Después de un par de copas, te encuentras desinhibida, Me pregunto si serias capaz de bailar delante de mí, mientras estamos aparcados en un lugar perdido. Tu danzando delante de los focos del coche jugando a ser lo tu imaginacion te indeque.
Sinceramente, tú no nesecitas imaginar por que tú eres una preciosidad por la cual he perdido la cabeza. Una chica que ahora, sin que yo le diga nada, está siendo una autentica ninfa dentro de mis fantasías.
Me encanta verte jugueteando con tus cabellos, con tu melena, levantándola por encima de tus orejas y dejándola caer, girando sobre ti y mirándome a través del cristal del coche. Eres tan autentica, tan única, tan maravillosa.
Te apoyas sobre el capó del coche y sonríes. Esa sonrisa es maliciosa, pervertida. Te apartas a saltitos un par de metros. Justo lo necesario para verte de pies a cabeza. Te has quedado de espalda y toda tu figura crea una sombra gigantesca contra la pared. Hermosa sin duda la escena que tengo delante. Ojala tuviera una cámara para plasmar este momento.
Empiezas a moverte, a danzar nuevamente, mientras te vas desnudando frente a mí. Vas lanzando la ropa, de un lado a otro, algunas encima del coche. Te gusta provocarme y sabes que lo consigues, aunque sea sin desnudarte, con tu sola presencia, con tu suave voz.
Te das la vuelta, no te queda nada arriba, salvo el sostén medio descordado. Me acerco hacia delante, tu hacia el coche. Sonríes y haces carita de niña inocente. Me gusta, eres tan camaleónica que me atraes todavía más.
Estiras los brazos, los sostenes desde ese ángulo de visión siguen protegiendo tus pechos de mi mirada. Los acercas, los alejas, me dejas entrever algo, pero nada más allá de lo que tú quieres que vea. Te acercas hasta mi ventanilla. Sinuante, sexy, erótica, diablesa que eres. Dejas caer la prenda de ropa y apoyas tus pequeños y preciosos pechos contra el cristal.
Si te pudiera tocar, pero no lo puedo hacer, sabes bien el porque, no me lo digas, no me lo niegues, rompería la magia del momento. Debo esperar. Te vuelves a alejar, jugando, contorneándote, libre de cualquier atadura que te han dado los hombres desde los inicios. Eres libre, desnúdate para este que ahora es tu esclavo en esta noche de sombras.
Sigues danzando, y oigo en la lejanía un coche pasar. Las luces van llegando y salgo a prisa a abrazarte por este regalo que me has dado, por este momento íntimo. Te llevo hasta el coche que te ha inspirado. Recojo tus prendas. Recuerdo como te las has quitado y entro en un bucle de fantasía sexual, arrogante, dominante, y te las entrego sumiso, entregado a ti.
Sinceramente, tú no nesecitas imaginar por que tú eres una preciosidad por la cual he perdido la cabeza. Una chica que ahora, sin que yo le diga nada, está siendo una autentica ninfa dentro de mis fantasías.
Me encanta verte jugueteando con tus cabellos, con tu melena, levantándola por encima de tus orejas y dejándola caer, girando sobre ti y mirándome a través del cristal del coche. Eres tan autentica, tan única, tan maravillosa.
Te apoyas sobre el capó del coche y sonríes. Esa sonrisa es maliciosa, pervertida. Te apartas a saltitos un par de metros. Justo lo necesario para verte de pies a cabeza. Te has quedado de espalda y toda tu figura crea una sombra gigantesca contra la pared. Hermosa sin duda la escena que tengo delante. Ojala tuviera una cámara para plasmar este momento.Empiezas a moverte, a danzar nuevamente, mientras te vas desnudando frente a mí. Vas lanzando la ropa, de un lado a otro, algunas encima del coche. Te gusta provocarme y sabes que lo consigues, aunque sea sin desnudarte, con tu sola presencia, con tu suave voz.
Te das la vuelta, no te queda nada arriba, salvo el sostén medio descordado. Me acerco hacia delante, tu hacia el coche. Sonríes y haces carita de niña inocente. Me gusta, eres tan camaleónica que me atraes todavía más.
Estiras los brazos, los sostenes desde ese ángulo de visión siguen protegiendo tus pechos de mi mirada. Los acercas, los alejas, me dejas entrever algo, pero nada más allá de lo que tú quieres que vea. Te acercas hasta mi ventanilla. Sinuante, sexy, erótica, diablesa que eres. Dejas caer la prenda de ropa y apoyas tus pequeños y preciosos pechos contra el cristal.
Si te pudiera tocar, pero no lo puedo hacer, sabes bien el porque, no me lo digas, no me lo niegues, rompería la magia del momento. Debo esperar. Te vuelves a alejar, jugando, contorneándote, libre de cualquier atadura que te han dado los hombres desde los inicios. Eres libre, desnúdate para este que ahora es tu esclavo en esta noche de sombras.Sigues danzando, y oigo en la lejanía un coche pasar. Las luces van llegando y salgo a prisa a abrazarte por este regalo que me has dado, por este momento íntimo. Te llevo hasta el coche que te ha inspirado. Recojo tus prendas. Recuerdo como te las has quitado y entro en un bucle de fantasía sexual, arrogante, dominante, y te las entrego sumiso, entregado a ti.
Comenzaste a lamer despacio mis pies y yo fui avanzando para sentirme más cerca de ti. Te dejé ir ganando terreno por todo mi cuerpo Tu excitación se hacía patente en la brusquedad de tus movimientos, tus extremidades se enroscaban ahora por mis piernas. Nunca te había visto tan apasionado. La suavidad de tu piel se mezclaba con la de la mía. En este punto me incliné hacia ti para besarte, un largo y húmedo beso con el que yo me entregaba definitivamente a ti.
Tenía algo de frío, pero mi cuerpo era puro fuego. Poco a poco iba notando cómo seguías recorriéndome. Sin dejar de masturbarme, tú ejercías un suave masaje sobre mis pechos, y los pezones estaban tan duros que me dolían, como cuando tengo mucho frío. Juegas con ellos, los mordisqueas, los lames, y esta terapia térmica que contrasta frío y calor me lleva al borde del éxtasis.
Mis fluidos se mezclaban ahora con los tuyos, mientras yo me hundía en tu abrazo eterno, en el que tus fríos brazos recorrían sin cesar mis piernas, mi sexo, mi cintura, mis pechos, mi cuello, me acariciaban maliciosamente y rozaban mis labios, tornándolos violeta. Ningún rincón de mi cuerpo escapaba a tus caricias, me ponía a mil, y mi cuerpo estalló en un espléndido orgasmo. Mi boca entreabierta quedó a merced de la humedad de tus besos, deleitándome con tu sabor salado. Mis ojos entreabiertos me dejaban ver el cielo. Mi respiración, completamente acelerada, perdía fuerza rápidamente. Mi pecho parecía incapaz de contener los latidos de mi corazón, cuyo ritmo desenfrenado fue dejando paso al sosiego… Pero me dolía, me dolía mucho, y debía ser de tanto amor.
Estaba cansada. Mientras me dejaba mecer en tus brazos, mientras aún acariciabas mi cuerpo y mis cabellos, recordaba otros encuentros fortuitos contigo. Siempre la misma violencia, pero nunca me sentí después tan calmada. Y me duermo, me duermo en tus brazos al son de tu nana, me sumo en un sueño eterno.
La rubia chica era bastante bonita, yo había estado con chicas mas lindas, pero como fue un favor para un amigo fui igual, se dieron cuenta de que estábamos chamuyando, y como estaba todo bien, seguimos con ellas. Al principio la rubia estaba medio cerrada, no parecía que la iba a poder separar de la amiga, le pregunte si sabia que trago preparaban de bueno en ese boliche y me contesto con un “no se, es la primera vez que vengo porque yo tengo una hija”, la mina tenia 21, yo me quede helado, nunca tuve problemas con eso, así que comencé a hablarle de mis 3 sobrinos, y a preguntarle sobre su hija, y ahí es cuando empezó a aflojar un poco empezamos a hablar, a joder, a tomar, y entre risa y risa, nos besamos, a la vista de eso, mi amigo le encajo un beso a la morocha y nos separamos, a todo esto ya había pasado como una hora, y a eso de las 7 me dice mi hermana que querían irse, le pedí el teléfono con la promesa de llamarla.
El lunes como había quedado la llame por teléfono, y por la tarde nos encontramos en una plaza en donde me contó un poco su historia, de que desde los 15 había salido con un pibe de su curso, que había quedado embarazada a los 17 y se casaron, que el viernes se había peleado con su marido, y por eso había salido el sábado, justo cuando aparecí yo (no es la primera vez que me pasa), hablando, jugando un poco en la plaza quedamos para el miércoles en su casa.
Nos sentamos, me fije los CDS que tenia y puse música, Lenny Kravitz – Circus, me pareció ideal, empezamos a hablar, a besarnos, pero ella como que se resistía, pero de a poco aflojaba, y así cada vez mas, nos besamos, se me sentó encima mío de frente, nos empezamos a tocar, a acariciar, me estaba volviendo loco con sus gemidos, pero cuando le quise sacar la camisa me dijo que no, que no quería que piense que era una chica fácil, le dije que no creía eso, que si no quería hacer nada, estaba bien. Pero de a poco seguí jugando con ella, de a poco le desabroche la camisa, mientras le tocaba los pechos y besaba su cuello, mientras con una mano le tocaba la cola con la otra le desabroche el corpiño, se lo saque, y empecé a besar sus pechos, a succionarlos de a poco, y cada vez con mas fuerza, ella ya no se resistía cuando le desabroche el pantalón.Me pare con ella encima mío todavía, y la lleve hasta su habitación, ahí la tire sobre la cama y me subí sobre ella, tocándola y besándola, seguí con sus pechos, ella solo gemía, baje besándola por su panza, le saque los pantalones, la empecé a tocar suavemente sobre su tanga negra que tenia, empecé a meter mis dedos por debajo de su tanga, se la sentía mojada, movía sus piernas, y seguía sin hablar, solo gemía.Despacio le saque su ropa interior, y comencé a tocarla, a meter mis dedos dentro suyo, mientras sentía como se mojaban mis dedos, la miraba como ella gemía, con los ojos cerrados, mientras los dibujos daban vueltas sobre las paredes, me acerque y comencé a besar sus piernas, hasta que llegue ahí, y ella ya gemía cada vez mas fuerte, yo alternaba mis dedos con mi lengua, hasta que ella hablo y me pidió “metemela ya” con un tono autoritario.
Entonces le saque su camisa que es lo único que le quedaba, me acosté boca arriba en la cama mientras me sacaba la remera, y ella me sacaba los pantalones y mi bóxer, rápido, hasta me araño la pierna sacándomelos, me empezó a tocar y agarrandome el pene se lo metió todo en la boca de una sola vez, empezó a hacerme una fellatio espectacular, parecía que esa era su ultima vez, yo le preguntaba si le gustaba y ella sin sacársela de la boca me decía que si, o eso era lo que me parecía, entonces la agarre del mentón y la lleve hasta que se sentó sobre mi y ella se encargo sola de acomodarse de la manera mas conveniente, se sentó encima mío y comenzó a moverse de una forma tal que no lo podía creer, mientras yo tocaba sus pechos, acariciando sus pezones, lamiéndoselos y metiendo mis dedos en su boca.Enseguida ella acabo, pero sin que se levante seguimos una vez mas, repitiendo todos los movimientos, hasta que los dos llegamos juntos esta vez.Al quedarnos acostados un rato me contó que sentía culpa, pero yo le explique que lo único que buscaba era sexo, que era lo que le había dicho desde el principio, y comencé a tocarla de nuevo, a besar todo su cuerpo, la di vuelta bese su espalda, la toque, la puse en cuatro patas y comencé a tocarla por todos lados, mientras me ponía nuevamente en condiciones, la penetre agarrandola de la cintura con la mano izquierda mientras con la derecha metía de mis dedos en su cola, primero uno, grito cuando se lo metí entero, pero me dijo que le gusto, empecé a jugar así, hasta que lo único que estaba haciendo era meter mis dedos en su cola, mientras le pedía que me mire, cuando me miro, la empecé a penetrar por la cola, de a poco me costo, era su primera vez y se notaba, me decía que le dolía, que pare, pero yo no paraba de a poco iba metiéndosela toda, y le pedía que me diga que le gustaba aunque le doliera, hasta que pude metérsela entera, y nos quedamos un momento quietos, disfrutando el momento, hasta que de a poco se empezó a mover y yo también, la agarre de la cadera, y empecé a moverme, a metérsela, a escuchar como gritaba, de dolor y de placer, hasta que le dije que estaba por acabar, y le pedí hacerlo sobre sus pechos, y me dijo que no que lo quería en la boca, y así lo hice.
Después de ese miércoles volvimos a hablar el jueves y el viernes y me dijo que estaba arreglándose con el marido, le dije que estaba bien, que piense en su hija, pero como yo estaba trabajando quedamos en seguir hablando el lunes siguiente, pero cuando el lunes subo al colectivo la veo de la mano con un tipo, me miro, se notaba su nerviosismo, se puso colorada, la mire y seguí hasta el fondo del colectivo sin decir una palabra, y sin ni siquiera mirarla para que no tenga problemas, y no la volví a llamar mas.