martes, 18 de agosto de 2009

Un día de vacaciones..

En la unidad donde me estaba alojando había una piscina que daba en frente del apartamento. Recuerdo que era un domingo y la piscina estaba llena de gente.
Una amiga que había conocido por esos días estaba en la piscina y cuando yo salí al balcón me invito a estar con ella y con los amigos y amigas de ella.
Baje y como buenos costeños estaban tomando Whisky, me senté en el muro de la piscina con los pies en el agua como estaban todos.
Había un flaquita lo más de simpática que estaba con un tipo, que al parecer era el novio. Yo al ver semejante cuadro de besos y como el man la cargaba pues ni modo. Resignación total con esa flaquita.
Termino todo como a las 10 de la noche y me subí al apartamento a dormir, y la semana que seguía me la pase haciendo algunas cosas que tenia pendientes.
Al fin de semana que seguía, estaba yo en el apartamento. Era viernes, cuando sonó el teléfono. Era mi amiga, me invitaba a jugar domino con unas amigas de ella y a tomarnos algo.

Yo no conocía a nadie, pues acepte la invitación, me arregle y salí para el apartamento de ella. Llegue y fui el primero, entonces me ofreció un whisky y me senté en la sala a esperar.
Din don, el timbre. Abrió la puerta mi amiga y entraron dos niñas, entre ella la flaquita de la piscina ya arregladita cambiaba bastante y se veía súper buena.
Pasó los minutos y al parecer no había otro hombre invitado. Empezamos a jugar domino y propusieron jugarlo en parejas, y como por arte de magia me toco con la flaquita. El juego era que la pareja que perdía tenia que tomarse un trago doble de Whisky. Yo como buen cachaco, ni idea de domino y mi amiga con la amiga de ella nos barrieron totalmente.
Cada jugada era un trago doble de whisky uno entero ella y otro entero yo. Al final me dijo la flaquita que era una artimaña mía, que era lo yo que estaba buscando de ella. Yo mas inocente, pero como se estaban dando las circunstancias me lo estaban sirviendo en bandeja de plata. Más bien era una artimaña de ellas.
Durante el juego la flaquita y yo nos mirábamos dizque haciéndonos señas, pero era mas insinuaciones que señas para el juego.
Terminamos de jugar, no por que el juego estuviera aburrido sino por que se acabo el trago. Ya eran como las 1.30 de la mañana y dijeron que nos fuéramos a dormir.
Yo como foráneo en la ciudad, lleve a las dos amigas además de ser atentos con ella. Claro llevamos primero a la amiga y después, supuestamente, llevaría a la flaquita.
Ya los dos solos en el carro y con tragos en la cabeza yo no la quería llevar a la casa a lo que le pregunte:
-A donde vamos?
Ella, como todas las mujeres
-No se, donde tu quieras!!
AAAHHHH, por que será que no pueden decir las cosas claras, y yo sin conocer la ciudad, ni modo de tomar el camino a un motel.
-Te quieres dormir ya? Pregunte.
-Si tú quieres. Respondió ella.
-Entonces vamos algún lugar donde podamos estar los dos juntos. Dije vehemente. Proseguí. ¿Para donde cojo?
Como todas las mujeres, no se, es que nunca he ido, bla, bla, bla.
Al fin se destapo y me empezó a guiar hacia un Motel a las afueras.
Llegamos entramos y nos bañamos. Tenía una nalguita chiquita deliciosa y unas tetas perfectas para ese cuerpito. Grandecita. Deliciosa.
Nos secamos y ya habíamos empezado en la ducha a jugar a besarnos y tocarnos. Nos acariciamos con el jabón, el champú, el agua tibia que caía nos excitaba más.
Salimos de la ducha, la seque y ella me seco, nos sentamos en la cama y empezamos nuestro romance.
Ese cuerpito delicioso. Se acostó boca abajo. La empecé a besar el cuello, la espalda, los muslos hasta los dedos de los pies, acompañado de mis manos acariciándola con las yemas de los dedos muy levante sobre su piel.

UUUYYYYY que delicia esa cinturita. Olía a un perfume dulce, delicioso... a rosas, una piel dorada del sol y sus suspiros se hacían cada vez mas fuertes y acelerados.
La voltie boca arriba y la seguí besando, ella me lo cogia y me masturbaba con su mano, entre gemidos de excitación.
Me voltie y ella se acostó encima de mi. me empezó a besar por mi pecho y bajo a mi estomago. Me Lo cogio nuevamente y empezó a besar mi glande seguido de lamerlo con su lengua mirando con sus ojos claros esperando mi reacción.
Yo excitado le veía en cuatro frente a mi y con cara de gata juguetona, riéndose de mi excitación.
Le cogi el cabello, la cabeza y empecé a guiarla con mi mano la profundidad que debía tener en su boca y es la excitaba mas.
Subió su lengua rociando me cuerpo hasta encontrar mi boca, nos besamos, se monto encima de mi, me lo cogio nuevamente y lo apunto derecho a su placer, se lo enterró hasta el fondo con un gemido de excitación seguido de un gritito leve.
Se sentó sobre mi y empezó a mover su cadera suavemente. Me quedaron sus senos en frente moviéndose de una lado a otro suavemente y su cara con los ojos cerrados, apoyada con sus manos en mi pecho. Cada que hacia sus movimientos, que empezaba a acelerarlo yo lo hundía mas a dentro a lo que respondía con quejidos de sexo.
La puse en cuatro, se veía esa nalguita abierta, y ella con la espalda desnuda y sus manos en la almohada con su pelo en su cara, mirándome con sus ojo llenos de excitación, placer y un poco de dolor.
La cogi del pelo, y sus nalgaditas respectivas, acompañado de un golpeteo de sus nalgas con mis muslos.
Así estuvimos esa noche por horas, desbaratamos esa cama dándole vueltas, su excitación se hacia cada vez mayor, al igual que la mía, sus gritos que al principio eran contenibles se transformaron en gritos incontenibles que de milagro no los escucho la mitad del motel.
Así término esa noche, llena de pasión ardiente. Repetimos la faena unas cuantas veces más hasta mi partida.

jueves, 13 de agosto de 2009

Entre primos, mas me arrimo






Este es la historia, que pasa en las familias grandes o también pequeñas, por que no? pero en las familias donde hay tíos y tías por montones y donde las primitas abundan, para todos los gustos, no podía ser la excepción y menos con esta primita.
Mi prima era mucho menor que yo. Era de esas primitas que las veías asi, bonitas pero no mas, era la prima pequeña que te despierta sentimientos de protección, ternura y cariño.
Un día ella con su familia llegaron en plan de visita. Yo como ya vivía bastante separado de ella pues ni modo de verla. Sin embargo un día estaba en la U cuando recibí una llamada en el celular, un número desconocido, conteste y al otro lado del teléfono me dijeron encontré una voz dulce y suave que me dijo:
-Primo?-Con quien?-Primo con Norma
Norma? y que hace Norma llamándome a mi
-Hola Norma,-Para mi era la primita- como estas?-Primo estoy en el aeropuerto, no me dejan salir por que necesito un papel y no lo tengo. No tengo a donde ir será que me puedo quedar en tu casa?
Mi casa? Mi prima? uuuyyy que paso? pero bueno es mi primita.
-Claro Normita yo te recojo, no te preocupes.
Me fui a recoger a mi Primita, cuando me encuentro es a mi Primota. Una mona de pelo largo hasta la cintura, delgada, con unos labios rosados, ojos, que ojos, inmensos como dos almendras y las voces suaves y dulces que siempre la caracterizaba. Cuando la vi pensé que era un espejismo y que no era ella, que me habían cambiado a mi primita Normita.
Inmediatamente caí en razón, me baje del carro y le ayude a subir las maletas. Acto seguido se subio en el carro y empezamos a conversar. Después de los saludos habituales me pregunto como un tiro.
-Y que mas de la Novia?
Que? como? que paso? donde? Mi primota preguntándome por mi novia? La verdad es que cuando una mujer le pregunta a uno por la novia es por algo, y mas de la forma tan directa, sin preludios sin insinuaciones. Acto seguido respondí decididamente:
-Muy bien, contento.
Pero ella con esos ojos negros grandes y esa boquita rosada, me miraba con una sonrisa escondida, mientras que se cogía el pelo me decía:
-Pero... no pareces contento, esa no es una respuesta de que estés enamorado.
Yo no sabía que decir, ni mirar, tampoco como manejar, ni siquiera como hablar.
-Si Normita -o gatita o catota o primota- si estoy contento, lo que pasa es que una relación no es fácil, tú sabes...
Hasta ahí llego la conversación, luego llegamos a mi apartamento, la deje instalada, le dije que tenia que ir a la U pero que yo estaría pendiente de ella.
Por otro lado no me imaginaba a la fiera de mi novia, que era bastante celosa preguntándome, indagándome por Normita. Si en verdad era mi prima, que como la conocí, por que se queda en mi apartamento y donde va a dormir, que iba hacer con ella, bla, bla, bla. Toda la cantaleta de una novia celosa. Para salir al paso la táctica de indignado, maltratado etc siempre funcionaba a la perfección.
Entonces me fui para la U, no lo podía creer que Normita estuviera en mi apartamento para mi solo, y sin nadie que nos molestara, camino hacia el apartamento compre dos botellas de Vino tinto para amenizar la ocasión. Llegue y ella estaba en el computador oyendo música y navegando por Internet. Cuándo se voltio y me vio con las dos botellas exclamó:
-Y esas botellas?-Para que celebremos el reencuentro de los primos.
Pusimos Música, prendimos algunas velas y destapamos la primera botella de vino.
Normita se acomodo en el sofá al lado del computador, mientras que yo me posicionaba del aparato para colocar la música de la noche, y empezábamos a conversar.
La noche fue transcurriendo lentamente, con la música de fondo, una copa va otra copa viene empezamos hablar de su vida, de su experiencia en Miami, de mi novia, de su novio, que estaba a punto de ser su exnovio, y los vinos iban haciendo su efecto escientemente entre los dos.
Ya como a las 11:30 de la noche nos cogió el sueño y a dormir. Yo solo tenia una cama semidoble en mi apartamento, le pregunte si a ella no le incomodaba que durmiéramos los dos en la misma cama a lo que ella respondió con esos labios rosados y su suave voz.
-Primo deja se ser bobito, claro que no!!!!
Uuyyyy me la pusieron de papayita. En fin nos acostamos, le preste una pijama, y le dije.
- Normita te molesta que duerma en bóxer, lo que pasa es que sufro de calores y no me aguanto la pijama.
Normita pareció no inmutarse así que me metí debajo las cobijas en boxer. Apague la luz y ahí estaba esa mujer en pijamita, al lado mío, yo en interiores con las luces de la ciudad entrando por la ventana. Sin embargo no me atrevía a hacer nada. No era capaz de solo pensar que yo me estaba tomando atribuciones que no eran, o que de pronto eran todas ideas locas mías. No obstante el que no arriesga un huevo no gana una gallina, me volteé y la abrace. Nos quedamos así por unos minutos y después le dije que se volteará y nos encarretamos. Nos quise seguir mas profundo y deje hasta ahí. En la noche la acaricié la espalda, sus nalgas, muslos y piernas hasta que quede profundo.
Al otro día nos despertamos, yo abrazándola a ella. Esa noche no hicimos nada pero disfrute estar a su lado y tener su calor durante toda la noche.
Ese día ella tenia que hacer unas vueltas para poder viajar a Miami, pero nos dimos cuenta que el permiso que ella necesitaba se demoraba mas de 3 días. Que tristeza cuando me dijeron eso... Normita 3 días conmigo en mi apartamento!!! NOOO lo podía creer.
Nuevamente llegamos a mi apartamento ella se quedo solita y yo me fue pa la U.
Esa noche unos amigos me invitaron a una reunión. Me fui con ella y no pararon las preguntas y los comentarios: ¿quién es esa? ¿y tu novia? qué vieja tan chimba!!!. No es mi prima que se esta quedando unos días en mi casa. Explicaba yo inocentemente.
Llegamos a mi casa como a media noche, nos cambiamos, ella se puso la pijama, yo como de costumbre en boxers y empezamos a besarnos, ya con más confianza. Ella estaba mas tranquila y yo también. Nos había pasado la efervescencia que no lo deja actuar de la forma mas acertada.
Empecé a desvestirla, y mientras la desvestía le contaba un cuento de una princesa y un caballero. El cual yo era el caballero y ella la princesa. La princesa era la hija de un Rey, y este Rey estaba en guerra con otro reino cercano. El caballero era un vasallo que luchaba en los ejércitos del rey. La reina observaba toda la batalla desde una torre fortificada y estaba sorprendida de la valentía del vasallo.
Obviamente ,.mientras contaba el cuento la acariciaba, la besaba tiernamente, le contaba el cuento al oído y hablaba por todo su cuerpo entre caricias con la lengua, las lemas de los dedos y besos.
El vasallo, miraba a la reina mientras luchaba a lo que la princesa se dio cuenta y se intereso por aquel vasallo.Luego de terminada la guerra, el Rey también admirado de la valentía del vasallo dio a su hija como trofeo entre aquel caballero y otro personaje dela comarca, (que era el ex novio) en una lucha a muerte. Obviamente el caballero venció a su rival y pudo conquistar a su princesa.
Todo esto a la vez entre gemidos leves de excitación, de respiros fuertes, con sus labios entre abiertos y sus ojitos cerrados extasiada de placer y cuando el caballero venció a su contrincante, en ese momento el parcero hacia su aparición en su vagina tibia, rosada y perfectamente depilada.
No se sabe quien fue el afortunado, si la princesa o el caballero, lo que si se es que esa noche hicimos el amor toda la noche. Con las luces de fondo entre suspiros y gemidos.
No obstante ella no pudo viajar a los dos días, por que siempre se le quedaba algo en el apartamento - que vaina, así son las mujeres-. Yo resignado a tener a Normita por 5 días mas en mi apartamento disfrutando de su compañía.
Al final se fue por que ya era demasiado evidente, pero nos seguimos hablando y esperamos que una nueva oportunidad se nos presente para seguir contando cuentos de princesas.

domingo, 9 de agosto de 2009

PASEO DE PROMOCION


Por aquél entonces, tendría yo unos 15 años y en el colegio se estaban haciendo los últimos preparativos para irnos de viaje de promoción. La mayoría de mis compañeros y de mis amigos iban a ir, y también nos iban a acompañar los tutores de cada clase y algunos de los profesores que estaban en la escuela haciendo prácticas para sus estudios.
Según algunas de mis amigas el único varón entre ellos, Jorge, de unos 22 años, me prestaba una atención algo fuera de lo normal. Era cierto que algún interés tenía en mí porque siempre que podía me elegía para preparar actividades extras para su asignatura, para las que casualmente debía quedarme a solas con él en clase. Nunca dejado de comportarse conmigo como el profesor que era así que yo no veía maldad alguna en que me repasara de arriba a abajo cuando me veía o en que para ayudarme a hacer alguna de las tareas se colocara detrás de mi o me pusiera sus grandes manos en la cintura.
El viaje consistía en una semana en París, "la ciudad del amor", o eso nos contaban los tutores a la vez que nos recordaban que nada de habitaciones mixtas en el hotel.
A mi no me importaba demasiado no poder dormir en una habitación con otros chicos, más que nada porque mi ignorancia en temas sexuales era casi completa.
Las actividades programadas se fueron desarrollando con normalidad.
La primera noche, después de la cena, me dirigí al baño (que era compartido) pero en el camino me encontré con que Jorge, apoyado en la pared, parecía estar esperando a alguien. Me dirigí hacia él y le pregunté qué le pasaba, qué hacía allí. Me contó que había empezado a escribir una especie de proyecto que debía presentar parecido a una novela, pero se había quedado un poco estancado y sin ideas. Le vi tan abatido que le ofrecí mi ayuda si es que en algo le podía servir... y él aceptó alegando que yo era una de sus mejores alumnas y que seguramente le podría ayudar mucho.
Fuimos a su habitación, sin cruzarnos con nadie (afortunadamente para él, porque no habría sido bien visto que un profesor se llevara a una alumna a su habitación a pasar la noche "trabajando") y al llegar me pidió que me acomodara.
Él se sentó en una silla enfrente de un improvisado escritorio, y yo en la punta de la cama. Durante unos minutos no pasó nada. Todo estaba en silencio y sólo estábamos él y yo: yo mirando alrededor esa habitación que estaba mucho mejor que las que nos habían sido asignadas a los alumnos, y él mirandome a mí mientras mordía un lápiz con la boca, de alguna forma presagiando lo que sucedería a continuación.
A continuación, notando que el ambiente estaba un poco cargado, le pregunté acerca del tema de su trabajo. "Se trata de un... llamémoslo relato... que trata de la pérdida de la inocencia, del paso de niña a mujer por el que toda chica pasa un día u otro. Podríamos calificarlo de relato erótico, si lo prefieres así, porque pretendo entrar en bastantes detalles"Ante mi silencio, él entendió que me sentía algo cohibida por la temática de su escrito, y no obstante...
"Oye Norma, tú y ese noviecito que tenías... ¿no han hecho nada? ya me entiendes... ¿sólo besos o hubo algo más? Espero que no te sientas incómoda si te lo pregunto, creo que si intimamos un poco, los dos nos sentiremos más a gusto, y me agradaría que te sintieras cómoda hablando conmigo de cualquier tema.
"Yo le contesté, algo sonrojada, que no había pasado nada."Así que... eres virgen. Pero mujer, eso no es nada malo, no te pongas así, anda. No tienes porqué tener verguenza... es algo natural hablar de estos temas...´
¿Tú confías en mí?
"Él se levantó y se dirigió lentamente hacia mí. Yo le conesté que Sí, con un temblor que iba creciendo rápidamente."
Mira, creo que sería bueno tanto para que te soltaras un poco como para que nos conociéramos mejor y pudiéramos llegar a entendernos verdaderamente bien, que nos quitáramos la ropa. Así nos mostraríamos tal y como somos, dejando el pudor a un lado"
No sé como, movida por una especie de inercia, me empecé a desabrochar la camisa...
Jorge se acercó a mí, me hizo levantar y me ayudó. Poco a poco la camisa cayó al suelo, el polito que había llevado todo el día atado a la cintura también, los tejanos ajustados... el sujetador, las braguitas...
Él, casi rozándome, simultáneamente se había ido quitando también su camiseta, sus pantalones, sus calzoncillos...
Me observaba sin reparo mientras yo, de reojo, veía por primera vez el pene de un hombre.

Cuando los dos habíamos terminado, él me puso una mano en cada brazo, notó mi ligero temblor y mirandome una y otra vez me aseguraba que mi cuerpo le parecía bellísimo, que parecía mentira que esos pechos abundantes, pálidos como el resto del cuerpo, con sus dos grandes aureolas... unos pechos tan tiernos, no hubieran estado al alcance de ningún hombre hasta la fecha. Fue otra vez hacia la silla de escritorio y me hizo una señal para que fuera con él.
No había otras sillas, así que me senté en su falda, con una de sus manos colocada en mi pubis fingiendo una casualidad o la simple voluntad de evitar que me cayera, y la otra mano con una pluma (nunca usaba bolígrafo) encima del papel.
Empezó a escribir sin parar, y lo increíble era que mientras escribía movía su otra mano dando masajes circulares, que me producían una sensación muy extraña que no había sentido antes: excitación.
A pesar del apuro que me daba interrumpirlo, me vi obligada a hacerlo para sugerirle que en caso de ser una molestia para su tarea podía ir a sentarme a la cama. Jorge se giró e ignorando completamente mi inquisición me preguntó qué sentía yo mientras él me acariaba. Simplemente le conté que era algo extraño, que no sabía qué era, que lo sentía porque le había humedecido las piernas sin poder evitarlo y que me sentía muy tensa aunque había algo en el fondo que no me desagradaba y era por ello que no me había negado a sus deseos.
Sonrió mientras me decía que el relato lo estaba escribiendo gracias a mí y que me agradecía mucho mi paciencia, pero que para continuarlo iba a necesitar nuevamente que confiara en él.
Me subió las manos desde los lados de la cintura hasta los hombros, luego las bajó hasta mis pechos, los cuáles se limitó a rozar provocandome un escalofrío por todo el cuerpo, erizándome los pezones.
Se levantó y fue al bañó (él tenía baño en la habitación) dejándome a mí en la silla, desnuda y algo desorientada y sin fuerzas de negarme a nada de lo que me propusiera hacer. Volvió rápidamente con algo entre las manos, se colocó detrás de mí y me puso seguidamente una venda en los ojos, explicándome que así iba a estar más relajada, y que después me la quitaría para que viera todo.
De la mano me llevó a la cama, donde me hizo tumbar con mucho cuidado, boca arriba. De repente noté algo húmedo entre las piernas al mismo tiempo que sus manos me las abrían al máximo. Le pregunté qué hacía y me dijo que me callara y disfrutara, que me iba a enseñar mucho a partir de esa noche.
Su lengua, pues, siguió donde estaba, recorriendo los labios exteriores, y adentrándose en mi interior, añadiendo al escenario uno de sus dedos que me masajeaba con fuerza la zona del clítoris. Yo notaba como me fluía líquido y antes de que le dijera nada, él me explicó que esto era normal cuando una mujer se excitaba y me empezó a lamer el que me había resbalado por la parte interior de los muslos. De repente noté algo que me penetraba. Eran sus dedos. Emití un pequeño gritó, que resultó casi imperceptible porque se apresuró a taparme la boca con su mano libre. Continuó empujando cada vez un dedo más hacia mi interior, mientras yo sentía como si me partieran en dos y me moría de dolor. Al sacar sus manos de mí, se produjo otra vez el silencio, y percibí como se levantaba de la cama y se dirigía al baño otra vez. Cuando volvió me cogió justo en el momento en que con mis manos quería levantarme un poco la venda para ver como me había dejado, y me agarró las manos tirandome hacia atrás y atándomelas a la cabecera de la cama. El hecho de no saber lo que me haría a continuación, ni como ni cuando acabaría todo, me producía un leve jadeo, que facilitó a Jorge poder meterme su pene en mi boca, dándome un susto de muerte al notar algo tan grande y resbaladizo por el semen de su anterior corrida. Empecé a lamerlo como pude, y él me pedía que lo hiciera con más ahínco con la voz quebrada. Cuando me estaba aocstumbrando ya a lamer y había llegado a la puntita, a la que le daba pequeños besos y mordiscos, volvió a metermela toda entera con mucha fuerza corriéndose posteriormente dentro de ella. Me dieron arcadas ante el desconocimiento de que tenía dentro de mí, pero él sacó su pene y me cerró la boca, haciendo que tuviera que tragar con todo.
Mientras aún estaba tragando, él ya me estaba amasando esos pechos que un rato antes me había asegurado que le provocaban tanto placer y se iba colocando estirado encima de mí, balanceándose un poco, como si estuviera buscando la posición que le permitiera mayor complementariedad con mi cuerpo.
Me puso las manos a ambos lados de la entrepierna, me apreto hacia afuera para que volviera a abrirme para él, colocó la punta de su pene y de una sola embestida me lo empujó todo dentro.
Mi grito sonó ahogado, eran ya sonidos de placer, de entrega, gritos que venían a decirle que hiciera lo que quisiera con mi cuerpo. Mis gemidos le pusieron como loco, nunca le había imaginado así. Él, siempre tan tranquilo y ajeno a todo.
Me mordía los pechos, y yo no podía más, hasta que llegué a una especie de clímax, volví a correrme y él hizo lo mismo otra vez dentro de mí.Una vez más se había apartado unos segundos de mí para sacar algo de un cajón, y oí un ruido. Me quitó la venda y vi que en sus manos tenía una cámara de fotos, y el ruido que había oído era el de esa cámara. Me había tomado fotos desnuda y atada en su cama, con restos aún de su semen por mi vientre y mi pubis.
Me aseguró que las fotos serían para él y después de desatarme me dejó ir al baño, para que me diera una ducha. En la ducha me toqué toda para comprobar que todo estaba bien, y noté que aún tenía una gran dilatación, como si mi cuerpo siguiera preparado para que él volviera.
Pensé en lo que había sucedido, y también en que si eso era el sexo estaba muy bien y me gustaría practicarlo más a menudo.
Unos pasos siguieron a mis pensamientos, la cortina se abrió y como una ráfaga de viento entro Jorge para dar su último asalto (de la noche). Otra vez cogida por sorpresa, aprovechó mi posición para ponerme contra la pared y avisarme de que esto me iba a doler. haciendo sitio con sus manos, me metió poco a poco su pene en el ano. En cada nueva embestida, me aplastaba contra la pared. Sentía como le gustaba dominarme de esa forma, y a mi me gustaba también que él me hubiera convertido en su musa y amante particular.
Espero volver a encontrar a alguien que sea tan buen maestro y amante como Jorge.

sábado, 8 de agosto de 2009

Ella


Despertó de madrugada, empapada de sudor.

Se encendió un cigarrillo,

mientras contemplaba su cuerpo desnudo,

se estremeció por queria

que la poseyera para siempre.

El aroma del deseo estaba todavía impregnado en su piel.

Se sirvió una copay se dispuso a escribirle.

En la nota decía; “Si al abrir los ojos no me ves junto a ti,

no estés triste,

no hay motivo,

no me voy sola,

te llevo conmigo.

Todo está ganado y no hay nada perdido,

si me necesitas dímelo no te avergüences,

no te sientas mal por lo que sientes,

y no sufras mi vida.

Si los dos deseamos esta historia de amor,

no hay ninguna razón para una fecha de caducidad

“.Ella volvió a la cama se acercó a él

y se dispuso ha hacerle el AmorHasta el Alba


Ana Giner