miércoles, 11 de agosto de 2010

Ustedes dirán

Las mujeres son seres sumamente sensibles y se enamoran con facilidad, entregan su corazón y su cuerpo con el único interés de sentirse amadas. Pero cuando se sienten encerradas en una relación sin amor, sin pasión, sin deseo, optan por ser infieles.
La falta de atención de la pareja, el trato como un mueble más de la casa, el machismo, la poca o ninguna satisfacción sexual, son unas de las muchas causas por las cuales las mujeres son infieles. Es decir el hombre es el único culpable de que las mujeres busquen en otro lado o de otra manera la satisfacción sexual y amorosa, como por ejemplo; la utilización de objetos sexuales, el cambio del apetito sexual, las relaciones con personas de la familia.

La gran mayoría de los hombres piensan que las mujeres solo necesitan una casa bonita, un apellido prestigioso, una vida cuadrícula, sin emociones, sin buen sexo, sin locuras; se sienten los dueños del mundo al pensar que lo controlan todo, son machistas, egoístas, agresivos. Y esto no solo ocurre en los matrimonios que llevan muchos años de convivencia, sino también por diferencias de edades, por la poca comunicación, por el estrés del trabajo.

No es lo mismo tener relaciones con un hombre mayor; que en ocasiones solo desea compañía y nada de acción, que tenerlas con un hombre joven; con la capacidad de satisfacerla. Para concluir, quisiera agregar que la infidelidad no es un problema, sino una dura situación que es posible evitar si tanto el hombre como la mujer.

Antonio y ....

Mi esposo se llama Antonio y proviene de una familia muy conservadora en todos los
aspectos. Por mi parte, provengo de otra familia tan o más conservadora que la de Antonio,pero con la diferencia de que estudié en un internado suizo para señoritas. Posteriormente mis años de universidad, los viví "sola" en ciudades como París,Roma, New York, San Juan, y desde luego Madrid.
Antonio tiene viviendo conmigo, como cinco años. Nos casamos oficialmente hace tres, con velo y corona, como a criterio de mi esposo y de nuestras familias debía ser. De haber sido por mí, hubiéramos continuado como estábamos, pero debido a la insistencia de Antonio y de nuestras familias accedí a ello. Tras estar viviendo cinco años con él, un día me levanté cansada de hacer siempre lo mismo en la cama. Eso se lo comenté a mi terapeuta, y ella me recomendó, que procurara hablar con mi esposo sobre esa situación, y así lo hice. Debido a la conservadora educación que recibió, la respuesta de mi esposo fue negativa. La terapeuta, me orientó a que usara la imaginación o fantasía en principio, mientras yo debía de ir tratando de convencer a mi esposo.

Al principio me costó algo de trabajo, pero al cabo de unos cuantos meses. Era toda una experta, a tal grado que me acostumbré a fantasear a diario. Observaba una situación, la que fuera, y partía de ella para imaginarme una historia, en la mayoría de las ocasiones, era totalmente mental, al principio. Posteriormente mientras visualizada mentalmente una situación, mis manos, discretamente me las metía de bajo de la falda y me auto satisfacía. En cierta ocasión mi esposo se dio cuenta de ello. De que yo mientras me encontraba viendo una novela. Me imaginaba que era la protagonista, y que el galán de la novela, se revolcaba conmigo en medio de mi sala, frente a la asombrada mirada de mi esposo y nuestras respectivas familias. Claro ésta que él, no podía ver las imágenes que yo tenía en mi mente, pero si vio con lujo de detalles como yo me encontraba, sentada en el sofá, con las piernas
abiertas y sin bragas, acariciando por dentro mi concha.
En otra oportunidad, nos encontrábamos en una cena de negocios, en la casa de su socio,cuando mi atención se fijó en un lienzo que representaba, una escena campestre, de unas dos parejas, como en un día de campo, en el cual las mujeres posaban desnudas. Mi imaginación, me llevó a ser la tercera mujer sin ropa, a la cual, mientras las chicas me acariciaban, los tipos me follaban. Una de mis manos la tenía en mis senos, mientras con la otra me deleitaba, dándome entre mis piernas. Antonio me cortó la inspiración de ese tan grato momento. Al llegar a casa me comenzó hacer preguntas, las cuales yo le fui respondiendo según consideré conveniente.
Para quitarme esa fea e insana afición (según él dijo, en ese momento), Antonio me propuso un acuerdo, el cual consistía en que iba a realizar cualquier cosa que yo le pidiese en el ámbito sexual, con la condición de que no volviese a tener fantasías y a practicar esa indecorosa conducta nuevamente. Al principio yo solo me limité a pedirle que me acariciara los senos, y mis muslos, cosa que para ser tan sencilla a Antonio le costaba algo de trabajo.
Al cabo de una semanas ya se había hecho un experto, y su imaginación fue aportando
nuevas formas de acariciarme, pero no de satisfacerme del todo. Por ejemplo, en una
oportunidad me acostó en la cama, boca abajo. Me encontraba desnuda sin nada de ropa,
mientras que él vestido con chaqueta y corbata. Pasaba las yemas de sus dedos, por todo mi cuerpo. Una vez que terminó, me fue echando finas líneas de miel por casi todo la parte posterior de mi cuerpo, tras lo cual con su lengua me fue quitando la miel, pero ni por equivocación pasó su lengua por mi coño o mi culo. En esa ocasión me quedé dormida, de lo bien que me sentía.

Posteriormente yo le pedí que me besara mi concha, Antonio al principio puso algo de
reparos, pero al final lo convencí de ello, pero solo me la besó por fuera. En otra ocasión le solicité que me dejará besarle su pene, y a pesar de lo avergonzado que se encontraba me lo permitió. Y así, de esa manera sucesivamente fui ganando terreno. Nuestras relaciones, hasta ese entonces fueron de los más normales, yo me acostaba boca arriba y el se colocaba sobre mí, me lo introducía, yo medio me movía y él se corría, y punto. Luego que llegamos al acuerdo, las cosas fueron cambiando, debido a mis solicitudes. Me recuerdo cuando le pedí que me lo metiera en mi coño pero por detrás, su cara de asombro, era de lo más graciosa, pero al fin lo hicimos de una forma distinta. De pasó, yo siempre buscó literatura relacionada con lo sexual, ya sea para orientarme, o para copiar alguna posición.
Poco a poco fui llevando a Antonio por un mundo nuevo, de nuevas experiencias sexuales.
Hasta que al fin logré, que me mamara la raja, y me diera por el culo como a una perra. Al año del acuerdo, ya no necesitaba solicitarle las cosas que yo quería que me hiciese. Pero como todo lo bueno dura poco, comencé por aburrirme. Aunque Antonio en algunas ocasiones me sorprendía, como la vez que me trajo un consolador de color negro, y me lo empujó por mi coño, mientras me daba por el culo. Después le dio por traer películas a casa, al principio eran de parejas de hombre y mujer, pero luego trajo películas de mujeres con mujeres, mujeres con animales, y hasta de hombres con hombres, las cuales me llamaban mucho la atención.
Pero un día trajo, una película de dos mujeres y un hombre, y yo le pedí que se buscara a una golfa, para que compartiera la cama con nosotros. Yo lo dije en broma, y el se cabreó conmigo, me dijo de todo, hasta que me molesté, y le recordé el acuerdo. Antonio podrá haber sido un poco quedado y pusilánime, en las cosas del sexo. Pero cuando da su palabra la cumple, por lo que esa misma noche, se montó en su coche, y regresó con una tipa. Ella era algo mucho más joven que yo, y se hacía llamar "La Niña" debido a su porte casi infantil.
Al principio los tres nos encontrábamos algo cortados, por lo que decidí servir una ronda de brandy, y poner la película, no habían pasado ni quince minutos, cuando ya los tres nos comenzamos a quitar la ropa, mientras mirábamos la película, en la cual una rubia acudía con su marido que era un negro, a una consulta con una terapeuta sexual, que era una joven asiática. Mientras eran observados por la asiática, con bata de doctora, la pareja mantenía un encuentro sexual, al cual se sumaba la doctora posteriormente. No sin antes haberse metido la mano bajo la bata, y haberse puesto a jugar con su coño.
Serví otra ronda de brandy, y dije yo soy la doctora, y ustedes la pareja, así que a follar.
Debido a la forma de ser de Antonio, su verga no se encontraba en condiciones de ser usada, por lo que Niña posó su boca en la verga de él. En cosa de segundos, se armó Antonio, es verdad que no era como la del negro, pero ahí se encontraba, que es lo importante.

Por un buen rato la Niña y Antonio se magrearon, mientras que yo los observaba atenta, y mis dedos comenzaron a jugar con los bellos de mi coño, y a cada momento avanzaban más y más adentro de mí. Ya mi raja se encontraba toda húmeda por dentro, en eso vi como la verga de Antonio se iba introduciendo en el coño de Niña, y como ella lo disfrutaba, y lo demostraba moviendo sus caderas con fuerza. Yo que me encontraba bien excitada, me sumé a la pareja, colocando mi coño en la boca de Niña y mi culo en la de Antonio. Luego comenzamos a cambiar de posiciones. En una mi raja y la de Niña se encontraban pegadas, una contra la otra, nuestras piernas abiertas se encajaban entre sí. Al tiempo que Antonio, me hacía que se lo mamase, y luego para sorpresa mía me puso su hueco a la altura de mi boca para que con mi lengua se lo acariciara. Llegó el momento en que perdí la cuenta de los orgasmos que yo
había alcanzado, solo sé que al final cuando Antonio se corría sobre Niña, yo le pasaba mi lengua por su coño.
Niña nos siguió visitando de cuando en cuando, y en una oportunidad se presentó
acompañada, de una amiga, desde luego que Antonio y yo disfrutábamos de esos encuentros.
En esa ocasión fuimos tres mujeres contra él, a un mismo tiempo, a Niña la tenía por el culo, a la otra con su boca en su concha, y a mí me hacia vibrar con su mano dentro de mi coño.
Nuestras orgías privadas, por lo general eran los fines de semana. En cierta ocasión, por ser mi cumpleaños, Antonio trajo una película de una mujer que supuestamente era violada por cinco hombres a la vez. Un hombre por cada hueco disponible, y los dos restantes, con sus manos. Antonio al ver mi rostro, de inmediato dijo que no. Que cabrón no era. Ese día llegó Niña sola, y al enterarse de que yo cumplía años, preguntó si podía traer a una amiga, como un regalo de cumpleaños muy especial. Antonio aceptó de inmediato, y yo algo desilusionada por la actitud de él, acepté a regañadientes. Niña salió y regresó al rato con
Fabiola, una mulata de casi un metro ochenta de alto. Delgada, con una sedosa cabellera rubia, usando una mini falda, que nada más de respirar, dejaba ver la tersa piel de sus nalgas, sus senos eran grandes, pero firmes, los cuales apenas se ocultaban detrás de la blusa transparente que usaba, sus ojos eran de color miel y su voz más aguda que la de Niña o la mía. Antonio al verla quedó extasiado. Pero Niña, le recordó que Fabiola era su regalo de cumpleaños para mí.
Como de costumbre, se sirvieron bebidas, me cantaron el feliz cumpleaños, partimos el
pastel y me entregaron los regalos. Antonio me había comprado un set del cual yo me había enamorado, en cuero, el cual me probé de inmediato, quedándome monísimo. Por su parte Niña tomó la mano de Fabiola y la colocó entre las mías diciendo, que conste que es por tu cumpleaños que te presentó a Fabiola. Al decir eso me guiñó un ojo y pegó sus nalgas a Antonio, para luego continuar diciendo, comiencen ustedes que luego Antonio y yo las alcanzamos. Yo coloqué la mano de Fabiola sobre mi hombro y me encaminé a mi dormitorio. Tenía la sensación de que lo íbamos a pasar de lo mejor. Fabiola y yo nos entregamos a un largo beso sobre la cama, mientras las dos nos quitábamos parte de nuestra ropa, nos acariciábamos mutuamente, cuando ella dirigió los prominentes labios de su boca a mi coño, el cual ese día mi marido me lo había depilado por ser mi cumpleaños. Su lengua penetró hasta mi clítoris y lo chupó con gran maestría por un largo rato, yo estaba que no aguantaba más.

Me encontraba a punto de desmayarme, de lo feliz que me encontraba, tomé su cara y con mis labios busqué la boca de mi regalo de cumpleaños, luego me dediqué a
besar y a chupar sus bien formados senos, sentí que Fabiola se quitaba el resto de su ropa.
Cuando de momento. Sorpresa!! Sentí que una gran verga descomunal entraba por mi
vagina, yo con cara de asombro me le quedé viendo a los ojos a Fabiola ella se sonrió, mostrándome su blanca dentadura. En ese momento, un sin fin de sentimientos se volcaron sobre mi cabeza. Primero lo disfrutaba, pero me atormentaba lo que haría Antonio cuando entrase por la puerta, y viera que Fabiola me viola... Y después de lo que él había dicho.
Mi corazón casi se paraliza cuando la puerta se abrió. Primero entró Niña, con una cámara de video en mano, completamente sin ropas. Su mirada era sin expresión alguna, yo iba a decir algo cuando un dedo de Fabiola se posó en mis labios, y detrás de su boca. Antonio entró a la habitación desde mi posición apenas y podía verlo sabía que se encontraba desnudo la habitación, desde mi posición apenas y podía verlo, sabía que se encontraba desnudo.

Colocó sus manos sobre las nalgas de Fabiola, y la o lo penetró de golpe. Para mi era
impresionante ver que me estuvieran dando por el coño un quien sabe que cosa, y que mi marido se la o se lo clavara a su vez por el culo a esa persona. Al ver el rostro de satisfacción de Antonio comprendí, que ese arrebató que le dio cuando mirábamos la película solo fue una farsa, muy bien montada, al rato los cuatro cambiamos de posición en varias oportunidades. Hasta que ellos descargaron su ración de leche sobre nosotras, luego nos fuimos a la sala a ver el video, que me habían tomado. Mi cara era una mezcla de pánico, terror, confusión y alegría. Luego me explicaron que la Fabiola era un famoso transvestido, amigo de Niña, a la cual mi esposo le pidió que buscara para gastarme una broma.
El detalle es que Antonio, al terminar con nosotras, tomó la mano de Fabiola y se lo llevó al cuarto. Momentos después Niña yo entramos con cámara en mano. Sorpresa, Fabiola le daba por el culo a mi Antonio. Por su expresión claramente se veía que le gustaba, al principio me quedé paralizada. La voz de mi marido me sacó de mi estupor, me decía, Eli colócate de bajo de mí para disfrutarlo entre los dos. Temporalmente los dos se separaron, fue impresionante el ver como la kilométrica verga de Fabiola, salía del culo de Antonio. Mientras tanto Niña grababa todo con la cámara de video. Yo me acosté boca arriba, después de que Antonio me lamió el coño, me empaló, para luego sentir y ver como Fabiola lo empalaba a él. Era como la escena de la vieja película francesa Enmanuel... Desde esa fecha, no hemos vuelto a ver a
Fabiola. Pero en ciertas ocasiones, uso una verga de plástico, y le doy a Antonio por donde yo se que le gusta.

jueves, 24 de junio de 2010

mi primer papi

Mi relación con mi papa era la de cualquier padre-hija, no éramos muy unidos pero tampoco muy distantes. Después hubo actividades que nos fueron acercando más. Llegaba entre 1 y 2 am, cenábamos y veíamos la tele, antes solo unos minutos ya que no teníamos cable y a esa hora no había mas que productos "milagrosos". Después comenzó a comprar películas y las veíamos juntos en la madrugada.

Nos sentábamos como en el cine, después mas cerca, incluso nos recostábamos y yo ponía mis piernas sobre su regazo.
Una noche compre una película de terror, desde un principio le dije que era una miedosa y me senté prácticamente encima de él, lo único que no tenía sobre él era mi trasero, yo lo abrazaba fuertemente.
Ya se habrán dado cuenta que las películas de terror incluyen muchas escenas de sexo esas en las que se cogen a morir y llega el asesino, pues llevaba diez minutos la película y tal escena apareció, me puso bastante incómoda (siempre me pareció vergonzoso ver algo así con mis papas) Y para mi suerte tal asesino no se presentaba, con el tiempo empezó a relajarme y tal vez a disfrutar de esa escena, y para cuando me di cuenta ya me estaba excitando.
La escena larguísima termino y me di cuenta que en mi excitación había comenzado a acariciarle la pierna, no deje de hacerlo aun notándolo ya que no quería que se enterara que me había excitado, también caí en la cuenta de que él me había estado acariciando la espalda, pasaba sus dedos de arriba abajo, iban de mi cuello hasta lo más bajo de mi espalda, me estaba poniendo muy caliente, y lo único que me saco de transe fueron sus palabras:
-Ya acabo?-Dijo sorprendido.Wow la película había acabado y yo seguía perpleja en sus caricias, no pude más que contestarle:
-Si papi, no estuvo muy buena.-aunque la había disfrutado demasiado, quería prolongarlo aun mas, quería que me tocara, lo deseaba aunque sabía que estaba mal.
Se levanto y como yo estaba prendidísima le di un beso en la boca, le sonreí y le dije buenas noches.
Lo vio como algo inocente me sonrió y se fue a su recamara.
Esa noche no dejaba de pensar en lo excitada que me había puesto y me costó conciliar el sueco.
A la mañana siguiente desperté y no escuche nada, seguro se había ido a trabajar, yo había tenido un sueco espectacular en el que tenia sexo por primera vez y me daba cuenta que era con él, no me hizo gracia tal idea, pero tampoco me tenia preocupada, y entre mas lo pensaba más me excitaba al punto de tener que tocarme, no pude mas y me lleve las manos a mi vagina, me masturbe, me quite toda la ropa y así desnuda sobre la cama me toque los senos, mi trasero, toda, estaba tan excitada que me corrí pensando en el.
Me levante, me duche y me puse un short y una sudadera, era un país bastante frio, pero quería verme provocativa. Además la casa tenía calefacción.

Llego y cenamos como siempre, Puse una peli y me volví a sentar muy cerca de él.

-Esta no es de terror hija. Me dijo.
-Ya sé, pero quiero estar contigo. -Lodije como si dijera quisiera tener sexo contigo, me dio risa tal cosa pero sabia q el no notaria nada.

Empezó la película y trataba sobre una nena que era abusada por su tío, no era una buena película pero entretenía. Cuando termino empezamos a hablar sobre esta.

-Que horror, y en la propia familia.-Dijo él y me sentí un poco desilusionada.
-No me parece ESO lo más desagradable, es decir si hubiera sido por que ella quería no me hubiera parecido mal que fuera su tío, claro! si ella hubiese querido.
Dije esto y no me respondió, al parecer había descubierto mis intenciones, se me quedo mirando un rato aunque por cómo me había sentado solo tenía vista de mi cuerpo y no de mi cara, me observaba de pies a cabeza.
-Por que te quedaste tan callado... y que tanto me vez?
-Nada, es solo que haz crecido mucho y te haz puesto muy guapa.-Dijo un tanto nervioso.
En realidad no pensaba hacer nada con el solo quería que me tocara un poco y volver a sentirme como el día anterior. Así que me moví, baje mis piernas y me senté sobre el! frente a frente mis piernas totalmente abiertas a cada lado de las suyas, aquello parecía una posición para el sexo, tome sus manos y las puse sobre mis piernas, y le dije:
-De verdad crees que soy guapa?
-hija esto no está bien.-Dijo el pero no te como frente a mí un bulto empezaba a resaltar de su pantalón, a unos cuantos centímetros de mis genitales, lo estaba excitando.
-papi, no hacemos nada malo.

Le dije esto y me acerque aun mas a él estaba casi sobre su bulto.

-No hagas esto hija... asa... mmm-Repetia y empezaba a gemir de excitación.

Me quite la sudadera y debajo solo traía una blusa de tirantes bastante pegada al cuerpo, sin brasear, lo cual le dejaba una vista espectacular de mi escote.
Volví a tomar sus manos y como estaba tan excitada dejo de importarme quien era y las puse directo sobre mis senos,

-Hija...aja para.
Pero comenzó a masajearlos, los tomaba fuertemente y yo estaba cada vez mas caliente. Estaba por quitarme la blusa para que los tocara directamente pero él me detuvo.

-Hija detente, podemos pararlo aquí, te prometo que hare como si nada hubiera pasado.-Dijo con la respiración aceleradísima, casi sin aliento.

-Papa yo te deseo, y yo se que también me deseas.
Apenas dije esto y me volví a acercar, esta vez quede totalmente encima de él, podía sentir su miembro erecto bajo mi vagina, que deseaba no tener ese short ni que él tuviera su pantalón, me moví un poco de adelante hacia atrás y el gimió un poco, aquello se sentía delicioso, pero el tenia sus manos aferradas a mi cintura como pretendiendo detenerme.

-Hija para aa.. Por favor. Ya no sigas o no podremos detenernos.

-Quiero que me hagas el amor papa, quiero ser tuya.

-hija no está bien.

Empezaba a creer que tal vez pararía y yo no quedarme así, entonces comencé a moverme sobre él, sobre su bulto, de adelante hacia atrás, mientras el repetía que parara, pero yo no podía, estaba súper excitada, y empecé a hacerlo cada vez mas rápido.

-Para!!!-volvió a gritarme, me destetuno de la cintura con sus manos, y yo frene casi sin aliento le dije:

-De verdad quieres que me detenga.
Yo esperaba un rotundo y finalizador no... Pero me abrazo por la cintura, y acercó su cuerpo al mío, su cara a unos centímetros de la mía, me miro fijamente y dijo:

-Esto no es correcto.

Habiendo dicho esto, estuve a punto de levantarme, pero me tomo fuertemente y me beso en la boca con tanta pasión que solo deseaba que me quitara la ropa, siguió besándome mientras me bajaba los tirante de mi blusa, la bajo aun mas hasta que mis pechos quedaron al aire, comenzó a besarlos y chuparlos, mientras me decía que estaba tan buena, yo solo le pedía mas y que siguiera, me levanto de él y nos paramos para poder quitarnos la ropa, me quito el short y me rompió la tanga, el sequito el pantalón y el bóxer, pude ver su miembro erecto, y como no podía resistir más me avance sobre él y comencé a besarlo de nuevo, me recostó sobre el sillón,
-Papa, hazlo con cuidado, soy virgen...
-Abre bien las piernas y relájalas lo mas que puedas, tranquila, no voy a lastimarte.

Me penetro, grite entre dolor y placer, me pregunto si quería parar y le dije que no.
Pronto se fue el dolor y ya solo había placer, un placer que jamás había sentido, me penetraba una y otra vez pero seguía repitiendo q estaba mal lo que hacíamos aunque yo sabía que ya no iba a parar, y todo eso que decía, como intentando protegerme me parecía aun mas excitante.

Seguimos haciéndolo y estaba tan excitado que creí que se correría pronto pero pudo parar a tiempo, me hizo sexo oral,
-Sabes tan bien hija, eres mía mi niña.

-si soy tuya papa, quiero tenerte dentro de mi otra vez papi.

Pero siguió con el sexo oral, me corrí así un par de veces, y después volvió a penetrarme, estábamos por corrernos pero tenía miedo de embarazarme, le dije que no se preocupara que lo resolvería, y vino dentro de mí, se esenia calientita, pero era demasiada para mi recién estrenada vagina que comenzó a escurrirme por las piernas.

-Hija...aaa.te sientes mal por esto?... Que vamos a hacer ahora.

-Esperar un momento y volverlo a hacer papi, esta vez yo seré quien pruebe.