo sobre mi culo y lo puta que pensas que soy.
jose: mama puedo pasarte la lengua por la tanga blanca por esa parte abultada que sale detras de ti mientras alguien podria ver lo que hacemos???
victoria; bueno hijo dale pasame la lengua... se notaba claramente como jose se puso detras de ella, la agarro de las nalgas, se las abrio un poco y las cerraba mirando como las nalgas de victoria se comian la tanga y cuando las abria dejaba ver la concha bien tapada por la tanga totalmente tirante,
jose comenzo a pasarle la lengua por la tanga dejandola poco a poco totalmente pegajosa llena de saliva la cual se le pegaba mas a la concha de victoria y al estar empapada en saliva la tanga blanca se volvia transparente dejando ver los labios de mi novia totalmente hinchados.. juntos, abultados, y su clitoris como un botos aparecia entre medio de ellos marcandose en la tanga, la vision era totalmente para hacerce una paja que durara toda la noche.
jose: uffffffff mama no puedo creer la concha que tenes, grande como una pera y como se te ve a travez por dios mama igual que en las peliculas, puedo bajarte la tanga????
victoria que ya estaba totalmente entregada le dijo que si y jose bajo la tanga y automaticamente comenzo a chuparle el culo a su madre muy lentamente.
victoria: uyyyyyy jose como siento tu lengua caliente en mi agujero, mmmmmmm siento el culo resbaloso y lleno se saliva.
jose: mama te la voy a meter no aguanto mas es mi sueño por favor dejate...
victoria: bueno hijo solamente te voy a dejar que me la metas pero un par de veces nomas para que sientas lo que es mi culo que tan obsecionado que te tiene y la sacas enseguida ok
jose saco su verga un poco chica ya que tenia 14años y se la metio de una por el culo de su madre ya que el culo de su madre era enorme y la verguita de mi hijo no le hacia absolutamente nada. jose comenzo a meter y sacar la verga del culo de victoria un par de veces pero no se detuvo como le pidio su madre y para peor con la ventana abierta era totalmente exitante para el, mas o menos se la metio como 10 minutos y se acabo toda la leche dentro del culo de su madre.
victoria le dijo ahora te vas a tu cuarto y no contas absolutamente nada a nadie ok, esto termino aca...(pero ella sabia bien que no iba a terminar solo ese dia y que iban a continuar las culeadas)
victoria se puso la tanga blanca y se fue a acostar y no me dijo absolutamente nada, yo a todo esto supuestamente estaba durmiendo asi que me hice el dormido cuando victoria entro al cuarto, y se acosto a mi lado, deje que se durmiera y levante la sabana prendi la luz sin que se despierte y ella estaba de costado apuntando su enorme culo hacia mi y fue descomunal ver como la leche de jose salia de su culo y chorreaba toda su tanga mientras dormia... y le llegaba la leche sobre la tanga en la zona de su concha, no lo podia creer y me masturbe tambien acabandole sobre la tanga a mi mujer mientras ella dormia
martes, 12 de julio de 2011
Papito y Yo
Esto que voy a relatar ocurrió en febrero de este año y recién hoy me animo a contarlo, ya que no he tenido la posibilidad de comentarlo con nadie, ya que se trata de un hecho muy íntimo.
Mi padre se dedica al comercio y mi madre es jefa de enfermeras de una importante clínica de esta provincia en donde vivimos.
Mi madre, por su profesión, cada semana cambia de turno a veces entra por la madrugada, otras en la tarde y obviamente también hace turno de noche, hasta las 6 de la mañana.
En todo ese ajetreo, yo atiendo a mi padre en las ausencias en que mi madre trabaja, así que cuando salgo de trabajar al mediodía preparo el almuerzo, luego limpio la casa, despierto a papá cuando duerme la siesta y le doy mates antes de que se vaya a trabajar por la tarde.
Lo que voy a relatar ocurrió durante el mes de febrero en que durante el turno nocturno de mamá me iba a dormir a la cama de papá por las noches para ver juntos la tele, y despertarlo por la mañana y atenderlo con el desayuno para que luego me lleve a mi trabajo y él se vaya al suyo.
Era un día viernes y yo había ido a bailar con unas amigas a un boliche y me había encontrado con un chico con el cual habíamos tenido una relación tiempo atrás, y si bien habíamos terminado siempre que nos veíamos terminábamos o haciendo el amor o franeleando y atracando a fondo, no recuerdo por que causa esa noche no tuvimos sexo , así que me acompañó hasta casa y estuvimos un rato en el pasillo manoseándonos pero sin poder hacer nada, nos despedimos y entré a casa y me fui a mi cuarto, me desvestí y aprovechando que mi madre estaba de turno, estaba papá con mi hermano que se encontraba de vacaciones durmiendo, entré a higienizarme al baño y me dirigí a mi cuarto, como estaban durmiendo junté la puerta y desnuda como había salido del baño, comencé a masturbarme de la calentura que me había dejado mi “amigovio”, en lo mejor que estaba abierta de piernas tocándome y lista para acabar, abrí los ojos y lo ví a papá parado en la puerta de mi cuarto, se dio vuelta y se fue, que vergüenza, me sentí tan mal que se me fue toda la calentura que tenía, pensaba como hacía al otro día para mirar a papá.

Al día siguiente me levanté papá se había ido al negocio, mi hermano estaba durmiendo y mamá trabajando, así que decidí vestirme y me fui hasta el centro, no dudé y me fui hasta el negocio de papá, llegué, entré saludé a los chicos/as que trabajan con él y me dirigí a su oficina, entré le dí un beso, me ofreció un café y nos pusimos a charlar mientras fumábamos un cigarrillo, cuando pude lo encaré y le dije: pá quiero pedirte perdón por lo de anoche me siento tan avergonzada por lo que pasó, pero me tranquilizó, hija no te hagas problemas, es natural en todas las chicas de tu edad, hacé de cuenta que no pasó nada, porque al final yo no he visto nada me dijo.
Me quedé más tranquila, pero de todas maneras sentía vergüenza, pero como todo continuaba normal en casa, no le di mucha importancia, pero de todas maneras siempre me daba vueltas en la cabeza lo de esa noche.
Pasaron los días, mi hermano se fue a estudiar, mamá comenzó a trabajar de noche y fue precisamente una noche de tantas en que había dormido con papá, en la mañana del día siguiente y aprovechando que era sábado y no trabajaba, me levanté para ir a higienizarme y cuando terminé de hacer pis me fui al bidet para lavarme noté que los vellos de mi vagina estaban todos pegoteados, como si hubiera tenido una sesión de sexo, me llamó la atención, pero no le dí mucha importancia.
El resto del día continuó normal como siempre, compartimos el almuerzo los tres, mis padres se fueron a dormir la siesta y yo me puse lavar ropa, y a limpiar la casa, porque soy una obsesiva con la limpieza, por la tardecita mamá se preparó para irse a trabajar, y yo, cuando ella está de turno por las noches no salgo con mis amigas para atender a papá.
Así fue que luego de cenar y de lavar todas las cosas me di una ducha y me fui a acostar con papá y como es mi costumbre siempre de bombacha y corpiño.
Después de mirar hasta tarde la TV me di vuelta para el otro lado y me quedé dormida, no se que hora era pero de pronto entre sueños comencé a sentir que me acariciaban las piernas, los pechos y me tocaban la vagina, por supuesto al día siguiente cuando me levanté para ir al baño nuevamente noté lo mismo, todos mis vellos pegoteados al igual que mi bombacha, eso comenzó a llamarme la atención, ya que por ese entonces yo no tenía ninguna relación con ningún chico con el cual pudiera haber soñado, o haber tenido un encuentro sexual para estar en esas condiciones.
Lo único que se me ocurrió pensar era en mi padre, pero como jamás, y esto lo puedo jurar, nunca había tenido ningún tipo de insinuación ni mucho menos tocarme aunque fuera disimuladamente, por mucho que descartara, todas las sospechas recaían sobre él.
Para mi mal, mamá ese día cumplía su turno de noche, así que tuve que esperar 15 días para tratar de dilucidar mis sospechas.
A todo esto con la sola idea de que fuera papá el que me tocara por las noches en que dormíamos juntos, lejos de producirme rechazo me iba excitando noche a noche en mi cama sola.

Con el transcurrir de los días todo se me hacía más confuso, ya que papá no daba ni señales de que fuera él el causante de lo sucedido.
A todo esto yo conversando con una amiga, por supuesto no le comenté absolutamente nada, le pregunté que podía tomar para que no me diera sueño, ya que quería ver una peli, a lo que me recomendó tomar un café bien cargado con una aspirina, que eso me quitaría el sueño y me despabilaría. Por fin llegó el día en que mamá tenía el turno de noche, como siempre preparé la cena, lavé las cosas y me fui a su cama, él estaba durmiendo, miré un rato la tele y luego la apagué y me di vuelta para el otro lado, esperé durante un largo rato, pero no pasaba absolutamente nada, luego de estar despierta durante mucho tiempo y pensando, sentí que me rozaban mi pierna, y como estaba pensando en otra cosa, di un sobresalto, lo que hizo que todo siguiera en absoluta calma, me tranquilicé y esperé impacientemente, hasta que comencé a sentir nuevamente el roce en mi pierna, me quedé quieta simulando estar dormida, y comencé a sentir la palma de su mano en mis piernas, que subían y bajaban, suavemente me desprendió el corpiño, se acomodó bien entre mis nalgas y comenzó a rozarme con su miembro y a acariciarme los pezones hasta ponerlos duros, luego fue bajando sus manos por mi cola a la que acariciaba con mucho entusiasmo, hasta que en un momento comenzó a abrir mis piernas y me corrió suavemente la bombacha a un costado e inmediatamente sentí algo caliente en mi vagina, no dudé en saber que había apoyado la punta de su pija entre mis labios, juntó mis piernas y comenzó a realizar el movimiento de simular penetrarme sin hacerlo, hasta que en un momento empezó a jadear, aceleró sus movimientos y comenzó a eyacular, con su mano, supongo, limpió mis piernas y mi vagina, abrochó mi corpiño y se dio vuelta para su lado.
Esperó un buen rato, se levantó al baño y supongo que se lavó y se acostó nuevamente.
Ahora sí tenía la certeza de que era él, ya no había dudas, para colmo el café no me dejaba dormirme y me sentía pegajosa pero no quería levantarme a higienizarme.
No se a que hora me dormí, pero al otro día mientras me higienizaba me di una tremenda masturbada mientras fantaseaba y pensaba en lo que había vivido la noche anterior.
Estuve durante todo el día pensando en lo sucedido, y él no daba señales de nada, por el contrario todo normal.
Durante la siesta mis padres se fueron a dormir un rato, así que me quedé ordenando y limpiando toda la casa, luego que ellos se levantaron les preparé unos mates, mamá se bañó y se fue y quedamos solos con papá, más tarde preparé la cena y luego nos fuimos a dormir, yo me quedé viendo la tele como hasta las tres de la madrugada y él dormía, y yo también me di vuelta y me acomodé para dormir.
Al cabo de un rato, sentí de nuevo sus manos sobre mi, me tocaba las piernas ya me corría la bombacha hacia un costado y metía sus dedos en mi concha y pasaba la yema de sus dedos en mi clítoris, luego abrió mis piernas y ponía su pija caliente y dura entre mis piernas y simulaba una penetración y acababa entre mis piernas, asi se fueron sucediendo cada vez más frecuentes estos “encuentros ”, pero a mi ya no me resultaban lindos esos momentos porque yo cada vez me quedaba más caliente y él no hacía nada para quitarme la calentura.
Así que una siesta en que mamá estaba de turno, él se acostó como siempre, pero a la tarde no trabajaba, así que decidí hacer algo, me fui a duchar, me envolví en el toallón y y me fui derecho a su cama, me lo quité me acomodé a su lado y lo abracé, levanté la parte de arriba de su pijama y comencé a tocar su pecho y a jugar con sus vellos, mientras besaba su espalda, de a poco fui bajando la mano y comencé a rozar su pijama, hasta que toqué con el borde de mis dedos la punta de su pija que ya estaba dura, de a poquito bajé mi mano y comencé a acariciársela, cuando ví que él no hacía nada, metí mi mano dentro de su pijama y comencé a tocar su pija, con toda mi mano se la aferré y comencé a moverla, ya tenía la punta toda mojada, lo fui dando vuelta de a poco hasta ponerlo de costado, de frente a mí, quedamos cara a cara, y le dije, no pensás decirme nada, vas a gozar vos sólo? yo también tengo ganas de hacerlo con vos, me agarró la cara con sus manos y me dio un beso en la boca, comenzó a jugar con su lengua y ya nos entregamos mutuamente, le saqué la poca ropa que tenía y se montó encima mío, me besó toda, la boca, me chupó las tetas, me las mordió muy suavemente, me pasaba la lengua por el cuello y fue bajando hasta el ombligo, luego besó mis piernas y de a poco se acomodó entre ellas y me dio una tremenda chupada de concha que me hizo acabar como nunca lo había hecho, le tuve que apartar la cabeza de entre mis piernas porque me había dejado con una sensibilidad terrible, luego de dejarme que me relajara, se montó encima mío y comenzó a hacerme el amor, me abrió bien las piernas y comenzó a entrar y a salir tan suave que no se la cantidad de orgasmos que me dio, hasta que me hizo sentar encima de su pija y así cabalgándolo me hizo acabar de una manera que terminé mojando todas las sábanas.
Y así comenzó esta historia entre nosotros, que día a día se va acrecentando, ya no sólo lo hacemos en casa cuando mamá está de turno, sino que a veces nos las ingeniamos para irnos a pasar toda la tarde a un motel, o me voy al negocio cuando está por cerrar y hacemos el amor desnudos los dos encima de su escritorio.
Me ha convertido en su amante, y me ha hecho a su manera, yo que siempre he sido contraria a depilarme toda, hasta en eso me ha hecho cambiar de parecer y hoy gozo más que nunca cuando me practica sexo oral en toda mi conchita depilada, hasta filma cuando hacemos el amor y me saca fotos desnuda o teniendo sexo con él, la verdad es el amante perfecto
Nunca pensé que todo acabaría de esta manera, en que yo, la nena de papá, me convertiría en su amante, ya llevamos cerca de cinco meses y por suerte nuestra relación es cada vez más fuerte y más intensa.
Espero que este relato que es real, les haya gustado.
gracias Patri
Mi padre se dedica al comercio y mi madre es jefa de enfermeras de una importante clínica de esta provincia en donde vivimos.
Mi madre, por su profesión, cada semana cambia de turno a veces entra por la madrugada, otras en la tarde y obviamente también hace turno de noche, hasta las 6 de la mañana.
En todo ese ajetreo, yo atiendo a mi padre en las ausencias en que mi madre trabaja, así que cuando salgo de trabajar al mediodía preparo el almuerzo, luego limpio la casa, despierto a papá cuando duerme la siesta y le doy mates antes de que se vaya a trabajar por la tarde.
Lo que voy a relatar ocurrió durante el mes de febrero en que durante el turno nocturno de mamá me iba a dormir a la cama de papá por las noches para ver juntos la tele, y despertarlo por la mañana y atenderlo con el desayuno para que luego me lleve a mi trabajo y él se vaya al suyo.
Era un día viernes y yo había ido a bailar con unas amigas a un boliche y me había encontrado con un chico con el cual habíamos tenido una relación tiempo atrás, y si bien habíamos terminado siempre que nos veíamos terminábamos o haciendo el amor o franeleando y atracando a fondo, no recuerdo por que causa esa noche no tuvimos sexo , así que me acompañó hasta casa y estuvimos un rato en el pasillo manoseándonos pero sin poder hacer nada, nos despedimos y entré a casa y me fui a mi cuarto, me desvestí y aprovechando que mi madre estaba de turno, estaba papá con mi hermano que se encontraba de vacaciones durmiendo, entré a higienizarme al baño y me dirigí a mi cuarto, como estaban durmiendo junté la puerta y desnuda como había salido del baño, comencé a masturbarme de la calentura que me había dejado mi “amigovio”, en lo mejor que estaba abierta de piernas tocándome y lista para acabar, abrí los ojos y lo ví a papá parado en la puerta de mi cuarto, se dio vuelta y se fue, que vergüenza, me sentí tan mal que se me fue toda la calentura que tenía, pensaba como hacía al otro día para mirar a papá.

Al día siguiente me levanté papá se había ido al negocio, mi hermano estaba durmiendo y mamá trabajando, así que decidí vestirme y me fui hasta el centro, no dudé y me fui hasta el negocio de papá, llegué, entré saludé a los chicos/as que trabajan con él y me dirigí a su oficina, entré le dí un beso, me ofreció un café y nos pusimos a charlar mientras fumábamos un cigarrillo, cuando pude lo encaré y le dije: pá quiero pedirte perdón por lo de anoche me siento tan avergonzada por lo que pasó, pero me tranquilizó, hija no te hagas problemas, es natural en todas las chicas de tu edad, hacé de cuenta que no pasó nada, porque al final yo no he visto nada me dijo.
Me quedé más tranquila, pero de todas maneras sentía vergüenza, pero como todo continuaba normal en casa, no le di mucha importancia, pero de todas maneras siempre me daba vueltas en la cabeza lo de esa noche.
Pasaron los días, mi hermano se fue a estudiar, mamá comenzó a trabajar de noche y fue precisamente una noche de tantas en que había dormido con papá, en la mañana del día siguiente y aprovechando que era sábado y no trabajaba, me levanté para ir a higienizarme y cuando terminé de hacer pis me fui al bidet para lavarme noté que los vellos de mi vagina estaban todos pegoteados, como si hubiera tenido una sesión de sexo, me llamó la atención, pero no le dí mucha importancia.
El resto del día continuó normal como siempre, compartimos el almuerzo los tres, mis padres se fueron a dormir la siesta y yo me puse lavar ropa, y a limpiar la casa, porque soy una obsesiva con la limpieza, por la tardecita mamá se preparó para irse a trabajar, y yo, cuando ella está de turno por las noches no salgo con mis amigas para atender a papá.
Así fue que luego de cenar y de lavar todas las cosas me di una ducha y me fui a acostar con papá y como es mi costumbre siempre de bombacha y corpiño.
Después de mirar hasta tarde la TV me di vuelta para el otro lado y me quedé dormida, no se que hora era pero de pronto entre sueños comencé a sentir que me acariciaban las piernas, los pechos y me tocaban la vagina, por supuesto al día siguiente cuando me levanté para ir al baño nuevamente noté lo mismo, todos mis vellos pegoteados al igual que mi bombacha, eso comenzó a llamarme la atención, ya que por ese entonces yo no tenía ninguna relación con ningún chico con el cual pudiera haber soñado, o haber tenido un encuentro sexual para estar en esas condiciones.
Lo único que se me ocurrió pensar era en mi padre, pero como jamás, y esto lo puedo jurar, nunca había tenido ningún tipo de insinuación ni mucho menos tocarme aunque fuera disimuladamente, por mucho que descartara, todas las sospechas recaían sobre él.
Para mi mal, mamá ese día cumplía su turno de noche, así que tuve que esperar 15 días para tratar de dilucidar mis sospechas.
A todo esto con la sola idea de que fuera papá el que me tocara por las noches en que dormíamos juntos, lejos de producirme rechazo me iba excitando noche a noche en mi cama sola.

Con el transcurrir de los días todo se me hacía más confuso, ya que papá no daba ni señales de que fuera él el causante de lo sucedido.
A todo esto yo conversando con una amiga, por supuesto no le comenté absolutamente nada, le pregunté que podía tomar para que no me diera sueño, ya que quería ver una peli, a lo que me recomendó tomar un café bien cargado con una aspirina, que eso me quitaría el sueño y me despabilaría. Por fin llegó el día en que mamá tenía el turno de noche, como siempre preparé la cena, lavé las cosas y me fui a su cama, él estaba durmiendo, miré un rato la tele y luego la apagué y me di vuelta para el otro lado, esperé durante un largo rato, pero no pasaba absolutamente nada, luego de estar despierta durante mucho tiempo y pensando, sentí que me rozaban mi pierna, y como estaba pensando en otra cosa, di un sobresalto, lo que hizo que todo siguiera en absoluta calma, me tranquilicé y esperé impacientemente, hasta que comencé a sentir nuevamente el roce en mi pierna, me quedé quieta simulando estar dormida, y comencé a sentir la palma de su mano en mis piernas, que subían y bajaban, suavemente me desprendió el corpiño, se acomodó bien entre mis nalgas y comenzó a rozarme con su miembro y a acariciarme los pezones hasta ponerlos duros, luego fue bajando sus manos por mi cola a la que acariciaba con mucho entusiasmo, hasta que en un momento comenzó a abrir mis piernas y me corrió suavemente la bombacha a un costado e inmediatamente sentí algo caliente en mi vagina, no dudé en saber que había apoyado la punta de su pija entre mis labios, juntó mis piernas y comenzó a realizar el movimiento de simular penetrarme sin hacerlo, hasta que en un momento empezó a jadear, aceleró sus movimientos y comenzó a eyacular, con su mano, supongo, limpió mis piernas y mi vagina, abrochó mi corpiño y se dio vuelta para su lado.
Esperó un buen rato, se levantó al baño y supongo que se lavó y se acostó nuevamente.
Ahora sí tenía la certeza de que era él, ya no había dudas, para colmo el café no me dejaba dormirme y me sentía pegajosa pero no quería levantarme a higienizarme.
No se a que hora me dormí, pero al otro día mientras me higienizaba me di una tremenda masturbada mientras fantaseaba y pensaba en lo que había vivido la noche anterior.
Estuve durante todo el día pensando en lo sucedido, y él no daba señales de nada, por el contrario todo normal.
Durante la siesta mis padres se fueron a dormir un rato, así que me quedé ordenando y limpiando toda la casa, luego que ellos se levantaron les preparé unos mates, mamá se bañó y se fue y quedamos solos con papá, más tarde preparé la cena y luego nos fuimos a dormir, yo me quedé viendo la tele como hasta las tres de la madrugada y él dormía, y yo también me di vuelta y me acomodé para dormir.
Al cabo de un rato, sentí de nuevo sus manos sobre mi, me tocaba las piernas ya me corría la bombacha hacia un costado y metía sus dedos en mi concha y pasaba la yema de sus dedos en mi clítoris, luego abrió mis piernas y ponía su pija caliente y dura entre mis piernas y simulaba una penetración y acababa entre mis piernas, asi se fueron sucediendo cada vez más frecuentes estos “encuentros ”, pero a mi ya no me resultaban lindos esos momentos porque yo cada vez me quedaba más caliente y él no hacía nada para quitarme la calentura.
Así que una siesta en que mamá estaba de turno, él se acostó como siempre, pero a la tarde no trabajaba, así que decidí hacer algo, me fui a duchar, me envolví en el toallón y y me fui derecho a su cama, me lo quité me acomodé a su lado y lo abracé, levanté la parte de arriba de su pijama y comencé a tocar su pecho y a jugar con sus vellos, mientras besaba su espalda, de a poco fui bajando la mano y comencé a rozar su pijama, hasta que toqué con el borde de mis dedos la punta de su pija que ya estaba dura, de a poquito bajé mi mano y comencé a acariciársela, cuando ví que él no hacía nada, metí mi mano dentro de su pijama y comencé a tocar su pija, con toda mi mano se la aferré y comencé a moverla, ya tenía la punta toda mojada, lo fui dando vuelta de a poco hasta ponerlo de costado, de frente a mí, quedamos cara a cara, y le dije, no pensás decirme nada, vas a gozar vos sólo? yo también tengo ganas de hacerlo con vos, me agarró la cara con sus manos y me dio un beso en la boca, comenzó a jugar con su lengua y ya nos entregamos mutuamente, le saqué la poca ropa que tenía y se montó encima mío, me besó toda, la boca, me chupó las tetas, me las mordió muy suavemente, me pasaba la lengua por el cuello y fue bajando hasta el ombligo, luego besó mis piernas y de a poco se acomodó entre ellas y me dio una tremenda chupada de concha que me hizo acabar como nunca lo había hecho, le tuve que apartar la cabeza de entre mis piernas porque me había dejado con una sensibilidad terrible, luego de dejarme que me relajara, se montó encima mío y comenzó a hacerme el amor, me abrió bien las piernas y comenzó a entrar y a salir tan suave que no se la cantidad de orgasmos que me dio, hasta que me hizo sentar encima de su pija y así cabalgándolo me hizo acabar de una manera que terminé mojando todas las sábanas.
Y así comenzó esta historia entre nosotros, que día a día se va acrecentando, ya no sólo lo hacemos en casa cuando mamá está de turno, sino que a veces nos las ingeniamos para irnos a pasar toda la tarde a un motel, o me voy al negocio cuando está por cerrar y hacemos el amor desnudos los dos encima de su escritorio.
Me ha convertido en su amante, y me ha hecho a su manera, yo que siempre he sido contraria a depilarme toda, hasta en eso me ha hecho cambiar de parecer y hoy gozo más que nunca cuando me practica sexo oral en toda mi conchita depilada, hasta filma cuando hacemos el amor y me saca fotos desnuda o teniendo sexo con él, la verdad es el amante perfecto
Nunca pensé que todo acabaría de esta manera, en que yo, la nena de papá, me convertiría en su amante, ya llevamos cerca de cinco meses y por suerte nuestra relación es cada vez más fuerte y más intensa.
Espero que este relato que es real, les haya gustado.
gracias Patri
martes, 19 de abril de 2011
domingo, 12 de diciembre de 2010
MI PRIMERA
Esta historia que les voy a contar me sucedió cuando tenia 17 años. Fue mi primera experiencia sexual y hasta hoy que tengo 32 ha sido una de las mejores.
Al entrar en la escuela de enfermería recuerdo que habían muchos maricones estudiando allí. Yo llegue por casualidades del destino. Un amigo mío me dijo que el profesor vivía cerca de la escuela y me enseñó la casa. Pasamos por allá y estuvimos conversando un rato. Durante el primer año de la carrera cada vez que tenia una oportunidad pasaba por su casa y conversábamos un rato. Muchas veces habían algunos pájaros visitándole, algunos de ellos eran profesores de la misma escuela a la que yo había asistido. Siempre note algo extraño en su mirada, pero como dije antes nunca me llamaron la atención los hombres. Al comenzar el segundo año las horas en el hospital también eran de madrugada. Comenzaba a las 11:00 de la noche hasta las 7:00 de la mañana. Siempre que me tocaba ese horario yo salía de mi casa mucho mas temprano y pasaba a visitar a mi amigo. A veces pasábamos horas conversando. Durante ese año el me invito a su casa a comer en mas de una ocasión pero yo nunca fui. Me daba pena.

Una noche el me dijo cuando pase por su casa que tenia una cosa para que yo leyera, y que la sabia que me iba a gustar. Me fui a mi hospital esa noche preguntándome que seria aquello tan interesante. Mi profesor siempre tenia puesto shorts bien cortos y no usaba calzoncillos lo que le hacia los huevos brincar. Al día siguiente salí de casa mas temprano que de costumbre. Cuando llegue a su casa el se puso de lo mas contento. Me sentía en confianza. Nunca me hubiera imaginado lo que sucedió después. Porque nunca insinuó nada. Nos sentamos a ver televisión y a conversar un rato. Luego el me trajo dos hojas de papel mecanografiadas por las dos caras. Aquella historia se llamaba "Hermanitas cariñosas". El nunca me dijo de que se trataba. Solo me dijo que le prestara mucha atención y que lo disfrutara.
Cuando comencé a leer aquello me lla
mo mucho la atención. Era la historia de dos hermanas que acuerdan irse a la cama con el mismo hombre a la vez. Luego de disfrutarlo a plenitud las dos hermanas terminan comiéndose la una a la otra. En mi tierra le dicen a eso hacer tortilla. Mientras yo leía aquel papel yo notaba que la pinga mía se ponía cada vez mas dura. Al eso ocurrir yo sentía pena que el profesor me viera así, y mientras mas leía mas dura se ponía. Nunca me había sucedido nada semejante. Mi profesor sentado al lado mío se mantenía callado y observaba de reojo. Yo estaba inclinado hacia delante ensimismado con la totilla que hacían aquellas dos hermanas. El uniforme que yo usaba para la escuela era un pantalón y una bata blanca. La bata llegaba hasta mas abajo de la cintura. Cuando termine la lectura confieso que estaba peor que nunca. Mi pinga parecía una antena de lo parada que estaba. Me recosté en el sofá con la bata por encima del pantalón por que sentía pena que el me viera así. Le devolví el papel cuidando de que no me viera excitado.
-Te gustó? Preguntó el
- Si (le conteste de forma muy vaga)
En ese momento yo siento que el me pasa la mano por la pinga mía y me la acaricia. Me quede loco. Estaba tan excitado que aquel toque de él me gustó. En ese momento me dije a mi mismo que el era maricon. Me pidió que me la sacara y yo accedí un poco tímido pero cada vez mas me gustaba lo que estaba pasando. Al aquella verga estar afuera completamente el seguía pasando la mano por la cabeza. Nunca había sentido algo tan sabroso.
-Que pinga mas linda (dice el)
-Si (contesto yo tímidamente)
-Yo la tengo mas grande que tu
-Si (otro si tímido)
-También soy mayor que tu
-Cuantos años tienes?
-37

En ese momento el se la saca. Nunca había visto una delante de mis ojos. Tengo que confesar que tenia un señor pingon, con todas las de la ley. En ese momento comencé a sentir algo raro dentro de mi. Aquella verga me llamaba la atención. Parada media como 10 pulgadas. El se inclina y me comienza a mamar. Sentí la sensación mas sabrosa de mi vida. Estuvo un rato y luego me pregunto
-Nunca te la habían mamado?
- No- le respondí.
- Ven
Me llevo al dormitorio. allí tenia su cama, muy limpia y perfumada y me pidió que me acostara. Me quito la ropa y los zapatos. Comenzó a mamarme la pinga y se puso en la posición 69. Aquello era la gloria. Su enorme pinga estaba próxima a mi cara. Me preguntaba yo si me la metía en la boca o no. Luego de titubear un poco decidí metérmela en la boca y empecé a pasarle la lengua. Me resulto un poco extraño al principio pero después me gusto. Por el otro lado yo sentía aquella mamada y era el placer mas grande de mi vida. Me lameteaba las piernas pero cuando me paso el dedo por el culo fue lo mejor de la noche. Note que mientras mas metía el dedo en el culo la pinga se ponía mas dura. Yo seguía mamando y el se movía hacia arriba y hacia abajo. Siento en una de esas que me estoy viniendo con todas las de la ley. Nunca había sentido una sensación igual a esa. Al venirme en su boca el se trago mi leche, y continuaba mamando. Yo brincaba de placer. En ese momento siento que el se viene en mi boca. Aquello me gusto y me la trague. Se la seguí mamando por un rato hasta que el decidió parar.
-Te gustó? me preguntó.
-Si

Nos fuimos a bañar y yo salí después rumbo al hospital. El me dio un beso en la boca y me despedí de él. Durante esa noche la pase pensando que había cometido algo malo. Tenia una educación católica donde se ataca a los homosexuales y se les considera algo contranatural. Pero por el otro lado había sentido el placer mas rico de mi vida. Al día siguiente salgo para el hospital nuevamente a la noche. Me encuentro con el muy sonriente que iba camino a su casa. Yo sentía curiosidad por hacerlo de nuevo pero a la vez sentía un poco de miedo porque me fuera a gustar mas. Cuando llegue a su casa no hizo falta tanto rodeo. Fuimos directo a la cama. Esta vez el me acaricio los pezones. Yo me retorcía de placer en la cama, me pasaba la lengua por el cuello, por el ombligo. Me sentía en otro mundo. después de haberme revolcado de placer comenzó a mamar de nuevo. Aquello me encantaba. Me viro boca abajo y comenzó a acariciar la espalda, me daba mordiscones y me pasaba la lengua a la vez que me acariciaba la pinga. Iba bajando la espalda y me llegó al culo, le comenzó a pasar la lengua. Yo me quería venir pero el no me dejaba. El alternaba la lengua con el dedo el culo. Al cabo de un rato siento que me esta metiendo aquel pingon. Me dolió pero al cabo de un rato siento algo dentro del culo que la pinga me toca y mi rabo estaba mas parado que nunca. El me masturbaba y metía y sacaba aquella verga de mi culito virgen. Me vine como un perro. Esta noche el placer fue mejor que el de la noche anterior. después de aquel rato de placer fuimos al baño, yo no me podía parar, estaba extenuado. Me siento en el inodoro, la leche me sale por el culo y el me dice
-Ahí se van mis hijos

Yo sonrío porque este hombre me había dado el mayor placer de mi vida. Durante un tiempo estuvimos acostándonos juntos. Confieso que de nada me arrepiento. Hoy estoy casado y me gusta metérmela de vez en cuando. y si son prietas mejor.
Al entrar en la escuela de enfermería recuerdo que habían muchos maricones estudiando allí. Yo llegue por casualidades del destino. Un amigo mío me dijo que el profesor vivía cerca de la escuela y me enseñó la casa. Pasamos por allá y estuvimos conversando un rato. Durante el primer año de la carrera cada vez que tenia una oportunidad pasaba por su casa y conversábamos un rato. Muchas veces habían algunos pájaros visitándole, algunos de ellos eran profesores de la misma escuela a la que yo había asistido. Siempre note algo extraño en su mirada, pero como dije antes nunca me llamaron la atención los hombres. Al comenzar el segundo año las horas en el hospital también eran de madrugada. Comenzaba a las 11:00 de la noche hasta las 7:00 de la mañana. Siempre que me tocaba ese horario yo salía de mi casa mucho mas temprano y pasaba a visitar a mi amigo. A veces pasábamos horas conversando. Durante ese año el me invito a su casa a comer en mas de una ocasión pero yo nunca fui. Me daba pena.

Una noche el me dijo cuando pase por su casa que tenia una cosa para que yo leyera, y que la sabia que me iba a gustar. Me fui a mi hospital esa noche preguntándome que seria aquello tan interesante. Mi profesor siempre tenia puesto shorts bien cortos y no usaba calzoncillos lo que le hacia los huevos brincar. Al día siguiente salí de casa mas temprano que de costumbre. Cuando llegue a su casa el se puso de lo mas contento. Me sentía en confianza. Nunca me hubiera imaginado lo que sucedió después. Porque nunca insinuó nada. Nos sentamos a ver televisión y a conversar un rato. Luego el me trajo dos hojas de papel mecanografiadas por las dos caras. Aquella historia se llamaba "Hermanitas cariñosas". El nunca me dijo de que se trataba. Solo me dijo que le prestara mucha atención y que lo disfrutara.
Cuando comencé a leer aquello me lla
mo mucho la atención. Era la historia de dos hermanas que acuerdan irse a la cama con el mismo hombre a la vez. Luego de disfrutarlo a plenitud las dos hermanas terminan comiéndose la una a la otra. En mi tierra le dicen a eso hacer tortilla. Mientras yo leía aquel papel yo notaba que la pinga mía se ponía cada vez mas dura. Al eso ocurrir yo sentía pena que el profesor me viera así, y mientras mas leía mas dura se ponía. Nunca me había sucedido nada semejante. Mi profesor sentado al lado mío se mantenía callado y observaba de reojo. Yo estaba inclinado hacia delante ensimismado con la totilla que hacían aquellas dos hermanas. El uniforme que yo usaba para la escuela era un pantalón y una bata blanca. La bata llegaba hasta mas abajo de la cintura. Cuando termine la lectura confieso que estaba peor que nunca. Mi pinga parecía una antena de lo parada que estaba. Me recosté en el sofá con la bata por encima del pantalón por que sentía pena que el me viera así. Le devolví el papel cuidando de que no me viera excitado.-Te gustó? Preguntó el
- Si (le conteste de forma muy vaga)
En ese momento yo siento que el me pasa la mano por la pinga mía y me la acaricia. Me quede loco. Estaba tan excitado que aquel toque de él me gustó. En ese momento me dije a mi mismo que el era maricon. Me pidió que me la sacara y yo accedí un poco tímido pero cada vez mas me gustaba lo que estaba pasando. Al aquella verga estar afuera completamente el seguía pasando la mano por la cabeza. Nunca había sentido algo tan sabroso.
-Que pinga mas linda (dice el)
-Si (contesto yo tímidamente)
-Yo la tengo mas grande que tu
-Si (otro si tímido)
-También soy mayor que tu
-Cuantos años tienes?
-37

En ese momento el se la saca. Nunca había visto una delante de mis ojos. Tengo que confesar que tenia un señor pingon, con todas las de la ley. En ese momento comencé a sentir algo raro dentro de mi. Aquella verga me llamaba la atención. Parada media como 10 pulgadas. El se inclina y me comienza a mamar. Sentí la sensación mas sabrosa de mi vida. Estuvo un rato y luego me pregunto
-Nunca te la habían mamado?
- No- le respondí.
- Ven
Me llevo al dormitorio. allí tenia su cama, muy limpia y perfumada y me pidió que me acostara. Me quito la ropa y los zapatos. Comenzó a mamarme la pinga y se puso en la posición 69. Aquello era la gloria. Su enorme pinga estaba próxima a mi cara. Me preguntaba yo si me la metía en la boca o no. Luego de titubear un poco decidí metérmela en la boca y empecé a pasarle la lengua. Me resulto un poco extraño al principio pero después me gusto. Por el otro lado yo sentía aquella mamada y era el placer mas grande de mi vida. Me lameteaba las piernas pero cuando me paso el dedo por el culo fue lo mejor de la noche. Note que mientras mas metía el dedo en el culo la pinga se ponía mas dura. Yo seguía mamando y el se movía hacia arriba y hacia abajo. Siento en una de esas que me estoy viniendo con todas las de la ley. Nunca había sentido una sensación igual a esa. Al venirme en su boca el se trago mi leche, y continuaba mamando. Yo brincaba de placer. En ese momento siento que el se viene en mi boca. Aquello me gusto y me la trague. Se la seguí mamando por un rato hasta que el decidió parar.
-Te gustó? me preguntó.
-Si

Nos fuimos a bañar y yo salí después rumbo al hospital. El me dio un beso en la boca y me despedí de él. Durante esa noche la pase pensando que había cometido algo malo. Tenia una educación católica donde se ataca a los homosexuales y se les considera algo contranatural. Pero por el otro lado había sentido el placer mas rico de mi vida. Al día siguiente salgo para el hospital nuevamente a la noche. Me encuentro con el muy sonriente que iba camino a su casa. Yo sentía curiosidad por hacerlo de nuevo pero a la vez sentía un poco de miedo porque me fuera a gustar mas. Cuando llegue a su casa no hizo falta tanto rodeo. Fuimos directo a la cama. Esta vez el me acaricio los pezones. Yo me retorcía de placer en la cama, me pasaba la lengua por el cuello, por el ombligo. Me sentía en otro mundo. después de haberme revolcado de placer comenzó a mamar de nuevo. Aquello me encantaba. Me viro boca abajo y comenzó a acariciar la espalda, me daba mordiscones y me pasaba la lengua a la vez que me acariciaba la pinga. Iba bajando la espalda y me llegó al culo, le comenzó a pasar la lengua. Yo me quería venir pero el no me dejaba. El alternaba la lengua con el dedo el culo. Al cabo de un rato siento que me esta metiendo aquel pingon. Me dolió pero al cabo de un rato siento algo dentro del culo que la pinga me toca y mi rabo estaba mas parado que nunca. El me masturbaba y metía y sacaba aquella verga de mi culito virgen. Me vine como un perro. Esta noche el placer fue mejor que el de la noche anterior. después de aquel rato de placer fuimos al baño, yo no me podía parar, estaba extenuado. Me siento en el inodoro, la leche me sale por el culo y el me dice
-Ahí se van mis hijos

Yo sonrío porque este hombre me había dado el mayor placer de mi vida. Durante un tiempo estuvimos acostándonos juntos. Confieso que de nada me arrepiento. Hoy estoy casado y me gusta metérmela de vez en cuando. y si son prietas mejor.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Diario
Lunes
En algún momento apoyé mi cabeza contra la carpeta, como
durmiendo. Y mi parte trasera se ha pegado bien atrás, pegadita al respaldo del
asiento. Mi compañero de la carpeta de atrás ha puesto su rodilla justo en una
rendija por donde puede alcanzar mi trasero. Lo ha hecho despacio para no
sobresaltarme, primero un leve roce, como una caricia. Mis pensamientos han
volado lejos con ese contacto. Me hago la dormida como autorizándolo a seguir, y
sueño despierta que estoy en una tienda de ropa para mujeres. Estoy allí sola,
con toda la ropa a mi disposición.
Él sigue rozando su rodilla contra mi trasero. Y por esas
caricias alucino que de pronto aparece alguien que parece ser un empleado de la
tienda, uniformado, guapísimo y fornido. Me dice que está allí para servirme,
que estamos solos, que una amiga ha pagado el servicio para realizar mi sueño de
ser una mujer esa noche. Mientras me habla, me toma de la mano y me conduce por
la tienda. Yo paseo por allí escogiendo la ropa, tomo primero un vestido verde,
y un juego completo de lencería negra. Luego zapatos de tacos.
Una vez en el probador, él se retira y me deja vestirme sola.
Me despojo de la ropa que llevo puesta y la arrojo lejos, decidida a ser una
completa mujer. Salgo completamente vestida. Mi acompañante me recibe tomandome
de la cintura y llevando mi femenino cuerpecito hacia el suyo, duro, contundente
y muy masculino. Ese hombre me tiene tomada de una forma que me hace sentir
entregada a su fuerza, que me somete y despierta mi química más femenina. Siento
su olor de macho y de mi pequeño pene brota un leve chorro que me lubrica. Por
primera vez en mi vida no lo siento como un órgano masculino, sino como si esa
pequeña tripita mía fuese también una mujercita, un clítoris también sometido a
la grandeza del pene de mi acompañante, cuya dureza ya había empezado a sentir
en mi muslo, al cual mi macho había colocado entre sus piernas.
De pronto me quedo sin ideas. Se acaba mi sueño y yo estoy
con mi culito levantado tratando de que la rodilla de mi compañero coincida con
mi agujero.
Mis pensamientos de mujer me habían hecho confundir la
fantasía con la realidad. Ese compañero era como mi acompañante de la tienda de
ropa. Y yo empecé mover mi culito para contribuir a ese baile delicioso que
nuestros cuerpos realizaban.
Había empezado a gemir discretamente, cuando el profesor
golpeó mi carpeta con una regla y me hizo saltar. Todo el salón se rió y yo no
sabía qué cara poner. Al parecer, nadie se había dado cuenta de lo que estaba
pasando debajo de las carpetas y me tomaban sólo por una dormilona.
Por supuesto, mi compañero retiró inmediatamente su rodilla.
Yo lamenté eso más que el susto que me dio el profesor, porque al final de
cuentas esa sorpresa me sirvió para excitarme pensando que en verdad me habían
descubierto en toda mi femenidad. Yo soñaba con anunciarme ante todo el salón
como la mujer que me siento. Anhelaba ser tratada como una dama y vestirme como
tal en el salón. Deseaba entrar al baño, levantarme el vestido para sentarme y
hacer pipí como una señorita.
Martes
La experiencia de ayer me ha dado fuerzas para ponerme un
calzón de mi hermana y dirigirme al colegio escondiendo alli mi secreto pero
también arriesgándome a ser descubierta. Por supuesto que en el fondo me moría
de ganas que me descubran. No sé por qué razón yo estaba segura que Freddy, mi
compañero de atrás, no le contaría a nadie de esa silenciosa relación que había
comenzado a surgir entre nosotros.
Apenas me senté, volví a poner mi culito bien atrás, pero él
no hizo nada. Me quedé así durante toda la clase, y me quedé frustrada pues
Freddy parecía haberse arrepentido.
Al salir al recreo, se formó un tumulto en la puerta, y en
medio de tanto delicioso olor a hombre, sentí una mano que me tomaba del culo.
Era Freddy. Yo traté de relajarme para que él sienta que su iniciativa
maravillosa contaba con mi plena aprobación. Pronto se disipó el gentío, y me
quedé nuevamente vacía, apenas con mi calzón como único símbolo de la mujer
oculta.
Tan fuerte fue mi deseo de sentir otra vez sus caricias, que
se me ocurrió una gran idea: buscar otro tumulto. Sabía que en el kiosko lo
encontraría. Así que allí me dirigí luego de lanzarle una mirada coqueta a
Freddy para que me siga. Y hasta alli me siguió Freddy, sólo que no fue su mano
lo que sentí esta vez, sino su miembro viril balanceándose contra mi trasero. No
duró mucho, pero ha sido muy delicioso para mí sentirme zamaqueada por primera
vez. He comprobado que la realidad es mucho mas rica que todas mis fantasias.
El mismo Martes por la noche
Aunque pensaba en en Freddy y en la femenina vivencia de
haber tenido un cazón puesto y un pene frotandome por atras, no sospeché que
fuese él el que estaba tocando a mi puerta. Mi hermana lo hizo pasar a la sala y
luego me llamó para que bajara de mi dormitorio. Adopté el paso de una princesa
mientras descendía por las escaleras, lo miré coquetamente y sonreí. En ese
momento me sentí enamorada. Luego de verificar que nadie nos miraba, me acerqué
a él y le di un beso en la mejilla, y me retiré hacia el sillón frente a él algo
sonrojada. Allí agaché la cabeza y lo miré de reojo. No sabía qué decir, y se me
ocurrió tomar un papel y un lápiz. Escribí algo y le entregué el papel:
"Freddy, piensa que tienes frente a ti a una mujer que te
ama"
Él extendió su mano para que le alcance el lápiz, y escribió:
"Desde ya considérame tu marido. Esto será siempre un secreto
entre los dos. Me voy. Nos vemos mañana"
Miércoles
Sin darnos cuenta, los dos habiamos definido el juego que
ibamos a seguir en el colegio. Yo le pasé un papel que decía: "Pon tu rodilla",
y él respondió: "Quiero que tu culito se coloque primero y muévelo para que yo
me excite. Quiero ver tu trasero sufriendo por mí, deseándome, mientras yo te
castigo negándote mi rodilla"
Al leer esas palabras, algo me remeció. Me estaba gustando
sentir que me humillaba. Fue una experiencia nueva y muy agradable que se
prolongó toda la clase, entre súplicas hacia quien empezaba a considerar como mi
hombre. Luego de varios ruegos de mi parte, él ponía su rodilla en el sitio
exacto donde me daba más placer y la retiraba poco después dejándome deseosa.
Los ruegos proseguían a través de papelitos y él me premiaba con una nueva
caricia. Y así, varias veces. Cuando su rodilla no estaba allí, me parecía que
mi cuerpo estaba incompleto, que faltaba algo de él tocándome, pero al mismo
tiempo me excitaba saberme sometida a él y depender de su voluntad. Sufría y
gozaba al mismo tiempo.
Jueves
Por momentos me provocaba llegar vestida de mujer al salón de
clases y otras veces me daba mucha verguenza. Cuando me sentía mujercita, era
bien mujer ante todo el mundo. Cuando la verguenza me cohibía, era una mujer
fiel a Freddy, y me complacía mucho sentirme su esclava. Las otras veces, en
cambio, soñaba con ser la mujer de todo el salón. Creo que gozaba al ser
castigada por él, sentía como que merecía ese castigo por mis malos
pensamientos.
Justamente con estos pensamientos entré al salón. Freddy es
bien macho y fuerte, pero Enrique es mucho más guapo. Así que toda la clase la
pasé mirándolo. Freedy no se dio cuenta, pero mientras me ponía su rodilla como
de costumbre y yo estaba con mi cabeza recostada sobre mi carpeta, mis
pensamientos estaban puestos en Enrique.
Al salir al recreo, me he colocado delante de él y me
detenido bruscamente para que él se choque conmigo, precisamente para que me
tome por detrás y me empuje. Yo he sentido su cuerpo arremetiendo contra mi
trasero y he simulado perder el equilibrio y caerme. Enrique me ayuda a
levantarme. Siento esos brazos tomando los míos y me incorporo soñando que mi
príncipe azul me levanta y me carga para llevarme a la cama.
Luego me dirijo al kiosko y lo espero. Enrique de pronto está
detrás mío y me toca el trasero con su mano. Yo muevo mi culito lateralmente en
señal de aprobación y él va más allá haciéndome sentir la inmensidad de su
miembro. Es mucho más grande que el Freddy, a quien en ese momento veo a mi
costado mirándome con cara de molesto. Lo siento deslizar su mano hacia mis
nalgas e interponiéndose entre Enrique y yo. Me toma de la cintura y me
balancea. Sin aviso, Freddy empieza a golpear a Enrique y se arma un lío de los
mil demonios. Yo huyo despavorida y me hago la enferma para que me envíen a mi
casa.
Ya en la tranquilidad de mi dormitorio, recuerdo los momentos
y pienso que todos se han dado cuenta. Por un lado me sentía temerosa, pero por
el otro... ¡qué inmesa alegría! Mi identidad femenina avanzaba a grandes pasos.
De la emoción, me puse el vestido que le había robado a mi hermana. Y fue en ese
momento en que Freddy llamaba a la puerta de mi casa y escuché que mi mamá le
indicaba que yo estaba en mi cuarto y que subiera no más.
Todas las casualidades se juntaron para que mi feminidad
avance. Cuando Freddy entró a mi cuarto, encontró a una jovencita, a una
adolescente excitada que corrió a sus brazos y le dio un beso.
--Ya todos lo saben, Sandra --me dijo.
--No me importa. Yo quiero ser una mujer.
--Todos en el salón quieren que mañana vayas como chica.
Me di media vuelta y puse mi trasero a su disposición.
--Pues hazme sentir mujer, mi amor, para estar preparada.
Freedy me abrazó, luego me tomó de la cabeza y me fue bajando
hasta que mi boca llegó a su miembro viril.
--Ve aprendiendo, nena, sácalo y chúpalo, que mañana te
presento como mi mujer. A Enrique le he sacado la mierda.
No más terminó de decir eso y yo estaba desesperada abriendo
el camino hacia su miembro. Fue la primera vez que mis labios sintieron la
humedad, la dureza y hasta los latidos de esa torre vigorosa que se me metía en
la boca y me dejaba todos sus jugos calientes y deliciosamente pegajosos.
Estrenada con una abundante eyaculación sobre mi cara, con su
leche chorreando por mi nariz y mis mejillas, con mi boca lamiendo con fuerza y
sacándole hasta la última gota: así he sido feliz esta noche. He vivido la
maravillosa experiencia de una sumisión total. Con el recuerdo de mi vestido
sobre mi cuerpo, con mi cuerpo de rodillas ante Freddy y mi boca brindándole
placer, con esas escenas de mi feminidad con una verga dentro de mi boca empiezo
a pensar en el día de mañana, cuando ingrese vestida de mujer al salón de
clases.
Viernes
Freddy pasó muy temprano por mi casa y me ayudó a escoger
entre los cuatro vestidos que le robé a mi hermana. Uno por uno me los fui
poniendo y desfilando ante él como una modelo de pasarela. Mientras caminaba
coquetamente, él me levantaba el vestido o me agarraba las nalgas. Yo me hacía
la ruborizada, la inocente, y noté que a Freedy le gustaba esa conducta mía.
El decidió por el vestido negro y la lencería del mismo
color. En un maletín metimos las medias negras, el calzón, el portaligas... Y
partimos hacia el colegio.
Pasamos por el baño, que por suerte estaba cerca del salón, y
de allí salí convertida en una colegiala rumbo a un aula con 30 hombres
excitados.
Freddy me tomó de la mano y me llevó hacia el salón. Yo
esperaba encontrar un alboroto, pero me di con la sorpresa que todos estaban
callados. Después de unos segundos de estar con la cabeza agachada, avergonzada,
levanté la vista y me encontré con la mirada penetrante de todos, examinándome
de pies a cabeza, con cara de asombro.
La quietud del salón se quebró con los primeros susurros.
Enrique quiso levantarse, pero Freddy le ordenó que se quedara en su lugar.
Todos empezaron a reclamar. Yo no sabía qué querían. Empezaron a discutir con
Freddy hasta que él no pudo contener a los demás, y me dijo que tenía que
chupársela a todo el salón.
A esas alturas, la idea no me resultaba nada desgradable,
pero me hice la ofendida, actitud que no duró más que unos segundos, pues
inmediatamente Enrique se acercó a mí, me tomó por atrás, y me dijo: "No
quisieras tener en la boca eso que sientes en tu culo". En realidad, lo que
sentía no era mucho. La verga de Enrique era muy pequeña, pero me pareció
simpático comenzar por la más chiquita y sentir cada vez una verga más grande.
Se sentó en la silla del profesor. Yo me puse de rodillas
inmediatamente, le abrí el pantalón y bajé la cremallera hasta que emergió su
pequeño pene, que creció algo al contacto de mis labios y los movimientos de mi
lengua.
Levanté la vista y vi el guapo su guapo rostro. Se la chupé
mientras lo miraba. Su belleza física me estimulaba a embestir contra su pene
sintiéndome una mujer muy afortunada al hacerle eso a alguien tan apuesto.
Enrique eyaculó rápida y sorpresivamente. El tamaño de su
pene no iba de acuerdo con la potencia de su eyaculación ni tampoco con la
cantidad de leche. Me mojó el cabello y todavía le alcanzó para mojarme buena
parte de la cara.
El siguiente era Javier. Cuando pasé mi mano por su sexo, me
sentí una delicada mujercita con a la enormidad de carne que estaba palpando. La
tenía apretada contra su pantalón y de costado. Empezaba a tomarla y recorría
toda su longitud, que parecía no acabar nunca. Cuando la sacó, todo el salón
aplaudió y se reía. Javier me sentó en la silla. Me dijo que cruzara las
piernas. Yo obedecí rápidamente, posando de la manera más femenina posible,
mientras seguía con la vista la enorme pinga de él, que se movía de un lado a
otro. Me pídió que pusiera las manos atrás, y que mirara hacia los demás, hacia
adelante. La mirada de todos se dirigía a mis piernas cruzadas y a mi vestido
algo levantado, que dejaba ver parte de mi liguero.
De pronto sentí algo húmedo y caliente en mi mejilla derecha.
Yo giré la cabeza para alcanzarla con mi boca, pero él se retiró gritándome que
siga mirando hacia adelante. No bien giré sumisamente, ya tenía en mi otra
mejilla esa misma humedad que anunciaba la presencia de unos 25 cms. de
masculinidad potente y amenazante. "No te muevas", me dijo. Y fue acercándose
hasta casi llegar a mis labios. Me moría de ganas de tener eso en mi boca, pero
él no me dejaba.
Continuó dibujando mi cara con su verga, y a su paso me
dejaba el rastro de sus jugos.
Cuando la puso sobre mis labios, yo abrí mi boca lentamente
dejando pasar la punta hacia mi interior. Fue una penetración oral, porque mi
boca alcanzaba con las justas para el diámetro descomunal de su pinga.
Con mi boca toda abierta, él se fue balanceando metiéndola y
sacándola, mojándome toda la boca y lubricándomela. Luego se quedó quieto. Fui
yo entonces quien empezó a moverse, pero él me dijo que no lo hiciera, que aún
no quería eyacular, pues quería metérmela por el culo.
No medí bien las consecuencias (y por supuesto, tampoco las
dimensiones de su miembro), porque acepté gustosa de inmediato.
Su primer avance fue una prueba de fuego. No era virgen, pues
en mis noches de mujer solitaria en mi casa, ya me había metido varias cosas por
el culo. Sin embargo, esa primera embestida me hizo gritar. Tomada de las
caderas, como a una perra, Javier empezó su paseo por mi conducto anal con un
intento breve, pero violento. Sentí nuevamente dolor, y sentí alivio cuando
deslizó su pene por la puertita de mis entrañas, lubricándolo. Me sentí bien
mojada y me animé a pedirle que ingresara ya a mi mundo interior, que estaba
lista, apta, preparada para cualquier cosa.
La primera barrera ya había sido vencida. Su cabeza estaba ya
dentro de mí, con comodidad. La puerta de mi culo estaba mojadísima, alojando a
un huésped muy querido y deseado.
El segundo avance fue muy difícil. A pesar de que yo sentía
adentro cómo sus juguitos brotaban para ayudarme a soportar mejor sus
embestidas, el dolor era bien fuerte, aunque también era delicioso. Comencé a
gritar que me dolía mucho.
--Me duele!, me duele!... pero me gusta!!!!
--No me digas eso que me alocas -- me dijo Javier.
Y acompañó a sus palabras con una embestida brutal que quebró
cualquier final resistencia.
Él era ya poseedor de mis entrañas. Entraba y salía como en
su casa. Mi culito, dilatado, latía cuando él retiraba toda su interminable
longitud. Debo confesar que esa parte de la penetración anal tiene un gustito
especial. Todo él se va retirando y una siente la fricción de otra manera, como
cuando nos sentamos a defecar (disculpen la vulgaridad), pero con la diferencia
que nosotras no controlamos esa retirada. Es como si él decidiera por nosotras.
Yo la tenía toda adentro destrozándome cada centímetro
conquistado, cuando entró el profesor y...
..reclamó su parte!!.
Javier me la metía por el culo y el profe me penetraba por la
boca. Los dos estaban tan sincronizados, que sus movimientos resultaban
elegantes y el sentirme poseída me estaba siendo muy cómodo. Javier eyaculó
primero dejándome más húmeda por dentro. Pero eso no impidió que yo siguiera con
toda su torre adentro. La dejó allí, rígida y quieta, en toda su extensión,
explorando serenamente mi interior.
Yo estaba sentada sobre Javier, y tenía que agacharme para
alcanzar la verga del profe. Cuando eyaculó, lo hizo con la verga adentro, y
lanzó un chorro que me hizo atorar y toser hasta escupir toda su leche hacia su
miembro, el cual mamé hasta dejarlo seco, flácido y exhausto.
Sábado
Me despierto boca abajo. Mi pene, perdón, mi clítoris se
frota con la cama. Levanto luego mi culito. Soy una mujer
En algún momento apoyé mi cabeza contra la carpeta, como
durmiendo. Y mi parte trasera se ha pegado bien atrás, pegadita al respaldo del
asiento. Mi compañero de la carpeta de atrás ha puesto su rodilla justo en una
rendija por donde puede alcanzar mi trasero. Lo ha hecho despacio para no
sobresaltarme, primero un leve roce, como una caricia. Mis pensamientos han
volado lejos con ese contacto. Me hago la dormida como autorizándolo a seguir, y
sueño despierta que estoy en una tienda de ropa para mujeres. Estoy allí sola,
con toda la ropa a mi disposición.
Él sigue rozando su rodilla contra mi trasero. Y por esas
caricias alucino que de pronto aparece alguien que parece ser un empleado de la
tienda, uniformado, guapísimo y fornido. Me dice que está allí para servirme,
que estamos solos, que una amiga ha pagado el servicio para realizar mi sueño de
ser una mujer esa noche. Mientras me habla, me toma de la mano y me conduce por
la tienda. Yo paseo por allí escogiendo la ropa, tomo primero un vestido verde,
y un juego completo de lencería negra. Luego zapatos de tacos.
Una vez en el probador, él se retira y me deja vestirme sola.
Me despojo de la ropa que llevo puesta y la arrojo lejos, decidida a ser una
completa mujer. Salgo completamente vestida. Mi acompañante me recibe tomandome
de la cintura y llevando mi femenino cuerpecito hacia el suyo, duro, contundente
y muy masculino. Ese hombre me tiene tomada de una forma que me hace sentir
entregada a su fuerza, que me somete y despierta mi química más femenina. Siento
su olor de macho y de mi pequeño pene brota un leve chorro que me lubrica. Por
primera vez en mi vida no lo siento como un órgano masculino, sino como si esa
pequeña tripita mía fuese también una mujercita, un clítoris también sometido a
la grandeza del pene de mi acompañante, cuya dureza ya había empezado a sentir
en mi muslo, al cual mi macho había colocado entre sus piernas.
De pronto me quedo sin ideas. Se acaba mi sueño y yo estoy
con mi culito levantado tratando de que la rodilla de mi compañero coincida con
mi agujero.
Mis pensamientos de mujer me habían hecho confundir la
fantasía con la realidad. Ese compañero era como mi acompañante de la tienda de
ropa. Y yo empecé mover mi culito para contribuir a ese baile delicioso que
nuestros cuerpos realizaban.
Había empezado a gemir discretamente, cuando el profesor
golpeó mi carpeta con una regla y me hizo saltar. Todo el salón se rió y yo no
sabía qué cara poner. Al parecer, nadie se había dado cuenta de lo que estaba
pasando debajo de las carpetas y me tomaban sólo por una dormilona.
Por supuesto, mi compañero retiró inmediatamente su rodilla.
Yo lamenté eso más que el susto que me dio el profesor, porque al final de
cuentas esa sorpresa me sirvió para excitarme pensando que en verdad me habían
descubierto en toda mi femenidad. Yo soñaba con anunciarme ante todo el salón
como la mujer que me siento. Anhelaba ser tratada como una dama y vestirme como
tal en el salón. Deseaba entrar al baño, levantarme el vestido para sentarme y
hacer pipí como una señorita.
Martes
La experiencia de ayer me ha dado fuerzas para ponerme un
calzón de mi hermana y dirigirme al colegio escondiendo alli mi secreto pero
también arriesgándome a ser descubierta. Por supuesto que en el fondo me moría
de ganas que me descubran. No sé por qué razón yo estaba segura que Freddy, mi
compañero de atrás, no le contaría a nadie de esa silenciosa relación que había
comenzado a surgir entre nosotros.
Apenas me senté, volví a poner mi culito bien atrás, pero él
no hizo nada. Me quedé así durante toda la clase, y me quedé frustrada pues
Freddy parecía haberse arrepentido.
Al salir al recreo, se formó un tumulto en la puerta, y en
medio de tanto delicioso olor a hombre, sentí una mano que me tomaba del culo.
Era Freddy. Yo traté de relajarme para que él sienta que su iniciativa
maravillosa contaba con mi plena aprobación. Pronto se disipó el gentío, y me
quedé nuevamente vacía, apenas con mi calzón como único símbolo de la mujer
oculta.
Tan fuerte fue mi deseo de sentir otra vez sus caricias, que
se me ocurrió una gran idea: buscar otro tumulto. Sabía que en el kiosko lo
encontraría. Así que allí me dirigí luego de lanzarle una mirada coqueta a
Freddy para que me siga. Y hasta alli me siguió Freddy, sólo que no fue su mano
lo que sentí esta vez, sino su miembro viril balanceándose contra mi trasero. No
duró mucho, pero ha sido muy delicioso para mí sentirme zamaqueada por primera
vez. He comprobado que la realidad es mucho mas rica que todas mis fantasias.
El mismo Martes por la noche
Aunque pensaba en en Freddy y en la femenina vivencia de
haber tenido un cazón puesto y un pene frotandome por atras, no sospeché que
fuese él el que estaba tocando a mi puerta. Mi hermana lo hizo pasar a la sala y
luego me llamó para que bajara de mi dormitorio. Adopté el paso de una princesa
mientras descendía por las escaleras, lo miré coquetamente y sonreí. En ese
momento me sentí enamorada. Luego de verificar que nadie nos miraba, me acerqué
a él y le di un beso en la mejilla, y me retiré hacia el sillón frente a él algo
sonrojada. Allí agaché la cabeza y lo miré de reojo. No sabía qué decir, y se me
ocurrió tomar un papel y un lápiz. Escribí algo y le entregué el papel:
"Freddy, piensa que tienes frente a ti a una mujer que te
ama"
Él extendió su mano para que le alcance el lápiz, y escribió:
"Desde ya considérame tu marido. Esto será siempre un secreto
entre los dos. Me voy. Nos vemos mañana"
Miércoles
Sin darnos cuenta, los dos habiamos definido el juego que
ibamos a seguir en el colegio. Yo le pasé un papel que decía: "Pon tu rodilla",
y él respondió: "Quiero que tu culito se coloque primero y muévelo para que yo
me excite. Quiero ver tu trasero sufriendo por mí, deseándome, mientras yo te
castigo negándote mi rodilla"
Al leer esas palabras, algo me remeció. Me estaba gustando
sentir que me humillaba. Fue una experiencia nueva y muy agradable que se
prolongó toda la clase, entre súplicas hacia quien empezaba a considerar como mi
hombre. Luego de varios ruegos de mi parte, él ponía su rodilla en el sitio
exacto donde me daba más placer y la retiraba poco después dejándome deseosa.
Los ruegos proseguían a través de papelitos y él me premiaba con una nueva
caricia. Y así, varias veces. Cuando su rodilla no estaba allí, me parecía que
mi cuerpo estaba incompleto, que faltaba algo de él tocándome, pero al mismo
tiempo me excitaba saberme sometida a él y depender de su voluntad. Sufría y
gozaba al mismo tiempo.
Jueves
Por momentos me provocaba llegar vestida de mujer al salón de
clases y otras veces me daba mucha verguenza. Cuando me sentía mujercita, era
bien mujer ante todo el mundo. Cuando la verguenza me cohibía, era una mujer
fiel a Freddy, y me complacía mucho sentirme su esclava. Las otras veces, en
cambio, soñaba con ser la mujer de todo el salón. Creo que gozaba al ser
castigada por él, sentía como que merecía ese castigo por mis malos
pensamientos.
Justamente con estos pensamientos entré al salón. Freddy es
bien macho y fuerte, pero Enrique es mucho más guapo. Así que toda la clase la
pasé mirándolo. Freedy no se dio cuenta, pero mientras me ponía su rodilla como
de costumbre y yo estaba con mi cabeza recostada sobre mi carpeta, mis
pensamientos estaban puestos en Enrique.
Al salir al recreo, me he colocado delante de él y me
detenido bruscamente para que él se choque conmigo, precisamente para que me
tome por detrás y me empuje. Yo he sentido su cuerpo arremetiendo contra mi
trasero y he simulado perder el equilibrio y caerme. Enrique me ayuda a
levantarme. Siento esos brazos tomando los míos y me incorporo soñando que mi
príncipe azul me levanta y me carga para llevarme a la cama.
Luego me dirijo al kiosko y lo espero. Enrique de pronto está
detrás mío y me toca el trasero con su mano. Yo muevo mi culito lateralmente en
señal de aprobación y él va más allá haciéndome sentir la inmensidad de su
miembro. Es mucho más grande que el Freddy, a quien en ese momento veo a mi
costado mirándome con cara de molesto. Lo siento deslizar su mano hacia mis
nalgas e interponiéndose entre Enrique y yo. Me toma de la cintura y me
balancea. Sin aviso, Freddy empieza a golpear a Enrique y se arma un lío de los
mil demonios. Yo huyo despavorida y me hago la enferma para que me envíen a mi
casa.
Ya en la tranquilidad de mi dormitorio, recuerdo los momentos
y pienso que todos se han dado cuenta. Por un lado me sentía temerosa, pero por
el otro... ¡qué inmesa alegría! Mi identidad femenina avanzaba a grandes pasos.
De la emoción, me puse el vestido que le había robado a mi hermana. Y fue en ese
momento en que Freddy llamaba a la puerta de mi casa y escuché que mi mamá le
indicaba que yo estaba en mi cuarto y que subiera no más.
Todas las casualidades se juntaron para que mi feminidad
avance. Cuando Freddy entró a mi cuarto, encontró a una jovencita, a una
adolescente excitada que corrió a sus brazos y le dio un beso.
--Ya todos lo saben, Sandra --me dijo.
--No me importa. Yo quiero ser una mujer.
--Todos en el salón quieren que mañana vayas como chica.
Me di media vuelta y puse mi trasero a su disposición.
--Pues hazme sentir mujer, mi amor, para estar preparada.
Freedy me abrazó, luego me tomó de la cabeza y me fue bajando
hasta que mi boca llegó a su miembro viril.
--Ve aprendiendo, nena, sácalo y chúpalo, que mañana te
presento como mi mujer. A Enrique le he sacado la mierda.
No más terminó de decir eso y yo estaba desesperada abriendo
el camino hacia su miembro. Fue la primera vez que mis labios sintieron la
humedad, la dureza y hasta los latidos de esa torre vigorosa que se me metía en
la boca y me dejaba todos sus jugos calientes y deliciosamente pegajosos.
Estrenada con una abundante eyaculación sobre mi cara, con su
leche chorreando por mi nariz y mis mejillas, con mi boca lamiendo con fuerza y
sacándole hasta la última gota: así he sido feliz esta noche. He vivido la
maravillosa experiencia de una sumisión total. Con el recuerdo de mi vestido
sobre mi cuerpo, con mi cuerpo de rodillas ante Freddy y mi boca brindándole
placer, con esas escenas de mi feminidad con una verga dentro de mi boca empiezo
a pensar en el día de mañana, cuando ingrese vestida de mujer al salón de
clases.
Viernes
Freddy pasó muy temprano por mi casa y me ayudó a escoger
entre los cuatro vestidos que le robé a mi hermana. Uno por uno me los fui
poniendo y desfilando ante él como una modelo de pasarela. Mientras caminaba
coquetamente, él me levantaba el vestido o me agarraba las nalgas. Yo me hacía
la ruborizada, la inocente, y noté que a Freedy le gustaba esa conducta mía.
El decidió por el vestido negro y la lencería del mismo
color. En un maletín metimos las medias negras, el calzón, el portaligas... Y
partimos hacia el colegio.
Pasamos por el baño, que por suerte estaba cerca del salón, y
de allí salí convertida en una colegiala rumbo a un aula con 30 hombres
excitados.
Freddy me tomó de la mano y me llevó hacia el salón. Yo
esperaba encontrar un alboroto, pero me di con la sorpresa que todos estaban
callados. Después de unos segundos de estar con la cabeza agachada, avergonzada,
levanté la vista y me encontré con la mirada penetrante de todos, examinándome
de pies a cabeza, con cara de asombro.
La quietud del salón se quebró con los primeros susurros.
Enrique quiso levantarse, pero Freddy le ordenó que se quedara en su lugar.
Todos empezaron a reclamar. Yo no sabía qué querían. Empezaron a discutir con
Freddy hasta que él no pudo contener a los demás, y me dijo que tenía que
chupársela a todo el salón.
A esas alturas, la idea no me resultaba nada desgradable,
pero me hice la ofendida, actitud que no duró más que unos segundos, pues
inmediatamente Enrique se acercó a mí, me tomó por atrás, y me dijo: "No
quisieras tener en la boca eso que sientes en tu culo". En realidad, lo que
sentía no era mucho. La verga de Enrique era muy pequeña, pero me pareció
simpático comenzar por la más chiquita y sentir cada vez una verga más grande.
Se sentó en la silla del profesor. Yo me puse de rodillas
inmediatamente, le abrí el pantalón y bajé la cremallera hasta que emergió su
pequeño pene, que creció algo al contacto de mis labios y los movimientos de mi
lengua.
Levanté la vista y vi el guapo su guapo rostro. Se la chupé
mientras lo miraba. Su belleza física me estimulaba a embestir contra su pene
sintiéndome una mujer muy afortunada al hacerle eso a alguien tan apuesto.
Enrique eyaculó rápida y sorpresivamente. El tamaño de su
pene no iba de acuerdo con la potencia de su eyaculación ni tampoco con la
cantidad de leche. Me mojó el cabello y todavía le alcanzó para mojarme buena
parte de la cara.
El siguiente era Javier. Cuando pasé mi mano por su sexo, me
sentí una delicada mujercita con a la enormidad de carne que estaba palpando. La
tenía apretada contra su pantalón y de costado. Empezaba a tomarla y recorría
toda su longitud, que parecía no acabar nunca. Cuando la sacó, todo el salón
aplaudió y se reía. Javier me sentó en la silla. Me dijo que cruzara las
piernas. Yo obedecí rápidamente, posando de la manera más femenina posible,
mientras seguía con la vista la enorme pinga de él, que se movía de un lado a
otro. Me pídió que pusiera las manos atrás, y que mirara hacia los demás, hacia
adelante. La mirada de todos se dirigía a mis piernas cruzadas y a mi vestido
algo levantado, que dejaba ver parte de mi liguero.
De pronto sentí algo húmedo y caliente en mi mejilla derecha.
Yo giré la cabeza para alcanzarla con mi boca, pero él se retiró gritándome que
siga mirando hacia adelante. No bien giré sumisamente, ya tenía en mi otra
mejilla esa misma humedad que anunciaba la presencia de unos 25 cms. de
masculinidad potente y amenazante. "No te muevas", me dijo. Y fue acercándose
hasta casi llegar a mis labios. Me moría de ganas de tener eso en mi boca, pero
él no me dejaba.
Continuó dibujando mi cara con su verga, y a su paso me
dejaba el rastro de sus jugos.
Cuando la puso sobre mis labios, yo abrí mi boca lentamente
dejando pasar la punta hacia mi interior. Fue una penetración oral, porque mi
boca alcanzaba con las justas para el diámetro descomunal de su pinga.
Con mi boca toda abierta, él se fue balanceando metiéndola y
sacándola, mojándome toda la boca y lubricándomela. Luego se quedó quieto. Fui
yo entonces quien empezó a moverse, pero él me dijo que no lo hiciera, que aún
no quería eyacular, pues quería metérmela por el culo.
No medí bien las consecuencias (y por supuesto, tampoco las
dimensiones de su miembro), porque acepté gustosa de inmediato.
Su primer avance fue una prueba de fuego. No era virgen, pues
en mis noches de mujer solitaria en mi casa, ya me había metido varias cosas por
el culo. Sin embargo, esa primera embestida me hizo gritar. Tomada de las
caderas, como a una perra, Javier empezó su paseo por mi conducto anal con un
intento breve, pero violento. Sentí nuevamente dolor, y sentí alivio cuando
deslizó su pene por la puertita de mis entrañas, lubricándolo. Me sentí bien
mojada y me animé a pedirle que ingresara ya a mi mundo interior, que estaba
lista, apta, preparada para cualquier cosa.
La primera barrera ya había sido vencida. Su cabeza estaba ya
dentro de mí, con comodidad. La puerta de mi culo estaba mojadísima, alojando a
un huésped muy querido y deseado.
El segundo avance fue muy difícil. A pesar de que yo sentía
adentro cómo sus juguitos brotaban para ayudarme a soportar mejor sus
embestidas, el dolor era bien fuerte, aunque también era delicioso. Comencé a
gritar que me dolía mucho.
--Me duele!, me duele!... pero me gusta!!!!
--No me digas eso que me alocas -- me dijo Javier.
Y acompañó a sus palabras con una embestida brutal que quebró
cualquier final resistencia.
Él era ya poseedor de mis entrañas. Entraba y salía como en
su casa. Mi culito, dilatado, latía cuando él retiraba toda su interminable
longitud. Debo confesar que esa parte de la penetración anal tiene un gustito
especial. Todo él se va retirando y una siente la fricción de otra manera, como
cuando nos sentamos a defecar (disculpen la vulgaridad), pero con la diferencia
que nosotras no controlamos esa retirada. Es como si él decidiera por nosotras.
Yo la tenía toda adentro destrozándome cada centímetro
conquistado, cuando entró el profesor y...
..reclamó su parte!!.
Javier me la metía por el culo y el profe me penetraba por la
boca. Los dos estaban tan sincronizados, que sus movimientos resultaban
elegantes y el sentirme poseída me estaba siendo muy cómodo. Javier eyaculó
primero dejándome más húmeda por dentro. Pero eso no impidió que yo siguiera con
toda su torre adentro. La dejó allí, rígida y quieta, en toda su extensión,
explorando serenamente mi interior.
Yo estaba sentada sobre Javier, y tenía que agacharme para
alcanzar la verga del profe. Cuando eyaculó, lo hizo con la verga adentro, y
lanzó un chorro que me hizo atorar y toser hasta escupir toda su leche hacia su
miembro, el cual mamé hasta dejarlo seco, flácido y exhausto.
Sábado
Me despierto boca abajo. Mi pene, perdón, mi clítoris se
frota con la cama. Levanto luego mi culito. Soy una mujer
miércoles, 11 de agosto de 2010
Ustedes dirán
Las mujeres son seres sumamente sensibles y se enamoran con facilidad, entregan su corazón y su cuerpo con el único interés de sentirse amadas. Pero cuando se sienten encerradas en una relación sin amor, sin pasión, sin deseo, optan por ser infieles.
La falta de atención de la pareja, el trato como un mueble más de la casa, el machismo, la poca o ninguna satisfacción sexual, son unas de las muchas causas por las cuales las mujeres son infieles. Es decir el hombre es el único culpable de que las mujeres busquen en otro lado o de otra manera la satisfacción sexual y amorosa, como por ejemplo; la utilización de objetos sexuales, el cambio del apetito sexual, las relaciones con personas de la familia.

La gran mayoría de los hombres piensan que las mujeres solo necesitan una casa bonita, un apellido prestigioso, una vida cuadrícula, sin emociones, sin buen sexo, sin locuras; se sienten los dueños del mundo al pensar que lo controlan todo, son machistas, egoístas, agresivos. Y esto no solo ocurre en los matrimonios que llevan muchos años de convivencia, sino también por diferencias de edades, por la poca comunicación, por el estrés del trabajo.

No es lo mismo tener relaciones con un hombre mayor; que en ocasiones solo desea compañía y nada de acción, que tenerlas con un hombre joven; con la capacidad de satisfacerla. Para concluir, quisiera agregar que la infidelidad no es un problema, sino una dura situación que es posible evitar si tanto el hombre como la mujer.
La falta de atención de la pareja, el trato como un mueble más de la casa, el machismo, la poca o ninguna satisfacción sexual, son unas de las muchas causas por las cuales las mujeres son infieles. Es decir el hombre es el único culpable de que las mujeres busquen en otro lado o de otra manera la satisfacción sexual y amorosa, como por ejemplo; la utilización de objetos sexuales, el cambio del apetito sexual, las relaciones con personas de la familia.
La gran mayoría de los hombres piensan que las mujeres solo necesitan una casa bonita, un apellido prestigioso, una vida cuadrícula, sin emociones, sin buen sexo, sin locuras; se sienten los dueños del mundo al pensar que lo controlan todo, son machistas, egoístas, agresivos. Y esto no solo ocurre en los matrimonios que llevan muchos años de convivencia, sino también por diferencias de edades, por la poca comunicación, por el estrés del trabajo.
No es lo mismo tener relaciones con un hombre mayor; que en ocasiones solo desea compañía y nada de acción, que tenerlas con un hombre joven; con la capacidad de satisfacerla. Para concluir, quisiera agregar que la infidelidad no es un problema, sino una dura situación que es posible evitar si tanto el hombre como la mujer.
Antonio y ....
Mi esposo se llama Antonio y proviene de una familia muy conservadora en todos los
aspectos. Por mi parte, provengo de otra familia tan o más conservadora que la de Antonio,pero con la diferencia de que estudié en un internado suizo para señoritas. Posteriormente mis años de universidad, los viví "sola" en ciudades como París,Roma, New York, San Juan, y desde luego Madrid.
Antonio tiene viviendo conmigo, como cinco años. Nos casamos oficialmente hace tres, con velo y corona, como a criterio de mi esposo y de nuestras familias debía ser. De haber sido por mí, hubiéramos continuado como estábamos, pero debido a la insistencia de Antonio y de nuestras familias accedí a ello. Tras estar viviendo cinco años con él, un día me levanté cansada de hacer siempre lo mismo en la cama. Eso se lo comenté a mi terapeuta, y ella me recomendó, que procurara hablar con mi esposo sobre esa situación, y así lo hice. Debido a la conservadora educación que recibió, la respuesta de mi esposo fue negativa. La terapeuta, me orientó a que usara la imaginación o fantasía en principio, mientras yo debía de ir tratando de convencer a mi esposo.

Al principio me costó algo de trabajo, pero al cabo de unos cuantos meses. Era toda una experta, a tal grado que me acostumbré a fantasear a diario. Observaba una situación, la que fuera, y partía de ella para imaginarme una historia, en la mayoría de las ocasiones, era totalmente mental, al principio. Posteriormente mientras visualizada mentalmente una situación, mis manos, discretamente me las metía de bajo de la falda y me auto satisfacía. En cierta ocasión mi esposo se dio cuenta de ello. De que yo mientras me encontraba viendo una novela. Me imaginaba que era la protagonista, y que el galán de la novela, se revolcaba conmigo en medio de mi sala, frente a la asombrada mirada de mi esposo y nuestras respectivas familias. Claro ésta que él, no podía ver las imágenes que yo tenía en mi mente, pero si vio con lujo de detalles como yo me encontraba, sentada en el sofá, con las piernas
abiertas y sin bragas, acariciando por dentro mi concha.
En otra oportunidad, nos encontrábamos en una cena de negocios, en la casa de su socio,cuando mi atención se fijó en un lienzo que representaba, una escena campestre, de unas dos parejas, como en un día de campo, en el cual las mujeres posaban desnudas. Mi imaginación, me llevó a ser la tercera mujer sin ropa, a la cual, mientras las chicas me acariciaban, los tipos me follaban. Una de mis manos la tenía en mis senos, mientras con la otra me deleitaba, dándome entre mis piernas. Antonio me cortó la inspiración de ese tan grato momento. Al llegar a casa me comenzó hacer preguntas, las cuales yo le fui respondiendo según consideré conveniente.
Para quitarme esa fea e insana afición (según él dijo, en ese momento), Antonio me propuso un acuerdo, el cual consistía en que iba a realizar cualquier cosa que yo le pidiese en el ámbito sexual, con la condición de que no volviese a tener fantasías y a practicar esa indecorosa conducta nuevamente. Al principio yo solo me limité a pedirle que me acariciara los senos, y mis muslos, cosa que para ser tan sencilla a Antonio le costaba algo de trabajo.
Al cabo de una semanas ya se había hecho un experto, y su imaginación fue aportando
nuevas formas de acariciarme, pero no de satisfacerme del todo. Por ejemplo, en una
oportunidad me acostó en la cama, boca abajo. Me encontraba desnuda sin nada de ropa,
mientras que él vestido con chaqueta y corbata. Pasaba las yemas de sus dedos, por todo mi cuerpo. Una vez que terminó, me fue echando finas líneas de miel por casi todo la parte posterior de mi cuerpo, tras lo cual con su lengua me fue quitando la miel, pero ni por equivocación pasó su lengua por mi coño o mi culo. En esa ocasión me quedé dormida, de lo bien que me sentía.

Posteriormente yo le pedí que me besara mi concha, Antonio al principio puso algo de
reparos, pero al final lo convencí de ello, pero solo me la besó por fuera. En otra ocasión le solicité que me dejará besarle su pene, y a pesar de lo avergonzado que se encontraba me lo permitió. Y así, de esa manera sucesivamente fui ganando terreno. Nuestras relaciones, hasta ese entonces fueron de los más normales, yo me acostaba boca arriba y el se colocaba sobre mí, me lo introducía, yo medio me movía y él se corría, y punto. Luego que llegamos al acuerdo, las cosas fueron cambiando, debido a mis solicitudes. Me recuerdo cuando le pedí que me lo metiera en mi coño pero por detrás, su cara de asombro, era de lo más graciosa, pero al fin lo hicimos de una forma distinta. De pasó, yo siempre buscó literatura relacionada con lo sexual, ya sea para orientarme, o para copiar alguna posición.
Poco a poco fui llevando a Antonio por un mundo nuevo, de nuevas experiencias sexuales.
Hasta que al fin logré, que me mamara la raja, y me diera por el culo como a una perra. Al año del acuerdo, ya no necesitaba solicitarle las cosas que yo quería que me hiciese. Pero como todo lo bueno dura poco, comencé por aburrirme. Aunque Antonio en algunas ocasiones me sorprendía, como la vez que me trajo un consolador de color negro, y me lo empujó por mi coño, mientras me daba por el culo. Después le dio por traer películas a casa, al principio eran de parejas de hombre y mujer, pero luego trajo películas de mujeres con mujeres, mujeres con animales, y hasta de hombres con hombres, las cuales me llamaban mucho la atención.
Pero un día trajo, una película de dos mujeres y un hombre, y yo le pedí que se buscara a una golfa, para que compartiera la cama con nosotros. Yo lo dije en broma, y el se cabreó conmigo, me dijo de todo, hasta que me molesté, y le recordé el acuerdo. Antonio podrá haber sido un poco quedado y pusilánime, en las cosas del sexo. Pero cuando da su palabra la cumple, por lo que esa misma noche, se montó en su coche, y regresó con una tipa. Ella era algo mucho más joven que yo, y se hacía llamar "La Niña" debido a su porte casi infantil.
Al principio los tres nos encontrábamos algo cortados, por lo que decidí servir una ronda de brandy, y poner la película, no habían pasado ni quince minutos, cuando ya los tres nos comenzamos a quitar la ropa, mientras mirábamos la película, en la cual una rubia acudía con su marido que era un negro, a una consulta con una terapeuta sexual, que era una joven asiática. Mientras eran observados por la asiática, con bata de doctora, la pareja mantenía un encuentro sexual, al cual se sumaba la doctora posteriormente. No sin antes haberse metido la mano bajo la bata, y haberse puesto a jugar con su coño.
Serví otra ronda de brandy, y dije yo soy la doctora, y ustedes la pareja, así que a follar.
Debido a la forma de ser de Antonio, su verga no se encontraba en condiciones de ser usada, por lo que Niña posó su boca en la verga de él. En cosa de segundos, se armó Antonio, es verdad que no era como la del negro, pero ahí se encontraba, que es lo importante.
Por un buen rato la Niña y Antonio se magrearon, mientras que yo los observaba atenta, y mis dedos comenzaron a jugar con los bellos de mi coño, y a cada momento avanzaban más y más adentro de mí. Ya mi raja se encontraba toda húmeda por dentro, en eso vi como la verga de Antonio se iba introduciendo en el coño de Niña, y como ella lo disfrutaba, y lo demostraba moviendo sus caderas con fuerza. Yo que me encontraba bien excitada, me sumé a la pareja, colocando mi coño en la boca de Niña y mi culo en la de Antonio. Luego comenzamos a cambiar de posiciones. En una mi raja y la de Niña se encontraban pegadas, una contra la otra, nuestras piernas abiertas se encajaban entre sí. Al tiempo que Antonio, me hacía que se lo mamase, y luego para sorpresa mía me puso su hueco a la altura de mi boca para que con mi lengua se lo acariciara. Llegó el momento en que perdí la cuenta de los orgasmos que yo
había alcanzado, solo sé que al final cuando Antonio se corría sobre Niña, yo le pasaba mi lengua por su coño.
Niña nos siguió visitando de cuando en cuando, y en una oportunidad se presentó
acompañada, de una amiga, desde luego que Antonio y yo disfrutábamos de esos encuentros.
En esa ocasión fuimos tres mujeres contra él, a un mismo tiempo, a Niña la tenía por el culo, a la otra con su boca en su concha, y a mí me hacia vibrar con su mano dentro de mi coño.
Nuestras orgías privadas, por lo general eran los fines de semana. En cierta ocasión, por ser mi cumpleaños, Antonio trajo una película de una mujer que supuestamente era violada por cinco hombres a la vez. Un hombre por cada hueco disponible, y los dos restantes, con sus manos. Antonio al ver mi rostro, de inmediato dijo que no. Que cabrón no era. Ese día llegó Niña sola, y al enterarse de que yo cumplía años, preguntó si podía traer a una amiga, como un regalo de cumpleaños muy especial. Antonio aceptó de inmediato, y yo algo desilusionada por la actitud de él, acepté a regañadientes. Niña salió y regresó al rato con
Fabiola, una mulata de casi un metro ochenta de alto. Delgada, con una sedosa cabellera rubia, usando una mini falda, que nada más de respirar, dejaba ver la tersa piel de sus nalgas, sus senos eran grandes, pero firmes, los cuales apenas se ocultaban detrás de la blusa transparente que usaba, sus ojos eran de color miel y su voz más aguda que la de Niña o la mía. Antonio al verla quedó extasiado. Pero Niña, le recordó que Fabiola era su regalo de cumpleaños para mí.
Como de costumbre, se sirvieron bebidas, me cantaron el feliz cumpleaños, partimos el
pastel y me entregaron los regalos. Antonio me había comprado un set del cual yo me había enamorado, en cuero, el cual me probé de inmediato, quedándome monísimo. Por su parte Niña tomó la mano de Fabiola y la colocó entre las mías diciendo, que conste que es por tu cumpleaños que te presentó a Fabiola. Al decir eso me guiñó un ojo y pegó sus nalgas a Antonio, para luego continuar diciendo, comiencen ustedes que luego Antonio y yo las alcanzamos. Yo coloqué la mano de Fabiola sobre mi hombro y me encaminé a mi dormitorio. Tenía la sensación de que lo íbamos a pasar de lo mejor. Fabiola y yo nos entregamos a un largo beso sobre la cama, mientras las dos nos quitábamos parte de nuestra ropa, nos acariciábamos mutuamente, cuando ella dirigió los prominentes labios de su boca a mi coño, el cual ese día mi marido me lo había depilado por ser mi cumpleaños. Su lengua penetró hasta mi clítoris y lo chupó con gran maestría por un largo rato, yo estaba que no aguantaba más.

Me encontraba a punto de desmayarme, de lo feliz que me encontraba, tomé su cara y con mis labios busqué la boca de mi regalo de cumpleaños, luego me dediqué a
besar y a chupar sus bien formados senos, sentí que Fabiola se quitaba el resto de su ropa.
Cuando de momento. Sorpresa!! Sentí que una gran verga descomunal entraba por mi
vagina, yo con cara de asombro me le quedé viendo a los ojos a Fabiola ella se sonrió, mostrándome su blanca dentadura. En ese momento, un sin fin de sentimientos se volcaron sobre mi cabeza. Primero lo disfrutaba, pero me atormentaba lo que haría Antonio cuando entrase por la puerta, y viera que Fabiola me viola... Y después de lo que él había dicho.
Mi corazón casi se paraliza cuando la puerta se abrió. Primero entró Niña, con una cámara de video en mano, completamente sin ropas. Su mirada era sin expresión alguna, yo iba a decir algo cuando un dedo de Fabiola se posó en mis labios, y detrás de su boca. Antonio entró a la habitación desde mi posición apenas y podía verlo sabía que se encontraba desnudo la habitación, desde mi posición apenas y podía verlo, sabía que se encontraba desnudo.

Colocó sus manos sobre las nalgas de Fabiola, y la o lo penetró de golpe. Para mi era
impresionante ver que me estuvieran dando por el coño un quien sabe que cosa, y que mi marido se la o se lo clavara a su vez por el culo a esa persona. Al ver el rostro de satisfacción de Antonio comprendí, que ese arrebató que le dio cuando mirábamos la película solo fue una farsa, muy bien montada, al rato los cuatro cambiamos de posición en varias oportunidades. Hasta que ellos descargaron su ración de leche sobre nosotras, luego nos fuimos a la sala a ver el video, que me habían tomado. Mi cara era una mezcla de pánico, terror, confusión y alegría. Luego me explicaron que la Fabiola era un famoso transvestido, amigo de Niña, a la cual mi esposo le pidió que buscara para gastarme una broma.
El detalle es que Antonio, al terminar con nosotras, tomó la mano de Fabiola y se lo llevó al cuarto. Momentos después Niña yo entramos con cámara en mano. Sorpresa, Fabiola le daba por el culo a mi Antonio. Por su expresión claramente se veía que le gustaba, al principio me quedé paralizada. La voz de mi marido me sacó de mi estupor, me decía, Eli colócate de bajo de mí para disfrutarlo entre los dos. Temporalmente los dos se separaron, fue impresionante el ver como la kilométrica verga de Fabiola, salía del culo de Antonio. Mientras tanto Niña grababa todo con la cámara de video. Yo me acosté boca arriba, después de que Antonio me lamió el coño, me empaló, para luego sentir y ver como Fabiola lo empalaba a él. Era como la escena de la vieja película francesa Enmanuel... Desde esa fecha, no hemos vuelto a ver a
Fabiola. Pero en ciertas ocasiones, uso una verga de plástico, y le doy a Antonio por donde yo se que le gusta.
aspectos. Por mi parte, provengo de otra familia tan o más conservadora que la de Antonio,pero con la diferencia de que estudié en un internado suizo para señoritas. Posteriormente mis años de universidad, los viví "sola" en ciudades como París,Roma, New York, San Juan, y desde luego Madrid.
Antonio tiene viviendo conmigo, como cinco años. Nos casamos oficialmente hace tres, con velo y corona, como a criterio de mi esposo y de nuestras familias debía ser. De haber sido por mí, hubiéramos continuado como estábamos, pero debido a la insistencia de Antonio y de nuestras familias accedí a ello. Tras estar viviendo cinco años con él, un día me levanté cansada de hacer siempre lo mismo en la cama. Eso se lo comenté a mi terapeuta, y ella me recomendó, que procurara hablar con mi esposo sobre esa situación, y así lo hice. Debido a la conservadora educación que recibió, la respuesta de mi esposo fue negativa. La terapeuta, me orientó a que usara la imaginación o fantasía en principio, mientras yo debía de ir tratando de convencer a mi esposo.
Al principio me costó algo de trabajo, pero al cabo de unos cuantos meses. Era toda una experta, a tal grado que me acostumbré a fantasear a diario. Observaba una situación, la que fuera, y partía de ella para imaginarme una historia, en la mayoría de las ocasiones, era totalmente mental, al principio. Posteriormente mientras visualizada mentalmente una situación, mis manos, discretamente me las metía de bajo de la falda y me auto satisfacía. En cierta ocasión mi esposo se dio cuenta de ello. De que yo mientras me encontraba viendo una novela. Me imaginaba que era la protagonista, y que el galán de la novela, se revolcaba conmigo en medio de mi sala, frente a la asombrada mirada de mi esposo y nuestras respectivas familias. Claro ésta que él, no podía ver las imágenes que yo tenía en mi mente, pero si vio con lujo de detalles como yo me encontraba, sentada en el sofá, con las piernas
abiertas y sin bragas, acariciando por dentro mi concha.
En otra oportunidad, nos encontrábamos en una cena de negocios, en la casa de su socio,cuando mi atención se fijó en un lienzo que representaba, una escena campestre, de unas dos parejas, como en un día de campo, en el cual las mujeres posaban desnudas. Mi imaginación, me llevó a ser la tercera mujer sin ropa, a la cual, mientras las chicas me acariciaban, los tipos me follaban. Una de mis manos la tenía en mis senos, mientras con la otra me deleitaba, dándome entre mis piernas. Antonio me cortó la inspiración de ese tan grato momento. Al llegar a casa me comenzó hacer preguntas, las cuales yo le fui respondiendo según consideré conveniente.
Para quitarme esa fea e insana afición (según él dijo, en ese momento), Antonio me propuso un acuerdo, el cual consistía en que iba a realizar cualquier cosa que yo le pidiese en el ámbito sexual, con la condición de que no volviese a tener fantasías y a practicar esa indecorosa conducta nuevamente. Al principio yo solo me limité a pedirle que me acariciara los senos, y mis muslos, cosa que para ser tan sencilla a Antonio le costaba algo de trabajo.
Al cabo de una semanas ya se había hecho un experto, y su imaginación fue aportando
nuevas formas de acariciarme, pero no de satisfacerme del todo. Por ejemplo, en una
oportunidad me acostó en la cama, boca abajo. Me encontraba desnuda sin nada de ropa,
mientras que él vestido con chaqueta y corbata. Pasaba las yemas de sus dedos, por todo mi cuerpo. Una vez que terminó, me fue echando finas líneas de miel por casi todo la parte posterior de mi cuerpo, tras lo cual con su lengua me fue quitando la miel, pero ni por equivocación pasó su lengua por mi coño o mi culo. En esa ocasión me quedé dormida, de lo bien que me sentía.
Posteriormente yo le pedí que me besara mi concha, Antonio al principio puso algo de
reparos, pero al final lo convencí de ello, pero solo me la besó por fuera. En otra ocasión le solicité que me dejará besarle su pene, y a pesar de lo avergonzado que se encontraba me lo permitió. Y así, de esa manera sucesivamente fui ganando terreno. Nuestras relaciones, hasta ese entonces fueron de los más normales, yo me acostaba boca arriba y el se colocaba sobre mí, me lo introducía, yo medio me movía y él se corría, y punto. Luego que llegamos al acuerdo, las cosas fueron cambiando, debido a mis solicitudes. Me recuerdo cuando le pedí que me lo metiera en mi coño pero por detrás, su cara de asombro, era de lo más graciosa, pero al fin lo hicimos de una forma distinta. De pasó, yo siempre buscó literatura relacionada con lo sexual, ya sea para orientarme, o para copiar alguna posición.
Poco a poco fui llevando a Antonio por un mundo nuevo, de nuevas experiencias sexuales.
Hasta que al fin logré, que me mamara la raja, y me diera por el culo como a una perra. Al año del acuerdo, ya no necesitaba solicitarle las cosas que yo quería que me hiciese. Pero como todo lo bueno dura poco, comencé por aburrirme. Aunque Antonio en algunas ocasiones me sorprendía, como la vez que me trajo un consolador de color negro, y me lo empujó por mi coño, mientras me daba por el culo. Después le dio por traer películas a casa, al principio eran de parejas de hombre y mujer, pero luego trajo películas de mujeres con mujeres, mujeres con animales, y hasta de hombres con hombres, las cuales me llamaban mucho la atención.
Pero un día trajo, una película de dos mujeres y un hombre, y yo le pedí que se buscara a una golfa, para que compartiera la cama con nosotros. Yo lo dije en broma, y el se cabreó conmigo, me dijo de todo, hasta que me molesté, y le recordé el acuerdo. Antonio podrá haber sido un poco quedado y pusilánime, en las cosas del sexo. Pero cuando da su palabra la cumple, por lo que esa misma noche, se montó en su coche, y regresó con una tipa. Ella era algo mucho más joven que yo, y se hacía llamar "La Niña" debido a su porte casi infantil.
Al principio los tres nos encontrábamos algo cortados, por lo que decidí servir una ronda de brandy, y poner la película, no habían pasado ni quince minutos, cuando ya los tres nos comenzamos a quitar la ropa, mientras mirábamos la película, en la cual una rubia acudía con su marido que era un negro, a una consulta con una terapeuta sexual, que era una joven asiática. Mientras eran observados por la asiática, con bata de doctora, la pareja mantenía un encuentro sexual, al cual se sumaba la doctora posteriormente. No sin antes haberse metido la mano bajo la bata, y haberse puesto a jugar con su coño.
Serví otra ronda de brandy, y dije yo soy la doctora, y ustedes la pareja, así que a follar.
Debido a la forma de ser de Antonio, su verga no se encontraba en condiciones de ser usada, por lo que Niña posó su boca en la verga de él. En cosa de segundos, se armó Antonio, es verdad que no era como la del negro, pero ahí se encontraba, que es lo importante.
Por un buen rato la Niña y Antonio se magrearon, mientras que yo los observaba atenta, y mis dedos comenzaron a jugar con los bellos de mi coño, y a cada momento avanzaban más y más adentro de mí. Ya mi raja se encontraba toda húmeda por dentro, en eso vi como la verga de Antonio se iba introduciendo en el coño de Niña, y como ella lo disfrutaba, y lo demostraba moviendo sus caderas con fuerza. Yo que me encontraba bien excitada, me sumé a la pareja, colocando mi coño en la boca de Niña y mi culo en la de Antonio. Luego comenzamos a cambiar de posiciones. En una mi raja y la de Niña se encontraban pegadas, una contra la otra, nuestras piernas abiertas se encajaban entre sí. Al tiempo que Antonio, me hacía que se lo mamase, y luego para sorpresa mía me puso su hueco a la altura de mi boca para que con mi lengua se lo acariciara. Llegó el momento en que perdí la cuenta de los orgasmos que yo
había alcanzado, solo sé que al final cuando Antonio se corría sobre Niña, yo le pasaba mi lengua por su coño.
Niña nos siguió visitando de cuando en cuando, y en una oportunidad se presentó
acompañada, de una amiga, desde luego que Antonio y yo disfrutábamos de esos encuentros.
En esa ocasión fuimos tres mujeres contra él, a un mismo tiempo, a Niña la tenía por el culo, a la otra con su boca en su concha, y a mí me hacia vibrar con su mano dentro de mi coño.
Nuestras orgías privadas, por lo general eran los fines de semana. En cierta ocasión, por ser mi cumpleaños, Antonio trajo una película de una mujer que supuestamente era violada por cinco hombres a la vez. Un hombre por cada hueco disponible, y los dos restantes, con sus manos. Antonio al ver mi rostro, de inmediato dijo que no. Que cabrón no era. Ese día llegó Niña sola, y al enterarse de que yo cumplía años, preguntó si podía traer a una amiga, como un regalo de cumpleaños muy especial. Antonio aceptó de inmediato, y yo algo desilusionada por la actitud de él, acepté a regañadientes. Niña salió y regresó al rato con
Fabiola, una mulata de casi un metro ochenta de alto. Delgada, con una sedosa cabellera rubia, usando una mini falda, que nada más de respirar, dejaba ver la tersa piel de sus nalgas, sus senos eran grandes, pero firmes, los cuales apenas se ocultaban detrás de la blusa transparente que usaba, sus ojos eran de color miel y su voz más aguda que la de Niña o la mía. Antonio al verla quedó extasiado. Pero Niña, le recordó que Fabiola era su regalo de cumpleaños para mí.
Como de costumbre, se sirvieron bebidas, me cantaron el feliz cumpleaños, partimos el
pastel y me entregaron los regalos. Antonio me había comprado un set del cual yo me había enamorado, en cuero, el cual me probé de inmediato, quedándome monísimo. Por su parte Niña tomó la mano de Fabiola y la colocó entre las mías diciendo, que conste que es por tu cumpleaños que te presentó a Fabiola. Al decir eso me guiñó un ojo y pegó sus nalgas a Antonio, para luego continuar diciendo, comiencen ustedes que luego Antonio y yo las alcanzamos. Yo coloqué la mano de Fabiola sobre mi hombro y me encaminé a mi dormitorio. Tenía la sensación de que lo íbamos a pasar de lo mejor. Fabiola y yo nos entregamos a un largo beso sobre la cama, mientras las dos nos quitábamos parte de nuestra ropa, nos acariciábamos mutuamente, cuando ella dirigió los prominentes labios de su boca a mi coño, el cual ese día mi marido me lo había depilado por ser mi cumpleaños. Su lengua penetró hasta mi clítoris y lo chupó con gran maestría por un largo rato, yo estaba que no aguantaba más.
Me encontraba a punto de desmayarme, de lo feliz que me encontraba, tomé su cara y con mis labios busqué la boca de mi regalo de cumpleaños, luego me dediqué a
besar y a chupar sus bien formados senos, sentí que Fabiola se quitaba el resto de su ropa.
Cuando de momento. Sorpresa!! Sentí que una gran verga descomunal entraba por mi
vagina, yo con cara de asombro me le quedé viendo a los ojos a Fabiola ella se sonrió, mostrándome su blanca dentadura. En ese momento, un sin fin de sentimientos se volcaron sobre mi cabeza. Primero lo disfrutaba, pero me atormentaba lo que haría Antonio cuando entrase por la puerta, y viera que Fabiola me viola... Y después de lo que él había dicho.
Mi corazón casi se paraliza cuando la puerta se abrió. Primero entró Niña, con una cámara de video en mano, completamente sin ropas. Su mirada era sin expresión alguna, yo iba a decir algo cuando un dedo de Fabiola se posó en mis labios, y detrás de su boca. Antonio entró a la habitación desde mi posición apenas y podía verlo sabía que se encontraba desnudo la habitación, desde mi posición apenas y podía verlo, sabía que se encontraba desnudo.
Colocó sus manos sobre las nalgas de Fabiola, y la o lo penetró de golpe. Para mi era
impresionante ver que me estuvieran dando por el coño un quien sabe que cosa, y que mi marido se la o se lo clavara a su vez por el culo a esa persona. Al ver el rostro de satisfacción de Antonio comprendí, que ese arrebató que le dio cuando mirábamos la película solo fue una farsa, muy bien montada, al rato los cuatro cambiamos de posición en varias oportunidades. Hasta que ellos descargaron su ración de leche sobre nosotras, luego nos fuimos a la sala a ver el video, que me habían tomado. Mi cara era una mezcla de pánico, terror, confusión y alegría. Luego me explicaron que la Fabiola era un famoso transvestido, amigo de Niña, a la cual mi esposo le pidió que buscara para gastarme una broma.
El detalle es que Antonio, al terminar con nosotras, tomó la mano de Fabiola y se lo llevó al cuarto. Momentos después Niña yo entramos con cámara en mano. Sorpresa, Fabiola le daba por el culo a mi Antonio. Por su expresión claramente se veía que le gustaba, al principio me quedé paralizada. La voz de mi marido me sacó de mi estupor, me decía, Eli colócate de bajo de mí para disfrutarlo entre los dos. Temporalmente los dos se separaron, fue impresionante el ver como la kilométrica verga de Fabiola, salía del culo de Antonio. Mientras tanto Niña grababa todo con la cámara de video. Yo me acosté boca arriba, después de que Antonio me lamió el coño, me empaló, para luego sentir y ver como Fabiola lo empalaba a él. Era como la escena de la vieja película francesa Enmanuel... Desde esa fecha, no hemos vuelto a ver a
Fabiola. Pero en ciertas ocasiones, uso una verga de plástico, y le doy a Antonio por donde yo se que le gusta.
martes, 10 de agosto de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
mi primer papi
Mi relación con mi papa era la de cualquier padre-hija, no éramos muy unidos pero tampoco muy distantes. Después hubo actividades que nos fueron acercando más. Llegaba entre 1 y 2 am, cenábamos y veíamos la tele, antes solo unos minutos ya que no teníamos cable y a esa hora no había mas que productos "milagrosos". Después comenzó a comprar películas y las veíamos juntos en la madrugada.
Nos sentábamos como en el cine, después mas cerca, incluso nos recostábamos y yo ponía mis piernas sobre su regazo.
Una noche compre una película de terror, desde un principio le dije que era una miedosa y me senté prácticamente encima de él, lo único que no tenía sobre él era mi trasero, yo lo abrazaba fuertemente.
Ya se habrán dado cuenta que las películas de terror incluyen muchas escenas de sexo esas en las que se cogen a morir y llega el asesino, pues llevaba diez minutos la película y tal escena apareció, me puso bastante incómoda (siempre me pareció vergonzoso ver algo así con mis papas) Y para mi suerte tal asesino no se presentaba, con el tiempo empezó a relajarme y tal vez a disfrutar de esa escena, y para cuando me di cuenta ya me estaba excitando.
La escena larguísima termino y me di cuenta que en mi excitación había comenzado a acariciarle la pierna, no deje de hacerlo aun notándolo ya que no quería que se enterara que me había excitado, también caí en la cuenta de que él me había estado acariciando la espalda, pasaba sus dedos de arriba abajo, iban de mi cuello hasta lo más bajo de mi espalda, me estaba poniendo muy caliente, y lo único que me saco de transe fueron sus palabras:
-Ya acabo?-Dijo sorprendido.Wow la película había acabado y yo seguía perpleja en sus caricias, no pude más que contestarle:
-Si papi, no estuvo muy buena.-aunque la había disfrutado demasiado, quería prolongarlo aun mas, quería que me tocara, lo deseaba aunque sabía que estaba mal.
Se levanto y como yo estaba prendidísima le di un beso en la boca, le sonreí y le dije buenas noches.
Lo vio como algo inocente me sonrió y se fue a su recamara.
Esa noche no dejaba de pensar en lo excitada que me había puesto y me costó conciliar el sueco.
A la mañana siguiente desperté y no escuche nada, seguro se había ido a trabajar, yo había tenido un sueco espectacular en el que tenia sexo por primera vez y me daba cuenta que era con él, no me hizo gracia tal idea, pero tampoco me tenia preocupada, y entre mas lo pensaba más me excitaba al punto de tener que tocarme, no pude mas y me lleve las manos a mi vagina, me masturbe, me quite toda la ropa y así desnuda sobre la cama me toque los senos, mi trasero, toda, estaba tan excitada que me corrí pensando en el.
Me levante, me duche y me puse un short y una sudadera, era un país bastante frio, pero quería verme provocativa. Además la casa tenía calefacción.
Llego y cenamos como siempre, Puse una peli y me volví a sentar muy cerca de él.
-Esta no es de terror hija. Me dijo.
-Ya sé, pero quiero estar contigo. -Lodije como si dijera quisiera tener sexo contigo, me dio risa tal cosa pero sabia q el no notaria nada.
Empezó la película y trataba sobre una nena que era abusada por su tío, no era una buena película pero entretenía. Cuando termino empezamos a hablar sobre esta.
-Que horror, y en la propia familia.-Dijo él y me sentí un poco desilusionada.
-No me parece ESO lo más desagradable, es decir si hubiera sido por que ella quería no me hubiera parecido mal que fuera su tío, claro! si ella hubiese querido.
Dije esto y no me respondió, al parecer había descubierto mis intenciones, se me quedo mirando un rato aunque por cómo me había sentado solo tenía vista de mi cuerpo y no de mi cara, me observaba de pies a cabeza.
-Por que te quedaste tan callado... y que tanto me vez?
-Nada, es solo que haz crecido mucho y te haz puesto muy guapa.-Dijo un tanto nervioso.
En realidad no pensaba hacer nada con el solo quería que me tocara un poco y volver a sentirme como el día anterior. Así que me moví, baje mis piernas y me senté sobre el! frente a frente mis piernas totalmente abiertas a cada lado de las suyas, aquello parecía una posición para el sexo, tome sus manos y las puse sobre mis piernas, y le dije:
-De verdad crees que soy guapa?
-hija esto no está bien.-Dijo el pero no te como frente a mí un bulto empezaba a resaltar de su pantalón, a unos cuantos centímetros de mis genitales, lo estaba excitando.
-papi, no hacemos nada malo.
Le dije esto y me acerque aun mas a él estaba casi sobre su bulto.
-No hagas esto hija... asa... mmm-Repetia y empezaba a gemir de excitación.
Me quite la sudadera y debajo solo traía una blusa de tirantes bastante pegada al cuerpo, sin brasear, lo cual le dejaba una vista espectacular de mi escote.
Volví a tomar sus manos y como estaba tan excitada dejo de importarme quien era y las puse directo sobre mis senos,
-Hija...aja para.
Pero comenzó a masajearlos, los tomaba fuertemente y yo estaba cada vez mas caliente. Estaba por quitarme la blusa para que los tocara directamente pero él me detuvo.
-Hija detente, podemos pararlo aquí, te prometo que hare como si nada hubiera pasado.-Dijo con la respiración aceleradísima, casi sin aliento.
-Papa yo te deseo, y yo se que también me deseas.
Apenas dije esto y me volví a acercar, esta vez quede totalmente encima de él, podía sentir su miembro erecto bajo mi vagina, que deseaba no tener ese short ni que él tuviera su pantalón, me moví un poco de adelante hacia atrás y el gimió un poco, aquello se sentía delicioso, pero el tenia sus manos aferradas a mi cintura como pretendiendo detenerme.
-Hija para aa.. Por favor. Ya no sigas o no podremos detenernos.
-Quiero que me hagas el amor papa, quiero ser tuya.
-hija no está bien.
Empezaba a creer que tal vez pararía y yo no quedarme así, entonces comencé a moverme sobre él, sobre su bulto, de adelante hacia atrás, mientras el repetía que parara, pero yo no podía, estaba súper excitada, y empecé a hacerlo cada vez mas rápido.
-Para!!!-volvió a gritarme, me destetuno de la cintura con sus manos, y yo frene casi sin aliento le dije:
-De verdad quieres que me detenga.
Yo esperaba un rotundo y finalizador no... Pero me abrazo por la cintura, y acercó su cuerpo al mío, su cara a unos centímetros de la mía, me miro fijamente y dijo:
-Esto no es correcto.
Habiendo dicho esto, estuve a punto de levantarme, pero me tomo fuertemente y me beso en la boca con tanta pasión que solo deseaba que me quitara la ropa, siguió besándome mientras me bajaba los tirante de mi blusa, la bajo aun mas hasta que mis pechos quedaron al aire, comenzó a besarlos y chuparlos, mientras me decía que estaba tan buena, yo solo le pedía mas y que siguiera, me levanto de él y nos paramos para poder quitarnos la ropa, me quito el short y me rompió la tanga, el sequito el pantalón y el bóxer, pude ver su miembro erecto, y como no podía resistir más me avance sobre él y comencé a besarlo de nuevo, me recostó sobre el sillón,
-Papa, hazlo con cuidado, soy virgen...
-Abre bien las piernas y relájalas lo mas que puedas, tranquila, no voy a lastimarte.
Me penetro, grite entre dolor y placer, me pregunto si quería parar y le dije que no.
Pronto se fue el dolor y ya solo había placer, un placer que jamás había sentido, me penetraba una y otra vez pero seguía repitiendo q estaba mal lo que hacíamos aunque yo sabía que ya no iba a parar, y todo eso que decía, como intentando protegerme me parecía aun mas excitante.
Seguimos haciéndolo y estaba tan excitado que creí que se correría pronto pero pudo parar a tiempo, me hizo sexo oral,
-Sabes tan bien hija, eres mía mi niña.
-si soy tuya papa, quiero tenerte dentro de mi otra vez papi.
Pero siguió con el sexo oral, me corrí así un par de veces, y después volvió a penetrarme, estábamos por corrernos pero tenía miedo de embarazarme, le dije que no se preocupara que lo resolvería, y vino dentro de mí, se esenia calientita, pero era demasiada para mi recién estrenada vagina que comenzó a escurrirme por las piernas.
-Hija...aaa.te sientes mal por esto?... Que vamos a hacer ahora.
-Esperar un momento y volverlo a hacer papi, esta vez yo seré quien pruebe.
Nos sentábamos como en el cine, después mas cerca, incluso nos recostábamos y yo ponía mis piernas sobre su regazo.
Una noche compre una película de terror, desde un principio le dije que era una miedosa y me senté prácticamente encima de él, lo único que no tenía sobre él era mi trasero, yo lo abrazaba fuertemente.
Ya se habrán dado cuenta que las películas de terror incluyen muchas escenas de sexo esas en las que se cogen a morir y llega el asesino, pues llevaba diez minutos la película y tal escena apareció, me puso bastante incómoda (siempre me pareció vergonzoso ver algo así con mis papas) Y para mi suerte tal asesino no se presentaba, con el tiempo empezó a relajarme y tal vez a disfrutar de esa escena, y para cuando me di cuenta ya me estaba excitando.
La escena larguísima termino y me di cuenta que en mi excitación había comenzado a acariciarle la pierna, no deje de hacerlo aun notándolo ya que no quería que se enterara que me había excitado, también caí en la cuenta de que él me había estado acariciando la espalda, pasaba sus dedos de arriba abajo, iban de mi cuello hasta lo más bajo de mi espalda, me estaba poniendo muy caliente, y lo único que me saco de transe fueron sus palabras:
-Ya acabo?-Dijo sorprendido.Wow la película había acabado y yo seguía perpleja en sus caricias, no pude más que contestarle:
-Si papi, no estuvo muy buena.-aunque la había disfrutado demasiado, quería prolongarlo aun mas, quería que me tocara, lo deseaba aunque sabía que estaba mal.
Se levanto y como yo estaba prendidísima le di un beso en la boca, le sonreí y le dije buenas noches.
Lo vio como algo inocente me sonrió y se fue a su recamara.
Esa noche no dejaba de pensar en lo excitada que me había puesto y me costó conciliar el sueco.
A la mañana siguiente desperté y no escuche nada, seguro se había ido a trabajar, yo había tenido un sueco espectacular en el que tenia sexo por primera vez y me daba cuenta que era con él, no me hizo gracia tal idea, pero tampoco me tenia preocupada, y entre mas lo pensaba más me excitaba al punto de tener que tocarme, no pude mas y me lleve las manos a mi vagina, me masturbe, me quite toda la ropa y así desnuda sobre la cama me toque los senos, mi trasero, toda, estaba tan excitada que me corrí pensando en el.
Me levante, me duche y me puse un short y una sudadera, era un país bastante frio, pero quería verme provocativa. Además la casa tenía calefacción.
Llego y cenamos como siempre, Puse una peli y me volví a sentar muy cerca de él.
-Esta no es de terror hija. Me dijo.
-Ya sé, pero quiero estar contigo. -Lodije como si dijera quisiera tener sexo contigo, me dio risa tal cosa pero sabia q el no notaria nada.
Empezó la película y trataba sobre una nena que era abusada por su tío, no era una buena película pero entretenía. Cuando termino empezamos a hablar sobre esta.
-Que horror, y en la propia familia.-Dijo él y me sentí un poco desilusionada.
-No me parece ESO lo más desagradable, es decir si hubiera sido por que ella quería no me hubiera parecido mal que fuera su tío, claro! si ella hubiese querido.
Dije esto y no me respondió, al parecer había descubierto mis intenciones, se me quedo mirando un rato aunque por cómo me había sentado solo tenía vista de mi cuerpo y no de mi cara, me observaba de pies a cabeza.
-Por que te quedaste tan callado... y que tanto me vez?
-Nada, es solo que haz crecido mucho y te haz puesto muy guapa.-Dijo un tanto nervioso.
En realidad no pensaba hacer nada con el solo quería que me tocara un poco y volver a sentirme como el día anterior. Así que me moví, baje mis piernas y me senté sobre el! frente a frente mis piernas totalmente abiertas a cada lado de las suyas, aquello parecía una posición para el sexo, tome sus manos y las puse sobre mis piernas, y le dije:
-De verdad crees que soy guapa?
-hija esto no está bien.-Dijo el pero no te como frente a mí un bulto empezaba a resaltar de su pantalón, a unos cuantos centímetros de mis genitales, lo estaba excitando.
-papi, no hacemos nada malo.
Le dije esto y me acerque aun mas a él estaba casi sobre su bulto.
-No hagas esto hija... asa... mmm-Repetia y empezaba a gemir de excitación.
Me quite la sudadera y debajo solo traía una blusa de tirantes bastante pegada al cuerpo, sin brasear, lo cual le dejaba una vista espectacular de mi escote.
Volví a tomar sus manos y como estaba tan excitada dejo de importarme quien era y las puse directo sobre mis senos,
-Hija...aja para.
Pero comenzó a masajearlos, los tomaba fuertemente y yo estaba cada vez mas caliente. Estaba por quitarme la blusa para que los tocara directamente pero él me detuvo.
-Hija detente, podemos pararlo aquí, te prometo que hare como si nada hubiera pasado.-Dijo con la respiración aceleradísima, casi sin aliento.
-Papa yo te deseo, y yo se que también me deseas.
Apenas dije esto y me volví a acercar, esta vez quede totalmente encima de él, podía sentir su miembro erecto bajo mi vagina, que deseaba no tener ese short ni que él tuviera su pantalón, me moví un poco de adelante hacia atrás y el gimió un poco, aquello se sentía delicioso, pero el tenia sus manos aferradas a mi cintura como pretendiendo detenerme.
-Hija para aa.. Por favor. Ya no sigas o no podremos detenernos.
-Quiero que me hagas el amor papa, quiero ser tuya.
-hija no está bien.
Empezaba a creer que tal vez pararía y yo no quedarme así, entonces comencé a moverme sobre él, sobre su bulto, de adelante hacia atrás, mientras el repetía que parara, pero yo no podía, estaba súper excitada, y empecé a hacerlo cada vez mas rápido.
-Para!!!-volvió a gritarme, me destetuno de la cintura con sus manos, y yo frene casi sin aliento le dije:
-De verdad quieres que me detenga.
Yo esperaba un rotundo y finalizador no... Pero me abrazo por la cintura, y acercó su cuerpo al mío, su cara a unos centímetros de la mía, me miro fijamente y dijo:
-Esto no es correcto.
Habiendo dicho esto, estuve a punto de levantarme, pero me tomo fuertemente y me beso en la boca con tanta pasión que solo deseaba que me quitara la ropa, siguió besándome mientras me bajaba los tirante de mi blusa, la bajo aun mas hasta que mis pechos quedaron al aire, comenzó a besarlos y chuparlos, mientras me decía que estaba tan buena, yo solo le pedía mas y que siguiera, me levanto de él y nos paramos para poder quitarnos la ropa, me quito el short y me rompió la tanga, el sequito el pantalón y el bóxer, pude ver su miembro erecto, y como no podía resistir más me avance sobre él y comencé a besarlo de nuevo, me recostó sobre el sillón,
-Papa, hazlo con cuidado, soy virgen...
-Abre bien las piernas y relájalas lo mas que puedas, tranquila, no voy a lastimarte.
Me penetro, grite entre dolor y placer, me pregunto si quería parar y le dije que no.
Pronto se fue el dolor y ya solo había placer, un placer que jamás había sentido, me penetraba una y otra vez pero seguía repitiendo q estaba mal lo que hacíamos aunque yo sabía que ya no iba a parar, y todo eso que decía, como intentando protegerme me parecía aun mas excitante.
Seguimos haciéndolo y estaba tan excitado que creí que se correría pronto pero pudo parar a tiempo, me hizo sexo oral,
-Sabes tan bien hija, eres mía mi niña.
-si soy tuya papa, quiero tenerte dentro de mi otra vez papi.
Pero siguió con el sexo oral, me corrí así un par de veces, y después volvió a penetrarme, estábamos por corrernos pero tenía miedo de embarazarme, le dije que no se preocupara que lo resolvería, y vino dentro de mí, se esenia calientita, pero era demasiada para mi recién estrenada vagina que comenzó a escurrirme por las piernas.
-Hija...aaa.te sientes mal por esto?... Que vamos a hacer ahora.
-Esperar un momento y volverlo a hacer papi, esta vez yo seré quien pruebe.
martes, 22 de junio de 2010
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