lunes, 25 de enero de 2010

Alicia mmm¡¡¡

Hace tiempo que la conozco, en la actualidad tiene 19 años y está recién casada. La conocí desde que ella era estudiante de secundaria, vive en una colonia aledaña a donde yo vivo y su familia y la mía se conocen desde hace un buen de tiempo.

Alicia es delgada, de buenas nalgas, senos pequeños, blanca y de pelo rizado, tiene ojos claros y una boquita deliciosamente mamadora. Hace unos días la encontré en el super ya que, generalmente, yo me encargo de las compras y ella andaba en lo mismo, al verla de lejos y reconocerla, me acerqué saludarla, ella me correspondió al saludo con un beso en la mejilla y mientras hacíamos las compras platicamos de algunas boberías y de nuestras respectivas parejas. Me comentó que se sentía decepcionada de haberse casado tan joven porque su marido casi no la dejaba salir y que era muy celoso, al verla tan atractiva con minifalda, blusa escotada y medias muy transparentes, pensé que era imposible no celarla y cuidarla pues se veía muy hermosa y deseable, de hecho, tenía el pito bien tieso pensando en lo que podría hacer con ese cuerpo y esa boquita. Ya para despedirnos le dije de repente y, lo confieso, deseando que aceptara:

- Pequeña, ¿Te gustaría salir conmigo a comer o a tomar un trago uno de estos días?
- ¡Si, claro!... pero debo hacerlo un día que no esté mi esposo para poder salir a gusto.

Decidimos ponernos de acuerdo, le dejé el teléfono de mi oficina para que me llamara en cuanto pudiera y como a los tres días, recibí su llamada. Recuerdo que era viernes y me comentó entusiasmada que su esposo, por cuestiones de su familia que vive en Morelia, debía salir todo el fin de semana y regresaría el martes siguiente. Esta situación nos permitió acordar nuestra cita para ese mismo día por la noche, me comentó que me llamaría al móvil para avisarme cuando su marido ya se hubiese marchado y que en un lapso de tres horas después debería recogerla en determinado lugar, así lo hicimos y como a las nueve de la noche ya la estaba recogiendo.

La imagen que vi me dejó turuleco, vestía de manera muy provocativa, zapatillas de color azul claro, mini-vestido del mismo color, medias blancas, el pelo suelto y con un maquillaje muy tenue que resaltaba la belleza de su cara. La saludé con fuerte abrazo, un beso casi sobre la boca y unas caricias un tanto atrevidas sobre sus caderas. Notando que no oponía resistencia, la tomé por la cintura, nos subimos a mi auto nos dirigimos a un bar del centro de la ciudad. Al llegar, algunos clientes voltearon a ver a mi linda acompañante y no faltó un discreto silbido, nos sentamos en un apartado, uno al lado del otro y pude ver a la tenue luz del bar, cómo su mini-vestido se recogía sobre sus piernas y noté que sus medias estaban sostenidas por un liguero bastante sensual, de encaje.

Pedimos unas copas y mientras yo pensaba en la forma en que la abordaría para poder seducirla, aunque mis chaquetas mentales, después descubrí, no eran necesarias pues ella estaba decidida a darme todo lo que yo quisiera. Entre bromas y risas fuimos consumiendo algunos tragos más, ya un poco achispados nos acercábamos y nos abrazábamos sin mucho recato ya que estábamos en un lugar en donde ese tipo de cosas no escandaliza a nadie, al menos, eso creo. En determinado momento me dijo que iría al tocador, ese abandono momentáneo lo aproveché para acomodarme la pinga, pues estaba muy incomodo por la erección tan fuerte que estaba experimentando. Cuando ella regresó, sin más ni más, se sentó en mis piernas y me dijo, casi mordiéndome una oreja: ¡Estoy ardiendo, me encanta estar contigo, nunca había salido a un sitio como este, gracias por traerme!

Esta reacción de Alicia, me dio la pauta que esperaba y tomándola por las caderas, le acaricié discretamente sus piernas, ella entrecerró los ojos y permitió mi avance lento debajo de su vestido, sentir la suave calidez de esos muslos deliciosos me provocó dolor en los testículos y la verga, seguí mi avance debajo de su ropa y al momento de llegar a tocar su puchita, ella me entregó sus labios en un beso tan candente que sentí que me venía ahí mismo. Traté de tranquilizarme y retirándola de mis piernas, pedí la cuenta, pagué y salimos abrazados de ese lugar y nos dirigimos a mi departamento de solterito. Al llegar, solamente encendí una luz de pedestal para poder mantener la cachondería que nos llenaba a ambos, nos pegamos en un apretado abrazo y mientras nos comíamos a besos mis manos se regodeaban con sus nalguitas, le levanté el vestido y mi dedo medio servió de guía a mi mano derecha que se introducía entre sus nalgas toqueteándole el culito y todo lo demás.


Alicia gemía como una perra en celo y afanosamente trataba de abrir mi pantalón; cuando alcanzó a abrir mi bragueta, metió su manita caliente entre mis calzones y tomó el tronco que tenía oculto ahí. Por un momento la dejé hacer lo que estaba haciendo, después la retiré y la volteé de espalda, la llevé hacia un sillón y la acomodé de tal forma que su culito quedara levantado, me quité completamente el pantalón y demás ropa, ella movía de un lado a otro sus caderas, le subí el vestido y pude apreciar una tanga blanca de encaje y sus medias sujetas por el liguero, al acariciarla sentí la tersura y calidez de su cuerpo. Me incliné un poco atrás de ella y mi lengua se incrustó entre sus nalgas, aún sin quitarle la tanga, lamí y mordisquee todo lo que pude, Alicia abrió sus piernas y se agachó más, esto me permitió llegar a su puchita, me puse de rodillas completamente y sobre la tanga, le propiné una serie de mordidas mas o menos fuertes pero sin llegar a dañarla, ella gimoteaba más fuerte cada vez y con una mano, se empezó a liberar de su tanguita, le ayudé a quitársela y al fin pude ver completamente esa panocha tan rica que se me estaba ofreciendo.

Al tenerla sin calzones y agachada, pude acomodarme mejor detrás de ella y mi lengua y labios empezaron un trabajo de chupeteo riquísimo, se arqueaba, se retorcía, gritaba pero no cambiaba de postura, esta sesión de lengüeteo y mordiscos logró que mi deliciosa amante llegar a un orgasmo fenomenal, sus espasmos acompañados de agonizantes gritos me indicaron el momento en que se venia a raudales, pegué mi boca con mas fuerza a su panochita y sorbí su caliente humedad hasta la última gota recorriéndole con deleite hasta su rosado culito que se estremecía con cada lengüetada que recibía.


Para esos momentos, mi pene ya era un brasa ardiente y doloroso, sentía la enorme necesidad de metérselo todo para saciar mis ansias pero, con todo y mi deseo incontenible, la dejé reposar un momento acariciando suavemente sus nalgas y su rajadita húmeda. Me puse de pie, la coloque de frente a mí y nuevamente nuestras bocas se juntaron en un apasionado beso, mis manos buscaban, temblorosamente, la cremallera de su vestido y al ir quitándoselo, pude apreciar sus senos pequeños y rosados sin sostén, los pezones se erguían retadoramente y debido a su acompasada respiración subían y bajaban provocadoramente. Mi mano derecha se acomodó sobre una de sus chichitas y la otra se deslizó sobre su calientita rajada, esto ocasionó que mi pequeña putita iniciara un nuevo jadeo entrecortado y lujurioso. Tenerla desnuda, solamente con medias, liguero y zapatillas era algo más que un sueño hecho realidad, era divinamente celestial y sus gemidos eran música para mis oídos.

Al poco tiempo de estar jugueteando con su panochita, su culito y sus senos, la llevé a otro sillón mas largo, le pedí que se recostara utilizando de cabecera uno de los posa-brazos, al hacerlo, me coloqué frente a su cara y le ofrecí mi caliente verga mientras con una mano le seguí tocando su pucha y sus chichitas, ella se acomodó mejor y tomando con una de sus manitas mi tronco, lo empezó a lamer delicadamente, mis dedos seguían hurgando el interior de su rajadita y observaba como su lengua caliente recorría, desde los testículos hasta la cabeza, todo mi pito. Le dije que se lo metiera en la boquita y ella no lo dudo, abriendo lo más que podía sus labios, lo engulló casi todo, mis dedos continuaban introduciéndose en su cosita y empecé el movimiento de mete y saca dentro de su boca, la tensión que se había acumulado en todo mi cuerpo estaba por reventar y no dudaba en que me vendría dentro de su caliente boca. Intenté contenerme lo más que pude y contrayendo el ano lo logré en gran medida por unos dos o tres minutos, esta acción me permitió disfrutar al máximo la mamada que mi putita me estaba dando. Después de unos momentos, al sentir que no podría contenerme más, le introduje lo mas que pude dos dedos en su cosita caliente, le frote con intensidad interior y con un espasmo doloroso y un gemido ahogado, descargue una generosa ración de esperma en su boca. Ella se aferró a mis caderas y sin soltar media verga se tragó lo más que pudo de mi leche hirviente, le sujeté el pelo y con palabras un tanto duras la seguí follando hasta que terminé de arrojar toda mi carga de esperma. Un hilillo le escurría por la comisura de su boca y mirándome juguetona, me dijo que quería más.

La tomé de las manos y la llevé al baño, nos metimos bajo la ducha y delicadamente le di un delicioso baño. Lavé con suavidad sus senos, su puchita y su culito, le mordisqueaba las orejitas y el cuello, después, ella se sentó en un banquito de baño y amorosamente me lavó la verga y los testículos, me chupeteo nuevamente de tal manera que, en poco tiempo, estaba listo para seguir cogiéndomela. Como es una chavita mas bien chaparrita, no me costó trabajo levantarla en mis brazos y llevarla a la recámara, la coloqué en el suelo y sequé su hermoso cuerpo con una gran toalla, tomé un tarro de vaselina perfumada y la embadurné toda, desde los dedos de sus pies hasta su cuello y carita, ella se dejo hacer. Pasaba uno de mis dedos constantemente en su culito y se lo oprimía, al sentir esto, ella gemía y se reía preguntándome que qué es lo que me proponía, lo sabía bien, pero su juego lograba que la cachondería regresara a nuestros cuerpos con más fuerza.

Después de esto, fue Alicia quien me cubrió de vaselina el cuerpo y tentadoramente masajeaba mi verga llenándola desde la base hasta la punta, sospechaba que yo quería penetrarla por el culo pues se esmeraba en dejar muy lubricado mi pito. La llevé a la cama y sentándola en el borde la recosté haciendo que sus piernas se levantaran y quedaran sobre mis hombros, me acerqué a su cara y la besé mientras buscaba su raja con la punta roma de mi miembro, al notar mis esfuerzos, tomó el tronco ardiente y lo encamino con dulzura a su rajadita. Teniéndola de patitas al hombro fue relativamente fácil introducirle toda la verga. Empezamos con lentitud y suavidad, mis metida eran lentas y firmes, ella cerró los ojos y cruzó las piernas en mi espalda, sus gemidos ahogados llenaban la habitación, poco a poco mis movimientos se hicieron mas rápidos y rudos, ya no gemía, gritaba como desesperada pidiendo mas verga, retorciéndose experimentó otro orgasmo descomunal, sentí como sus jugos mojaban mi pene y se escurrían por su entrepierna, seguí empujándole el pito mientras terminaba de venirse, al concluir, relajó las piernas, las dejó resbalar hacia el suelo y mi dura y caliente verga quedo fuera de su cosita, me incliné sobre ella y lamí sus juguitos, metí mi lengua lo mas que pude en su raja, se retorcía y reía mientras yo me deleitaba con el sabor salado de su orgasmo.

Al terminar de limpiar su cosita, levanté nuevamente sus piernas pero sin ponerlas en mis hombros, sosteniéndolas con mis manos le lamí su culito rosado, respingó al sentir mi lengua sobre su hoyito, seguí en esta forma por un momento hasta que quedó bien lubricado, la levanté, la puse agachada contra la cama y abriéndola, le metí de un golpe el pito en su pucha, gimió y me dijo que fuera suave porque así le dolía, eso me encendió aún más y en vez de contenerme arremetí con mas fuerza mientras le decía que a las putas como ella se les trataba de esa manera, no se quejó más, solo gemía, se levantó y se sacó la verga, esto me desconcertó pero ella se encargó de tranquilizarme ya que lo que pretendía era montarme a mí, me empujó sobre la cama, se paró abierta sobre de mí y poco a poco se fue sentando en el tronco de mi pene, sentí como se ensartaba ella sola y haciendo círculos, intentó hacer que llegara yo al orgasmo, esta postura me permitió aguantar un tanto más que la primera vez, ella intentaba a toda costa conseguir su fin, me divertí y gocé sintiendo su caliente raja sobre mi verga.

Con un empujoncito la derribé sobre la cama, la puse boca abajo, le coloqué un cojín bajo su pubis y logré que su culo quedara levantadito, le abrí las piernas y recostándome sobre ella, le empuje nuevamente la verga, gimoteó pero no se quejó y el mete y saca que empecé me prendió más, la fui jalando hasta colocarla de a perrito, mis manos la tomaron de sus chichitas mientras le atravesaba su cosita, le saqué la verga y le lamí la panocha y el culo como si fuese un perro en celo, me coloqué otra vez en posición y agachándola contra la cama, deje su culo abierto, dos o tres lengüetazas más y le coloqué la punta de la verga, ella trató de incorporarse pero yo la obligué a que se mantuviera en pose, empujé con fuerza tratando de romper ese culo rico, ella gemía y pedía que no lo hiciera, la volví a insultar diciéndole que putas como ella debían sentir la verga por todos lados, seguí empujando pero me era muy difícil entrar, la paré, vi que lloraba un poco, la recargue contra la cama y le di la verga para que me la chupara un poco, ella sabía que no cedería en mis intentos y llenó lo más que pudo de saliva la cabeza morada de mi pito, se lo saqué de la boca y se lo coloqué en el culito nuevamente, un empujón bastó para que, con un grito feroz, ella recibiera en sus entrañas la mitad del pito.

Me detuve un momento para dejar que su cuerpo se acostumbrara al grosor de la verga, no se movía , le metí otro tanto el pene y volvió a gritar pero con menor intensidad, me sorprendió de momento porque ella, en un reculón dado a propósito se ensartó toda la verga, volteó a verme y de sus ojos escurrían lágrimas pero aun así sonreía satisfecha, quedamos empalados los dos por un momento más, le acaricie las nalgas, las tetas y la espalda mientras le sacaba un poco el pito, ella se movió y volví a enterrárselo todo, sólo pujó un poquito, se lo saqué nuevamente a la mitad y fue ella quien, nuevamente, , se volvió a ensartar. Empezamos el mete y saca lentamente, seguía llorando pero ya no se resistía, disfruté al máximo al enterarme que yo era el primero que le metía la verga en su rosado y apretado culo, me decía gimiendo que le dolía mucho pero que siguiera, que sí era una puta y que deseaba que la tratara como tal, que era una perra deseosa de verga, que le rompiera bien el culo.

Sus palabras me incitaron a seguir follándola por el ano con mas fuerza, sus gritos se convirtieron en gemidos agónicos, ya no lloraba sólo gemía y gemía. Sentí que el próximo orgasmo de ella estaba a punto de llegar pero yo quería también terminar, así que le saqué toda la verga y se la introduje dentro de su cosita ardiente, se contrajo con fuerza y llegó al final, al sentir su flujo orgásmico no me contuve y a riesgo de lo que pasara, eyaculé con potencia dentro de su panochita caliente, se retorció más y no intentó separarse de mí, se fue doblando sobre la cama y yo seguí detrás suyo, mi verga quedo guardada dentro de su puchita mientras los espasmos de placer y los últimos restos de semen quedaban adentro de mi hermosa y ardiente puta.

Mi esposa con otro

Hace 4 años que estoy casado con ana y si bien nuestras relaciones siempre fueron buenas, en un momento empecé a tener fantasías con ver a mi esposa cojer con otro hombre; en mis pensamientos la veía disfrutar de una buena pija, haciendo todo tipo de chanchadas, ya que la mía mide apenas 12 cm y si bien... nunca se quejó, una vez escuché decirle a una amiga por teléfono que se había cruzado con un ex-novio de la secundaria y para recordarle cual era, le dijo que era el de la pija de 19 cm que tantos dolores y satisfacciones le había dado.

El problema era que nunca me atreví a comentarle mis fantasías ya que pensaba que se iba a enojar y decir que era un deprabado.

Sin embargo, la situación se resolvió de una manera increíble.
Mi esposa que es contadora y lleva los libros, entre otros, de un gimnasio, me llama una noche y me dice que no la espere a cenar debido a que después de salir de su oficina tiene que discutir unos asuntos con la dueña del gimnasio. le dije que no se preocupara ya que estaba cansado y me iba a ir a dormir temprano. sin embargo cené rápidamente y decidí ir a buscarla, ya que no quería que regresara sola.

Cuando llegué, se estaban llendo los últimos clientes, por lo cual el gimnasio quedaba vacío; busqué a mi esposa, pero no pude hallarla, como así tampoco a nadie de la supuesta reunión. En eso siento la voz de Gerardo, uno de los instructores, que dice: apurate preciosa que no tenemos mucho tiempo; grande fue la sorpresa a escuchar la risa de mi esposa que venía bajando las escaleras. Me escondo en uno de los vestuarios mientras ana cierra las puertas del gimnasio y retornaba al piso superior.

Sentía una mezcla de bronca y curiosidad de saber lo que estaba pasando, por lo cual subí sigilosamente y me dispuse a espiarlos. Gerardo estaba ya desnudo de rodillas sobre una colchoneta. Mis ojos no podían creer lo que veían, al margen de su cuerpo musculoso y bronceado, pendía entre sus piernas un pedazo de carne impresionante. Mi esposa se arrodilla junto ha el y le dice: hoy quiero toda tu verga en mi culo, y le empieza a hacer una espectacular mamada. La pija de Gerardo una vez erecta tomó dimensiones monstruosas que le producían arcadas a mi esposa.

Para ese entonces mi bronca había dejado paso a una calentura terrible y sólo quería ver como se revolcaban. Cuando la tuvo bien parada colocó a ana en posición de perrito le pasó una crema por el ano y lentamente se la fue colocando. Mi esposa entre gritos de dolor le decía que nunca supo lo que era realmente el placer hasta que lo conoció. El comenzó a cabalgarla con más fuerzas y realmente yo no entedía como podía entrarle todo eso en el culo. El le presto la pija de el parecía querer más y aunque mi esposa parecía dispuesta a seguir, le dijo que mejor que paren ya que se le hacía tarde y no queríe que yo entre en sospechas, así que se levantó y se dirigió a las duchas; el la siguió por detrás y juntos se metieron en el baño. Cuando cierran la puerta, decido que es hora de irme, y aunque si bien ahora no podía mirar, por lo menos quería escuchar lo que decían. Por lo que oí antes de marcharme, deduzco que ana va a llegar más tarde. Gerardo le decía que quería despedirse de su culo.....y empezaron los gemidos de dolor y placer nuevamente.

viernes, 22 de enero de 2010

Mi Prima

Hola, soy Maria, Soy blanca, cabello rubio, tengo un cuerpo bastante atractivo debido a todo el tiempo que le dedico con dietas y ejercicios. Mis senos son grandes, me los puse a principio de año.

Esta historia es de mi vida, paso un 31 de octubre, Fecha que todo el mundo conoce como el día de brujas, fiesta que se celebra desde hace muy poco tiempo en mi país.

Este año por primera vez tomé la decisión de ir a una fiesta de disfraces con mi prima Ana, ella es muy parecida a mí. Siempre nos confunden, cosa que me encanta por que ella es una muñequita de 20 añitos con prótesis también en los senos. Tiene el mismo corte escalonado al mío, pero algo más claro.

Un día antes de dicha fiesta decidimos ir a comprarnos los disfraces. Teníamos una fiebre de exhibir nuestros senos, y elegimos los más sexis. Ella se compró un disfraz de Diabla que dejaba poco a la imaginación y yo me compré uno de Batichica. Cada uno con sus respectivas máscaras.

Ana siempre me pareció una niñita muy tranquila y con poca malicia incluso muchas veces aunque era muy sexy me parecía muy inocente. Nosotros somos buenas amigas pero jamás hablamos de nuestras intimidades.


Bueno esa noche Juan, un amigo de Ana fue con nosotras a la fiesta. El también estaba disfrazado, había escogido el de Batman. Debajo del antifaz se veía como un muchacho bastante guapo de más o menos 22 años alto, con un buen cuerpo. Es muy caballero y muy atento.

Llegamos a la fiesta en una disco de la ciudad, bailamos tomamos mientras pasaba el tiempo el ambiente se puso más intenso. Ana y Juan se comían a besos mientras yo los veía con disimulo. Al verlos me entró como un fuego intenso en mi vagina.

De repente Ana me mira con picardía y me pide que la acompañe al baño. Esto me calmó un poco. Al llegar al baño Ana cerró la puerta con llave y se quitó toda la ropa. Me dijo:
- Cambiemos de disfraz, hazme la suplencia. Quiero comprobar si Juan se da cuenta.

Yo con lo cachonda que me encontraba no lo pensé ni un segundo. Sólo me cambié de disfraz y cuando salí del baño sólo salté sobre él.

Llegó la hora de irnos. Yo tenía todavía el disfraz de Ana y seguía haciendo el papel de ella. No sabía que responder a muchas de sus insinuaciones, por que no conocía la vida sexual de Ana. Para mi Ana seguía siendo virgen.

Cuando nos montamos en el carro que Juan preguntó que hacer. Ana dijo que su casa (realmente mi casa), estaba sola. Que podíamos ir para allá pero con la condición que en ningún momento nos quitáramos los antifaces. Juan accedió a ir a mi casa sin decir mucho.

Mientras Juan manejaba, me acariciaba las piernas muy suavemente. Con disimulo metía su mano lo más cerca de mi vagina, yo estaba excitadísima pero tenia miedo por Ana.

Después de llegar a casa decidimos abrir unas botellas de vino. Al cabo de unas cuantas copas y unos cuantos cigarros mi prima se levanta a preparar comida.

En eso Juan saltó hacia mí. Era la primera vez que sentía un beso así con tanta pasión. Tuve mi primer orgasmo con tan solo un beso. ÿl empezó a besarme la oreja y poco a poco fue bajando al cuello y a mis senos. Disfrutaba mucho por que se quedó un buen rato en mis senos. Mientras besaba uno jugaba con mi otro pezón. Al cabo de unos minutos bajo muy lentamente a mi ombligo y fue bajando.

Yo estaba súper asustada porque no sabía de Ana. Me excitaba mucho pensar que me estaría viendo. Cuando el se bajó el pantalón y ví su pene. Era el más grande que había visto en mi vida. Sin pensarlo ni un segundo me lo metí a la boca. Mientras jugaba con sus testículos, me encargué de su pene, lo lamía, lo chupaba, lo mordía, lo apretaba, y lo masturbaba.

Estaba loca por sentir su semen en mi boca. Al cabo de un rato el me quitó la ropa y me obligó a que me sentara sobre su cara. Era la primera vez que me hacían el sexo oral de esa manera. Sin pasar mucho tiempo tenía su lengua en mi ano. Estaba tan excitada que yo le abría mis nalgas para que el pudiese meter su lengua más y más adentro.

Mis gemidos eran bastante fuertes. Tuve que inclinarme hacia su pene para seguírselo mamando, mientras el seguía besándome mi vagina. No se veía la puerta de la cocina así que de verdad no sabía nada de mi prima. Pero igual ya no me importaba mucho. Me excitaba mucho.

No paso mucho tiempo cuando empecé a sentir algo extraño. Tenía una boca en mis nalgas besándome y tenía otra boca en mi vagina. Me asusté muchísimo y me dio hasta miedo voltear. Pero no tuve otra opción, tuve que hacerlo.

Era mi prima Ana. Esto me impresionó muchísimo. Yo nunca había sentido el beso de una mujer. Pero era algo que siempre me había excitado mucho y siempre lo había tenido en mi mente.

No aguanté más y quité a Juan de mi vagina. Me fui directo a Ana, ella ya estaba desnuda, pero con la máscara puesta. Los tres seguíamos con las máscaras, tal cual habíamos quedado. Me senté encima de ella y nos quedamos viendo a los ojos por pocos segundos.

Por su mirada ella tampoco había estado con otra mujer. Nos acercamos muy lentamente. Podía sentir su respiración suave pero profunda. No sabía si era su corazón o el mió que palpitaba a gran velocidad.

Cuando nuestros labios se unieron, sentí un hormigueo estremecedor en todo mi cuerpo. Fue el beso más tierno y más ardiente que alguien me haya dado. Nos besamos por un rato mientras Juan nos veía con cara de impresión.

Ana con su inocencia y delicadas manos me arrimó para que me acostara en el sofá. Ella se acostó encima de mí, yo no lo creía. Ella fue bajando muy lentamente hacía mi vagina. Cuando llego a ella, se estremeció mi cuerpo. Era un mezcla de sensaciones que jamás había sentido.

En ese momento le pedí a Juan que se acercara. Juan muy delicadamente se arrodilló detrás de Ana y suavemente le empezó a lamer su vagina y su ano.

Ana empezó a gritar de placer. Sus gritos me volvían loca. Juan sacó su boca y muy delicadamente puso la punta de su pene en su vagina. Ana desesperada por lo que sentía se afincó hacia él.

Era la primera vez que veía la cara de alguien con ese gesto de placer. Ella estaba puesta en cuatro, con un pene enorme dentro de su vagina. Lo estaban disfrutando mucho. Yo me dí la vuelta y me metí debajo de ella. Al principio sólo observaba ese espectáculo, como entraba y salía ese pene enorme de esa vaginita linda rosada recién depilada.

Decidí probar a que sabía una vagina. Apenas puse mi lengua en ella, entendí por que gusta tanto. Ana cuando sintió mi lengua en su vagina dejó de moverse y se inclino más hacia mi boca. Mientras tanto Juan se movía con mucha suavidad.

Los gemidos cada vez eran más y más fuertes. De repente Ana le dijo a Juan que yo también quería. Juan se sentó a un lado y yo me senté sobre él. Agarré su pene y me lo introduje muy lentamente en mi vagina. Ana estaba masturbándose a un lado de mí.

Yo estaba cara a cara con Juan, cuando me dijo al oído:
Te quiero coger por el culo.

Yo no sabía que hacer, porque nunca había tenido relaciones anales. Mi prima me dijo que ella lo ayudaría.

Ana empezó a jugar con mi ano y fue metiendo poquito a poquito un dedo en mi. Yo todavía estaba sentada encima de Juan con su pene dentro de mi vagina. Poco a poco me fui levantando, ana agarró el pene de Juan, lo puso en mi ano y yo intentaba meterlo.

Sentí un dolor fuerte, pero igual, con lo excitaba que estaba no le dí mucha importancia. Ana sacaba el pene de mi ano, lo escupía, luego escupía mi ano y volvía a meterlo.

Al cabo de un rato ya tenía todo el pene dentro de mi ano. Era otro placer que había descubierto esa noche. Empecé a moverme y a moverme cada vez más y más rápido.

No sé como lo llegamos a hacer, Juan se levantó y me acostó en el sofá sin sacarlo de mi ano. Ana se arrodilló cerca de mi boca, para que le mamara la vagina. Yo me estaba volviendo loca y mucho más al momento de sentir como Ana me estaba acariciando el clítoris con sus dedos y su boca.

Sentía que mis gritos los escucharían hasta la esquina. Estábamos sincronizados, cada vez que salía el pene de Juan, Ana me chupaba y ella volvía a poner su pene en mi ano.

Juan dijo que iba a acabar. Ana le pidió que acabara fuera de mi vagina. Juan sacó el pene y se masturbó hasta acabar sobre mis senos. Los gritos de Juan junto eran súper excitantes. Mientras el gritaba, Ana me hizo llegar con una rica chupada sobre mi clítoris y vagina.

Ana terminó de esparcir el semen de Juan sobre mis senos y mis labios.

Luego de todo esto, yo abracé a Ana y la recosté hacia mí.

Hoy en día no sé quién es Juan y probablemente él no sabe quien soy yo. Ana y yo nos seguimos viendo pero no hemos vuelto a hablar del tema. Tampoco lo volvimos hacer, pero fue un experiencia inolvidable.

jueves, 21 de enero de 2010

Colegiala

Susana, Ángela y Andrés vienen de regreso del centro comercial. Ellas ya están haciendo planes para pasar una entretenida velada con él tras su regreso del viaje de estudio que hizo con su colegio. Te echamos mucho de menos estos días le dice Susana que abraza a su hermano, ¿A mí o mi verga? le pregunta él, En realidad a los dos le contesta Ángela, Andrés solo mueve la cabeza.

Ya están cerca de la casa cuando avistan un camión de mudanzas por el otro lado de la calle. Al parecer llegaron nuevos vecinos comenta Susana, Esa casa llevaba bastante tiempo desocupada, pero desde antes que saliera de viaje ya estaban trabajando en ella agrega Andrés. Los tres se detiene un momento a observar de quien se trata. Vaya pero que tenemos aquí, nuevos vecinos y por lo visto están bastante guapos dice Ángela y Susana rápidamente la secunda. Ayudando a bajar las cosas se ve a un par de tipos de unos 25 años más o menos y bien parecidos. Ellas de inmediato empiezan a hacer comentarios y a ver la posibilidad de ir a conocerlos más tarde, pero al final deciden seguir rumbo a casa, Vamonos mejor, o ¿Acaso te gustaron los vecinos? le dice Susana en broma a su hermano al verlo que se queda atrás, Mas bien parece que la nueva vecina le llama la atención dice Ángela y Susana de inmediato se da media vuelta.

Efectivamente ahí se ve a una muchacha, pero no es una chica cualquiera y eso pronto es advertido por Susana, ¿Y esta, de donde salió? comenta ella al ver a esa chica de piel negra que conversa en ese momento con la madre de Andrés y Susana, que esta conociendo a los nuevos vecinos. Para sorpresa de Susana, Andrés cruza la calle decidido a conocer a su nueva vecina, mientras Ángela y Susana se quedan paradas, ¿Y a este que le dio?, ¿De cuando aca se ha vuelto tan sociable? dice Susana sorprendida aun por la reacción de Andrés, ¿Será el amor? le dice Ángela, Susana se voltea y la mira con cara de pocos amigos.

Andrés normalmente es bastante tímido con las mujeres y Susana no le recuerda ninguna novia, de hecho él apenas le habla a otra chica, pero ahora va, se presenta con toda confianza, al poco rato ya esta habando con esta muchacha y ella se muestra muy amable con él. Por lo visto Andrés ha aprendido bastante con nosotras, míralo, es todo un Casanova, al parecer pronto vas a tener cuñada le dice Ángela mientras Susana sigue bastante seria, ¡Cierra el pico quieres! es la seca respuesta de la morena, ¡Oh vamos, no me digas que estas celosa! insiste Ángela pero a Susana no le ha gustado nada el ver a su hermano hablando o más bien coqueteando con otra chica.

Al cabo de un rato Andrés se despide de sus vecinos y de la negra, como le dice Susana de forma despectiva, con un cariñoso beso que pone verde de celos a Susana. Andrés pasa al lado de ambas con una sonrisa de oreja a oreja ignorando por completo los reproches de Susana. Ven acá y cuenta todo, ¿Cómo se llama tu nueva novia? le dice Ángela obviamente fastidiando a Susana que esta más seria que nunca. Primeo que nada no es mi novia, aun, y segundo se llama Layla responde él aun bastante sonriente, Layla, que bonito nombre, pero hay algo que no entiendo, si ella es negra como sus hermanos son blancos, Es que ella es adoptada, Ah, ya veo, ¿Y tu Susanita? ¿Qué opinas?. La cara de Susana lo dice todo, esta más seria que nunca, aunque no lo admita los celos se la comen viva por dentro, No te quiero cerca de esa negra fue lo único que atina a decir, ¿Y acaso tú me vas a prohibir que la vea? le pregunta Andrés a su hermana mayor, ¡Sí, yo te lo prohibo!, en ese momento se pone de pie, ¡Y si crees que lo íbamos a pasar bien esta noche pues estas loco! agrega después, Que va, si ahora Andrés tal vez quiere incluir a Layla para que participe en nuestra pequeña fiesta le dice Ángela que lo único que consigue es fastidiar aun más a Susana que sube hecha una furia a su habitación.

Será mejor que te prepares, Susana no te va a dejar en paz le advierte Ángela a su primo, Ya me di cuenta, pero me importa un cuerno, además se da la casualidad que Layla va a ser compañera de curso, aunque no es necesario que Susana se entere de esto, por ahora, Andrés se va también a su habitación, Esto se va a poner bueno dice Ángela.

Un día Sábado los tres están en la casa, Ángela va a salir con Susana, van a ir a buscar a Julia y Natalia para ir al centro. Andrés viene saliendo de la ducha y se arregla como nunca lo hace, Tenemos cita al parecer le dice su prima, Andrés solo le responde con la cabeza. Susana esta en el living cuando se oye el timbre de la puerta y Susana va a abrir, para su total sorpresa se encuentra cara a cara con Layla. Hola, tú debes ser Susana, me llamo Layla y vengo a buscar a Andrés, Susana se controla y la hace pasar, la saluda de forma fría pero decide no hacer ningún comentario más, el otro día soltó un par de dichos bastante groseros contra Layla y Andrés le levanto la voz como nunca lo había hecho, así que por ahora la morena prefiere cerrar la boca.

Ángela aparece en ese instante y la saluda de forma más efusiva y la invita a sentarse en el living. Andrés se esta vistiendo, si quieres verlo desnudo pues ve a su habitación le dice la pelirroja en broma, No gracias, prefiero esperarlo aquí. Susana le da una fría mirada a Layla mientras ella conversa con Ángela, a pesar de todo Susana admite, al menos para si misma, que Layla es bastante guapa por lo demás. Su piel oscura, sus grandes ojos negros que lleva ocultos tras unos lentes, su cabello negro largo casi hasta la cintura tomado en un simple moño, las suaves facciones de su rostro y su buen cuerpo le dan un aire muy exótico y sensual.

Layla viste una polera con tirantes de color celeste, Susana se percata que Layla posee un busto de tamaño comparable al suyo por lo que la morena cruza sus brazos para realzar su propio busto frente al de su cuñada, como le dice Ángela. La minifalda blanca de Layla contrasta con el color de su piel, posee unas impresionantes piernas y al ponerse de pie para saludar a Andrés se le ve un gran culo. Aunque Susana no lo dice en voz alta debe admitir que su hermano posee un buen gusto después de todo. Layla y Andrés se saludan con un beso en la boca y tras despedirse de ellas se van juntos tomados de la mano, ¡Ahhh, el amor, que lindo ¿no?!, le dice Ángela a su prima que esta más seria que nunca.

Susana y Ángela volvieron a la casa a eso de las 10 de la noche y Andrés aun no ha llegado. Debe estar pasándolo muy bien le dice Ángela solo por molestar a su prima. Al cabo de una hora Andrés aun no llega, sus padres no se muestran preocupados y Ángela, que esta cansada, se va a dormir. Susana se queda esperando un rato, a ella aun le cuesta aceptar que Andrés tenga novia, en realidad los celos de Susana son más que nada causa de su propia inseguridad y del afecto que tiene por Andrés y esto sumado a su terquedad y obstinación la han hecho volverse bastante desagradable el último tiempo.


Tras esperar un instante Susana decide ir a espiar a la casa de Layla a ver si esta ahí. Aprovechando la oscuridad de la noche Susana sale de su casa en silencio y rápidamente cruza la calle sin que nadie la vea. Susana se acerca a la casa de Layla, no ve ningún auto cerca por lo que estima que si están ahí, están solos. Ella le da un vistazo a la casa desde todos los ángulos, al principio no ve ninguna luz que indique que hay alguien hasta que finalmente ve una en una ventana que da hacia el patio de la casa. Tras asegurarse que no hay ningún perro Susana salta el cerco y entra al patio de la casa, ella se acerca en silencio hasta la ventana. A medida que ella se aproxima escucha una música que se hace cada vez más fuerte, es una música suave, algo romántica incluso.

Susana ve las cortinas cerradas, pero un pequeño espacio entre ellas le permite ver hacia dentro. Layla esta sobre la cama su peto esta subido y Andrés de forma ansiosa le devora sus impresionantes pechos mientras mete una mano bajo su minifalda. Andrés va descendiendo por su cuerpo hasta hundir su rostro entre los muslos de la negra que no disimula el placer que Andrés le esta dando. Durante unos instantes Susana los espía, la morena esta bastante excitada, ciertamente Layla es muy ardiente y muy guapa además, Por lo visto Andrés ha aprendido bastante comenta en voz baja al ver follar a su hermano.

¡¿Y tu quién rayos eres?!, al escuchar esto Susana se lleva un susto de aquellos, de inmediato se da media vuelta, dos tipos la miran con cara de pocos amigos, Susana no sabe bien que responder, Bueno este, yo soy la hermana del novio de Layla les dice ella con una gran sonrisa forzada. Ambos se miran entre si y luego se acercan a la ventana. Layla esta haciéndole una tremenda mamada a Andrés, Vaya idiota, míralo, se coge a Layla, el infeliz, Que suerte comenta el otro. Viendo una oportunidad Susana trata de escabullirse pero ellos la ven, ¿Pero cómo? ¿Te vas tan rápido? ¡Espera un poco! le dice uno de ellos que la sujeta del brazo.

Ambos la rodean, Susana trata de alejarse pero se lo impiden, ellos son los hermanastros de Layla, Víctor, el más alto y de contextura más fornida, es el más atrevido y acosa continuamente a Susana mientras su hermano Rubén lo secunda. Oye estas bien buena le dice Víctor mientras mira a Susana de arriba abajo, la morena viste una polera holgada y jeans ajustados, Sabes... podríamos hacer un intercambio, tu hermano se coge a Layla y en contrapartida nosotros te cogemos a ti le propone Víctor con toda soltura, para Susana eso fue demasiado, ¡Si creen que voy a dejar que un par de imbeciles como ustedes me pongan un dedo encima deben estar completamente chiflados! ruge la morena furiosa. Vaya, pero que genio tienes preciosa, no te sulfures... solo queremos divertirnos contigo le dice Rubén que descaradamente le soba el culo a Susana, en ese momento Víctor trata de tomarle los pechos, para la morena eso fue suficiente, un fuerte golpe en los tobillos para Víctor y un violento pisotón para Rubén fue la respuesta de Susana que de inmediato se echa a correr pero ellos la atajan antes que pueda escapar.

¡Condenada pero que carácter, eso dolió! exclama Víctor que aun siente bastante dolor en sus tobillos, Rubén se le une de forma inmediata y entre ambos sujetan a Susana que forcejea con ellos, A esta yegua hay que domarla para que se comporte, Tienes toda la razón, con una buena cogida que le demos y listo secunda Víctor, ¿Cogerme?, ustedes dos par de idiotas a duras penas saben como hacerse una paja y me van a coger, ha por favor no me hagan reír, yo he follado con hombres de verdad y ustedes están bastante lejos de eso les dice una furiosa Susana con un tono muy despectivo. Para ellos ese comentario es intolerable, ella los ha golpeado, insultado y ahora, pone en duda sus capacidades ante esta situación Víctor y Rubén reaccionan de inmediato.

Víctor comienza a besar a la fuerza a Susana, junto a su hermano le toman las manos y la ponen contra la pared del garaje para sujetarla, teniendo una mano libre, ambos le recorren cada curva de su cuerpo con total descarado mientras la morena opone una tenaz resistencia. Susana siente como le soban su culo y una mano tomándole sus pechos con algo de brusquedad. Trata de evitar que le abran sus jeans pero Víctor lo consigue aunque con dificultad para meter una mano bajo este y sentir el sexo de Susana. La punta de sus dedos la hunde sobre el coño de ella mientras la morena se mueve forcejeando aun, Rubén aprovecha la ocasión y le mete la mano por el culo, consigue apartarle su ropa interior y desliza sus dedos entre sus nalgas hasta llegar a su ano y a la fuerza mete un dedo en el.

Ambos hermanos no le dan tregua a Susana que poco a poco comienza a ceder, a pesar de la brusquedad con que la tratan la respiración de ella se vuelve entrecortada y ocasionalmente se le escapa un suspiro mientras siente como esos dedos se mueven sobre su coño y en su culo. Víctor le ha subido la polera y como Susana no usa sostén sus pechos se aprecian con pezones erectos y duros. Tienes una boquita bien rica, ya me gustaría ver mi verga metida ahí le dice Víctor mientras sigue frotando el coño de Susana, Si me sueltan les haré una mamada les dice la morena de forma sorpresiva con una lujuriosa mirada en sus ojos.

Ellos se miran las caras, no le creen mucho y temen que ella pueda hacerles algo, pero finalmente la sueltan. Susana se sube más su polera para que sus pechos queden más libres, luego ella se hinca frente a ambos y les abre sus pantalones. En sus manos Susana toma ambas vergas duras y erectas, ella los mira a los ojos y se las empieza a frotar, ensaliva sus manos y les frota con fuerza sus vergas. Susana las siente palpitar. Lentamente ella va metiendo la verga de Víctor entre sus labios, la envuelve con su boca y la recorre de extremo a extremo para luego hacer lo mismo con el miembro de Rubén, Vaya pero que bien lo haces le dice Rubén maravillado por la forma en que Susana le hace una mamada. Las vergas de ambos se turnan entre los carnosos labios de Susana. Les hace una mamada espectacular dejándoles en claro que ella no es una chica cualquiera.

Cerca de ahí hay una mesa y unos muebles típicos de jardín, Víctor se sienta en una banca con su verga bien erecta, Ven acá preciosa, siéntate aquí haciéndole un gesto indicando su erecto miembro, Susana se le acerca, se da media vuelta y se baja sus jeans y su pequeño calzón, Víctor la toma de las caderas y la empala en su verga de una vez. ¡Idiota, más cuidado, debiste lamerme el coño primero! le grita a la cara molesta por la rudeza con que la penetró, Te quejas demasiado, aquí tienes para que mantengas tu boca ocupada, Rubén toma de la cabeza a Susana y se la mete hasta el fondo de su boca casi atragantando a la morena.

Los gemidos de Susana apenas se escuchan a causa del miembro de Rubén, sus pechos se agitan salvajemente mientras Víctor le da bien duro, el coño de Susana se siente muy húmedo y cálido. Ella también se agita con vigor y Rubén le toma sus pechos para después pasar su miembro entre los senos de Susana, ella le hace una gran paja rusa y después se la vuelve a mamar. ¿Quiéres cambiar hermano? le dice Víctor a Rubén, Pero claro, ya estoy ansioso por coger a esta yegua. A tirones le sacan los jeans a Susana y los tiran al suelo, ¡Que imbeciles! ¡No me ensucien la ropa! les llama ella la atención. Sobre la mesa la hacen recostarse y Rubén le separa sus piernas, Susana pronto siente su verga entrando en su coño, él la toma con firmeza de sus muslos y la empieza a bombear con mucha fuerza una y otra vez casi dejándola sin aliento. Víctor se la pone en la boca y ambos al mismo tiempo se follan a la morena que se ve abrumada por ambas vergas.

Sobre la mesa Susana se monta encima de Víctor, ella le pasa sus tetas en la cara mientras se la esta mamando a Rubén, a pesar de todo el mal rato Susana esta follando como loca y ellos se impresionan por lo ardiente que es cuando coge. Los tres están en lo mejor cuando de forma sorpresiva se oyen unos ardientes quejidos de parte de Layla, Por lo visto, tu hermano la esta cogiendo como nunca le dice Víctor, Susana, sacando un momento la verga de Rubén de su boca le responde, Mi hermano sabe follar bastante bien, Rubén y Víctor se sorprenden por la respuesta. Rubén, muy curioso, decide ir a espiar a la pareja. Ambos están desnudos en la cama y Layla esta recostada con su gran culo bien expuesto, Andrés se ha puesto sobre ella y su miembro se pierde entre las nalgas de la negra, el contraste del color de piel de Andrés (que es bastante blanco) con el de Layla es evidente. Teniéndola bien empalada Andrés se la folla bien duro por el culo a su novia y Layla lo disfruta una barbaridad.

Rubén regresa donde Susana y Víctor están cogiendo, él se pone tras la morena y de inmediato le separa sus nalgas, Vamos a ver como se siente ese lindo culo que tienes le dice a la morena. Oye, espera un poco así no se hace le empieza a decir ella al ver que Rubén la comienza a penetrar ya buenas y primeras, ¡Ahhhh! se oye con toda claridad el grito de Susana cuando Rubén la va penetrando analmente, su hermano le ayuda abriéndole al máximo las nalgas a la morena, pronto Rubén tiene su verga metida hasta el fondo y entre ambos penetran simultáneamente a Susana que libera toda clase de gritos y quejidos que algunas personas escuchan con asombro al pasar por la calle frente a la casa.

Yo también quiero probar ese culo dice Víctor, los tres se ponen de pie y se apoyan contra la pared de la casa, Rubén la besa y le toma una pierna para poder penetrarla, luego aprovechando su fuerza física decide tomar en brazos a Susana que esta firmemente empalada en su miembro, la morena esta expectante pues jamás la han follado así. Víctor le lame el culo y se lo lubrica un poco para penetrarla mejor. Susana se sobresalta cuando siente el otro miembro abriéndose paso en su trasero, nuevamente ella deja escapar toda clase de gritos y gemidos que se confunden con los de Layla. Susana sube y baja por ambos miembros, ellos la tiene bien sujeta y la morena se entrega por completo, esta en el aire y la sensación de ser penetrada por dos vergas de esa forma la enloquece. Susana se mueve y se retuerce mientras ellos le dan una y otra vez. Queremos corrernos en tu cara le dice Rubén y Susana acepta encantada en medio de sus gemidos.

Susana se hinca frente a ambos y pronto recibe dos abundantes descargas de semen que cubren su rostro y se escurren hasta caer sobre sus pechos, Susana se saborea y vuelve a mamar sus vergas tras alcanzar un completo orgasmo.

Tras terminar Susana de inmediato comienza a vestirse, sabe bien que Andrés regresara pronto a casa y no quiere que la vea aquí. ¿Y bien, te convenciste que sabemos coger? le pregunta Rubén, Sí, bueno, no estuvo mal, las he tenido mejores pero no esta mal para un par de novatos con aires de grandeza, el día que aprendan a ser más delicados y no tan brutos con una mujer, lo harán mejor les contesta Susana que se va corriendo, ¡Maldita sea! exclama Víctor.

Ya en la casa Susana se arregla para que nadie se de cuenta de lo ocurrido, en ese momento llega Andrés, No quiero sermones le dice de inmediato a su hermana, pero ahora Susana muestra otra actitud y acuerda hacer las paces con él. Si quieres mañana podemos ir los cuatro al centro comercial en la tarde le propone Susana, Andrés sorprendido por este cambio de actitud, acepta aunque con ciertas reservas.

Al día siguiente los cuatro salieron, Layla y Susana congeniaron bastante bien y junto con Ángela continuamente le hacían bromas a Andrés. Volvieron por la tarde a la casa y mientras Andrés fue a buscar algo para beber a la cocina ellas conversan en el living. Anoche cuando con Andrés estábamos divirtiéndonos en mi habitación ocurrió algo bien cómico dice la negra, Susana se pone bastante incomoda, algo que a Ángela advierte, Mientras cogiamos, afuera se escuchaban los gritos y gemidos de una tipa, estaba totalmente extasiada mientras mis hermanos se la follaban con todo comenta con gracia Layla, ¿Y no viste quién era?, pregunta Ángela con suspicacia, No, además ha de ser alguna puta que se buscaron mis hermanos para divertirse como lo hacen siempre responde Layla, luego ella se levanta se dirige a ayudar a Andrés en la cocina.

Ángela se voltea hacia Susana, ¿Me pregunto quien habrá sido la puta, la que gritaba y gemía tanto, y que saltó el cerco anoche para espiar a su hermano?, Tú cierra la boca, te ahorcaré si le dices algo a Andrés le responde Susana que se toma la cabeza, ¡Que vergüenza, que vergüenza, ¿Por qué esto me pasa siempre a mí?! se pregunta a si misma la morena.