martes, 13 de abril de 2010

saludos

Estimado seguidores las disculpas del caso ya no en estos últimos meses se me ha sido un poco difícil poder contribuir los relatos ya acostumbrados, pido un poco de perseverancia.

jueves, 25 de marzo de 2010

colegio

En el colegio de Susana se sucedieron una serie de cambios en el último tiempo. Llegaron nuevos profesores e inspectores y se fueron otros además de la llegada de un nuevo director. Para la mayoría los cambios no representaban mucho y en general la cosa siguió igual, sin embargo, pronto comenzaron a levantarse algunas quejas entre las alumnas del colegio.

Una tarde, Susana conversa con sus amigas en la salida, donde Alberto, el nuevo inspector, esta de guardia y observa descaradamente a las alumnas mientras pasan. Francisca fue la primera en quejarse y después lo hace Julia, en realidad no son las únicas y varias chicas ya se han quejado de lo mismo. Les molesta la forma en que las mira e incluso que parece estarlas espiando. Susana, dada su voluptuosa y sugerente figura, no es la excepción y en varias ocasiones ha sentido sus desagradables miradas sobre su cuerpo. Viejo degenerado le dice ella en una ocasión al pasar frente a él, pero Alberto sólo sonríe como burlándose de ella.

Pero los problemas no solo estaban ahí, el nuevo profesor de biología también se estaba haciendo bastante impopular con los alumnos, estricto, severo y muy exigente, por lo que rápidamente se gana la hostilidad de muchos y Susana ciertamente no es la excepción. Sin embargo, ella comienza a notar ciertas cosas extrañas, en ocasiones se reúne a solas con algunas alumnas de otros cursos, las más guapas solamente, y su actitud bastante dura, cambia considerablemente hacia ella y otras chicas, haciéndose el caballero. Susana no es tonta y sabe lo que se esconde detrás de tanta caballerosidad, así que ella simplemente lo ignora y evita encontrarse con él fuera del horario de clases.

Durante un recreo mientras conversa con Natalia y Julia, Francisca aparece de improviso, furiosa, totalmente indignada. Estaba en la sala buscando unas cosas cuando se encontró con Alejandro, el profesor de ciencias. Ambos conversaron un instante y él le ofreció una nota privilegiada en la próxima prueba a cambio de ciertos favores de parte de la rubia. Julia y Natalia se quedan pasmadas al escucharla, en realidad no me sorprende dice Susana con tranquilidad, ella ya lo tiene entre ceja y ceja y les advierte a las demás que tengan mucho cuidado con él. Natalia propone acusarlo con el director, pero Susana lo rechaza, la situación podría agravarse y además fue el nuevo director el que lo trajo al colegio, así que la morena tiene razones para sospechar y mantener la boca la cerrada, al menos por ahora.

A pesar que Susana y sus amigas lo mantiene a raya y bajo vigilancia para impedir que Alejandro se pase de listo con algunas de ella, la morena sabe que no todas las chicas del colegio tienen los mismos escrúpulos. Esto lo confirma un día sábado cuando venia de una practica de básquetbol por la tarde. Cuando caminaba por los estacionamientos del colegio, ve a la distancia a Rachel, una compañera de curso, y considerada la más puta del colegio caminando junto a Alejandro. Rachel no es nada fea, es de pelo castaño claro, largo y rizado. Tiene ojos negros y es una chica reconocida por tener buenas piernas y un buen culo, además de ser sumamente fácil. Susana usa sus encantos y muy raramente recurre a alguna insinuación sexual solo en caso extremos. Rachel en cambio, cada vez que necesita algo no duda un instante en ofrecer su cuerpo a cambio de lo que necesite.

Curiosa, Susana decide seguirlos. Ambos se dirigen al estacionamiento donde Alejandro tiene su auto, Susana se mantiene cerca. Escondida tras un árbol, Susana observa con claridad a Rachel haciéndole una mamada y luego cabalgándole encima recibiendo su verga tanto en su coño como en su culo. Discretamente, Susana se toma sus pechos por encima de su polera, la boca se le hace agua mientras observa coger a Rachel. Si bien ambas no son amigas ni mucho menos, pero tienen cierta historia entre ellas cuando tras una fiesta en la que se pusieron completamente ebrias, terminaron follando con varios tipos.

Tras volver a clases el lunes, Susana les cuenta a las demás sobre lo que vio el sábado. Como se acerca una prueba de biología, sospechan que Alejandro pueda intentar algo, así que todas se ponen en alerta. Ese día por la tarde, Susana se ve forzada a buscar a Alejandro para hacerle una consulta por la prueba. En realidad, sus amigas también tienen dudas, pero Susana prefiere ir sola a preguntarle ya que en caso que él intente algo raro, ella tiene más carácter para defenderse. Susana lo busca por el colegio pero no lo encuentra, incluso va a los baños en caso que este ⿿divirtiéndose con Rachel, pero nada. Finalmente decide ir a la sala de profesores, pero nuevamente sin suerte, aunque sobre una mesa esta su notebook. Sin embargo , más le llama la atención una hoja en la que se encuentra una copia desarrollada de la prueba. Rápidamente Susana decide arriesgarse y comienza a copiarla para estudiarla más tarde. Tras lograrlo, ella abandona el colegio y va a buscar a sus amigas para mostrarles lo que encontró, sin embargo, ellas se muestran reacias a fiarse directamente de lo que Susana ha copiado, incluso Francisca que es bastante floja duda, al final ellas copian los resultados pero deciden estudiar en todo caso. Susana, fiel a su carácter, decide tomar la salida más fácil y se estudia lo que copió.


Llegado el día de la prueba, el nerviosismo se siente en el aire, sin embargo Susana esta completamente relajada al igual que Rachel. Cuando el profesor entra, de inmediato empieza a entregar los exámenes. Cuando se lo entrega a Rachel, Alejandro sonríe y de forma enigmática hace lo mismo con Susana, pero ella no sospecha nada. Rachel es la primera en salir, muy confiada, y poco después lo hace Susana. Después te veo le dice Rachel a la morena que se queda algo extrañada por el comentario. Alejandro esa misma tarde entrega los resultados, Susana se saca una excelente nota, cosa que la tiene feliz, sin embargo Alejandro le dice a Susana que la espera en la oficina del director, Susana esta nerviosa y no sabe el porqué, lo único que tiene claro es que algo se trae entre manos.

Después de clases, Susana va a la oficina, ahí se encuentra con Alejandro, Marcelo el director y sorpresivamente esta Alberto. Alejandro comienza a hablar y pone en duda la nota de Susana, ella se defiende diciendo que estudió para la prueba, pero Alejandro la acusa de haber hecho trampa. Susana se ve algo acorralada pero aun así sigue diciendo que la nota que obtuvo es justa, sin embargo Alejandro saca su notebook y muestra un archivo de video donde se ve claramente a Susana copiando las respuestas de la prueba, ella se queda sin habla, el computador lo deje encendido precisamente en caso que alguien tratara de pasarse de listo le dice Alejandro, Susana no habla. Marcelo se pone de pie y camina alrededor de Susana ofreciéndole una salida alternativa. No se trata de lo que yo pueda hacer por ti, más bien se trata de lo que tu puedes hacer por nosotros, Susana abre sus ojos de par, algo no va bien aquí. ¿Y que salida alternativa me propone usted? pregunta, eres una chica muy guapa, con buen cuerpo y si aceptaras divertirnos un rato, podría olvidarme o mejor dicho olvidarnos de todo esto le dice Marcelo. Susana se pone de pie y le da una bofetada, Marcelo solo sonríe, bueno, en ese caso mañana le enviare a sus apoderados la carta con su expulsión y los motivos de esta, además de contarles cómo te insinuaste para tratar de librarte del castigo: Susana se retira furiosa de la oficina, si decide cambiar de idea aquí estaremos señorita Susana le dice Alberto.

La morena esta que explota en el baño, patea las puertas y quiere enviar todo al infierno, ella debió suponer que algo andaba mal. Sin embargo cayó directamente en una trampa. No puede ser como voy a hacer esto, se dice ella misma sabiendo que no tiene elección, aun si habla con sus padres difícilmente le van a creer ya que esta dicha grabación que la inculpa y ella no sabe ni desea saber qué más pueden inventar, así que respira hondo y regresa a la oficina.


Nos alegra verla, pasaremos un buen rato los cinco aquí reunidos y después te podrás ir a tu casa con tranquilidad dice Alejandro, ¿los cinco, quienes cinco? pregunta Susana, decidimos invitar a tu amiga Rachel que se mostró bastante dispuesta a colaborar aquí dice Marcelo. Antes que Susana pueda decirle algo, Rachel la besa apasionadamente empujándola contra el escritorio. La morena trata de resistirse un poco pero no puede, las manos de Rachel se meten bajo su ligera falda acariciando sus nalgas mientras mete de forma insistente su lengua en la boca de Susana. Rachel la hace sentarse y después la pone de espaldas sobre el escritorio. En ningún momento Rachel la suelta y ahora le sube bien la falda para frotarle el coño. Los otros, que eran espectadores de lo que ellas hacían, deciden participar también.

Alejandro le sujeta la mano izquierda a Susana y le abre su blusa, Alberto hace lo mismo con su mano derecha, tomándola con fuerza, ¿así que soy un viejo degenerado? le dice a la morena. Ambos se deleitan al apreciar los pechos de Susana y su generoso tamaño. Un leve suspiro se escapa de sus labios cuando Rachel le devora el coño, le separa las piernas y le aparta su calzón hundiendo su lengua hasta el fondo. Rachel se abre su blusa también y después usa sus dedos para follarse a la morena. Susana también siente los labios de Alejandro y Alberto sobre sus pechos, le lamen sus erectos pezones y se los chupan vividamente. Por más que trata, Susana no puede evitar excitarse. De pronto, ella aprecia a Marcelo con su verga al descubierto sobre su rostro. Se la pasa por los labios a Susana y cuando ella abre la boca, se la mete por completo. Susana la acaricia con sus carnosos y apetecibles labios, el director literalmente la folla por la boca mientras la morena siente las lenguas de los demás recorriendo su cuerpo.

El director cambia de lugar con Rachel, ella le pone su coño encima a Susana y la morena ya excitada se lo lame con ansias. Fiel a su reputación, con énfasis en las primeras seis letras de esa palabra como dice la canción, Rachel coge las vergas de Alejandro y Alberto y se las empieza a mamar ahí mismo. Susana sujeta a Rachel de los muslos y le hunde su lengua con tanta fuerza como puede haciéndola gemir. La morena siente los gruesos dedos de Marcelo enterrándose y recorriendo su coño. Rachel les demuestra a ellos lo bien que sabe hacer una mamada y aquellos miembros se turnan en su boca, uno tras otro. Decidido a disfrutar con Susana, Marcelo, al ver lo mojada que esta, la sujeta de las piernas apoyándolas sobre sus hombros y la penetra con fuerza. Un quejido de Susana delata lo que ocurre. Rachel se aparta y ellos observan cómo se la cogen, sus grandes tetas se agitan ante las embestidas que recibe. Rachel le sujeta las manos estirándolas al máximo y Alberto, con algo de rudeza, se la folla en la boca. Alejandro no decide ser menos y junto al inspector se turnan para cogerla en la boca, sus miembros se turnan en la calida boca de Susana mientras Rachel le acaricia las tetas y la besa en el rostro.

Alejandro se sienta en un sillón y le hace una señal a la morena, Susana se le monta encima dándole la espalda. Alejandro la toma de sus caderas y la hace cabalgar sobre su miembro. La morena, aunque trata de evitarlo, no puede dejar de gemir ardientemente, esto hace que Alejandro se la coja con más ganas aún. Frente a ella, Marcelo y Alberto se follan a Rachel que disfruta una barbaridad de sus vergas. Alberto se acerca a Susana y le pone su miembro frente a su rostro, ella lo atrapa con sus manos y después lo conduce a su boca, vaya, vaya sigue así muchachita tu si que sabes mamarla le dice él gozando de la mamada de la morena, luego saca su verga y le exige a Susana que le haga una paja con sus tetas, cosa que hace de inmediato frotándosela intensamente y con su lengua lamiendo la roja cabeza del duro miembro. Al poco rato aparece Marcelo y Susana tiene hacerle una mamada a él también, ella se ve en la obligación de cumplir con los tres.


El inspector se sienta junto a Marcelo, Susana cambia de verga pero antes de recibirla en su coño, Alberto la separa abriéndole las nalgas y dejándola caer sobre su verga, un fuerte quejido libera Susana al ser penetrada por su culo con tanta brusquedad, ¡imbécil desgraciado, no sabes coger a una mujer! le grita furiosa. Esto molesta a Alberto que con mucha fuerza se la coge por el culo, ¡chiquilla insolente ahora verás! le responde él. El culo de Susana es duramente penetrado, la morena llega a gritar al ser cogida de semejante manera, sus quejidos son finalmente ahogados por la verga de Marcelo que desliza entre sus labios de forma insistente. Rachel por su parte, no duda en imitar a la morena y le ofrece su esplendido culo a Alejandro que rápidamente la hace delirar encima del escritorio.

Las vergas de los tres pasan por el culo de Susana que ya no da más. Se la han cogido con todo y ella da signos claros de cansancio y que pronto se va a correr. Marcelo despeja el escritorio y se acuesta sobre él haciendo que Susana se le monte encima dándole en su coño. Los pechos le quedan sobre su rostro y él se los devora mientras ella se ocupa de la verga de Alberto. Alejandro le da por el culo. Susana observa cómo Rachel se masturba en el sillón mientras a ella se la cogen. De pronto, Alejandro retira su miembro y Susana ve algo extraño más allá, pero no puede ver mucho dado que Alberto le sigue metiendo su verga en la boca, ahora me toca a mí follar ese lindo culo que tienes le dice Rachel al oído a Susana. La morena se da cuenta que Rachel se ha puesto un consolador amarrado a su cintura, Rachel la penetra lentamente, Susana guarda silencio pero su cara expresa claramente lo que siente, dolor y placer.

Rachel se la coge con todo, le da bien duro al culo de Susana y después le pide a Alejandro que se la folle también. Los cinco follan simultáneamente sobre aquel escritorio, con Susana llevándose la mejor o peor parte. ¡Toma, toma morenita, tienes un culo tan estrecho! le dice Rachel a Susana. De pronto unos fuertes quejidos de Susana indican que ella se ha corrido, ellos la dejan y Alejandro, Marcelo y Alberto acaban sobre la morena y sobre Rachel que de inmediato besa y lame el cuerpo de Susana.

Como puede, Susana recupera el aliento y comienza a vestirse, nada mal, nada mal dice muy satisfecho Alberto, los otros dos comparten su opinión. Sabes susanita, ya hice un trato así que tengo asegurado el pasar de curso, por que no te nos unes así podrías ganar muchas cosas, incluso seria divertido estar juntas le propone Rachel. Susana ya ha tenido suficiente por hoy y ese comentario finalmente la saca de sus casillas. Una violenta bofetada fue la respuesta de la morena a la propuesta de Rachel, que termina por el piso golpeándose contra él escritorio y llorando. ¡Si ustedes, tropa de degenerados, creen que me voy a prestar para complacerlos cada vez que quieran, están locos! les grita indignada Susana, bueno yo creo que así va ser, en mi notebook tengo guardado todo lo que ocurrió aquí, así que a menos que quieras que esto se divulgue, será mejor que obedezcas, Alejandro la mira a los ojos tras decirle esto, Susana siente que le han dado un golpe en el estomago pero se mantiene firme, les aseguro que como sea me voy a desquitar Luego ella se retira dando un portazo.


En su casa, Susana se da una larga ducha, se siente sucia y en su habitación no hace más que llorar, no cree lo que le esta pasando y no tiene ni la menor idea de cómo salir del lió. En la noche casi no duerme y se siente pésimo. Si habla con sus padres, ellos no le van a creer y es probable que les de un ataque, así que por ahora, mientras piensa en algo, decide quedarse callada.

De vuelta en el colegio, apenas entra, ve a Alberto que le sonríe de forma burlesca. Rachel se mantiene alejada y su rostro exhibe claramente las marcas del golpe de Susana. Me caí dice Rachel que sabiamente evita toparse con Susana. Un compañero le habla a Susana que la nota muy deprimida, le pregunta que le ocurre pero ella no le contesta al principio, me siento mal le dice después y se aleja. Cerca del horario de salida, Alejandro le dice que el viernes tendrán otra reunión, Susana se aleja indignada pero sabe que deberá ir, no tiene otra elección. Más tarde ve a los tres degenerados, como les dice ella, conversando, por sus caras parece que algo anda mal pero a ella no le interesa saber, tiene sus propios problemas. Pasa a una plaza cercana y sola se fuma un cigarro y después sigue hasta su casa.

Susana, oye, espera un poco le dice su mamá al verla dirigirse a su habitación, de malos modos Susana se detiene, te llegó esto, no sé quien lo envía, hace apenas media hora te lo vinieron a dejar pero no tengo idea de quién es. Susana recibe el paquete que es bastante grande y se va a su habitación. Al abrirlo se queda atónita al ver que dentro esta el notebook de Alejandro, después encuentra un sobre con una pequeña carta, me pareció algo horrible lo que te hicieron, así que espero que esto te ayude a poner las tablas a tu favor, la clave de acceso al computador es sexygordita, ahí encontraras los archivo de los cuales ninguno a sido copiado, en el sobre hay unas fotos bastante comprometedoras de ellos que te serán útiles, tú sabes qué hacer con ellas. Un saludo de tu ángel guardián Abajo, al final de la carta, Susana ve el hermoso dibujo de un ángel. Rápidamente ella revisa el sobre y encuentra las fotos de ellos en un conocido burdel, en completo estado de ebriedad y acompañados de varias prostitutas e incluso con Rachel. Susana sonríe y rápidamente revisa el computador donde encuentra la grabación que hicieron de la orgía de ella y de cuando copió los resultados de la prueba. Además se da cuenta que ellos ya habían estado haciendo algo parecido con otras chicas, todas de cursos mayores, desgraciados hijos de puta, ahora me las van a pagar, Susana toma su celular y habla con alguien, le tengo algo muy interesante aquí le dice ella.

Al día siguiente, Susana llega atrasada al colegio, sin embargo, sus amigas están afuera mientras los apoderados, indignados, tratan de ingresar. ¡Menos mal que llegaste, esta la cagada aquí! le dice Francisca muy alterada, ¿Qué paso? pregunta Susana, mira estas fotos, están en todos los diarios dice la rubia y le entrega uno a Susana, ella sonríe de forma malévola. En la portada hay una foto del director bailando sobre una mesa con dos prostitutas desnudas. Las fotos que le enviaron a Susana ella se las hizo llegar a un periodista y de ahí estallo todo. Ahora los apoderados exigen la salida de los involucrados incluida Rachel o demandarán al colegio por tener semejantes directivos, de la Rachel no me extraña nada dice Susana con seriedad.

En un vehiculo de la policía los llevan a todos detenidos, incluida Rachel que llora desconsoladamente y protesta alegando que ellos la obligaron a todo. Susana y sus amigas se acercan a mirar cuando el director va saliendo en otro auto, él mira hacia afuera y ve a Susana, ella, de forma burlesca, le hace un saludo con las manos y le tira besos mostrándole la portada del diario. Finalmente las clases se suspenden hasta mañana en vista del alboroto ocurrido.

En su casa, por la noche, Susana borra todos los archivos y planea destruir el computador para evitar que alguien lo encuentre. De la carta recorta el dibujo del ángel y lo pega en su diario de vida. Se tira en su cama y mira hacia el techo, ¿Quién eres en realidad, mi ángel guardián? se pregunta ella antes de dormirse.

lunes, 25 de enero de 2010

Como me gusto ser infiel

Siempre me he considerado una señora recta, con buenos principios y ánimo familiar, al menos así me educaron en casa, me prepararon para llevar a cabo los deberes familiares y creo que hasta ahora los he cumplido fielmente. Somos una familia medianamente acomodada y pudiente.

Hola a todos. Mi nombre es Isabel, pero para mis amigos simplemente soy: Chabelly

Tengo 18 años de casada y 2 hijos, y a mis 36 años aun despierto el deseo sexual de muchos hombres. Soy alta, de tez blanca, de complexión un poco robusta y me encanta teñirme de peliroja. Lo mejor de mi cuerpo es mi trasero: grande y duro, los senos son de tamaño normal, mis piernas son torneadas y marcadas de tanto hacer gimnasio y en general tengo buen cuerpo. Soy una mujer frondosa. Me gusta vestir con ropa de marca y siempre sexy sin caer en lo vulgar, y claro, estar a la moda.

Me considero muy sociable y amiguera, y siempre he tratado de portarme bien y a pesar de que me casé muy joven nunca me ha desagradado sentirme deseada por los hombres, aunque ahora en mi papel de señora eso me excita mucho más. La verdad es que coqueteo muy bien cuando me lo propongo.

Con mi esposo no tengo excusas, es un buen padre, salvo que es mujeriego, aunque nuestra relación sexual y sentimental es muy poca debido a que apenas un año le comprobé la segunda infidelidad con una de mis amigas, y tal vez para remendar sus deslices ahora más que nunca me conciente mucho.

Tengo coche propio, salgo con mis amigas, voy de compras, me gusta asistir a reuniones, salir de viaje, la verdad es que mi esposo confía mucho en mí. En otras palabras me deja hacer todo lo que yo quiera, y eso me ha dado pie a tener muchos pretendientes y enamorados. Incluso, aceptar sus invitaciones a salir con algunos de ellos, que me chuleen con llamadas y mensajes de textos algo coquetos y atrevidos.

Pero en todos estos años de casada he tratado solo de coquetear con mis pretendientes y ya, dejarlos con ganas de tenerme y despertar sus deseos mas bajos conmigo, y como a veces me dice un buen amigo:
- Ay Chabelly, eres una calienta pollas solamente - Y claro que todo esto me prende.

En más de una ocasión he estado tentada ha entregarme en cuerpo y alma, dejar volar la excitación que despierto y dejarme hacer todo lo que ellos quieran. Aunque confieso que he tenido un par de deslices muy cachondos y excitantes que en otra ocasión si gustan les contaré con detalles.

Pero sucede que a pesar de tener tantas comodidades y pretendientes veía que mi vida era monótona: levantarse e ir a la escuela a dejar a mis niños, asistir al GYM, de compras al súper y de regreso por mis niños y atender al marido, en fin, una rutina. Sentía que mis emociones y mi cuerpo me reclamaban escapar de todo eso, y sin darme cuenta me empecé a volver mas desinhibida, y cada oportunidad que tenía de salir con mis amigas las aprovechaba al máximo.

Fue en mi último cumpleaños que junto con mi mejor amiga Marvi, que tenia una vida muy parecida a la mía, a pesar de ser muy bonita y atractiva, de tez blanca y alta, una silueta bien delineada y unos pechos envidiables. Caía en esa misma rutina de vida, pero decidimos soltarnos un poco más de las ataduras de un esposo y de un hogar, sin que fuera muy evidente. En primera decidimos beber un poco en nuestras salidas, hablarnos con palabras mas atrevidas, fumar más de 5 cigarrillos, vestirnos más provocativas y aceptar coqueteos de los hombres. Y sin darnos cuenta se nos dio muy fácilmente todo esto. Y aquí comienza una de tantas aventuras que hemos pasado.

Un viernes por la mañana temprano recibí un mensaje de texto de Marvi diciéndome:
- Hola amiguis, ¿apuesto que aburrida verdad?, ¿por que no salimos de traviesas a putear un rato en este viernes social?. Quiero irme también a comprar algo de ropa y comer juntas.

Quedamos de vernos antes de medio día en mi casa para irnos. Dejé todo preparado y pedí permiso para no llegar a comer, avisando que andaría con mi amiga. Ya que vivimos en provincia decidimos ir a la capital que nos queda a 1.5 HR de distancia, además que allí no éramos conocidas y podíamos soltar nuestras emociones. Una vez estando en una de las tiendas compramos ropas un poco atrevidas y decidimos estrenarlas allí mismo, ya que de nuestras casas salimos vestidas de manera normal.

Marvi se puso uno pantalón súper ajustado completamente a las caderas en color blanco, donde se le marcaba una diminuta tanga del mismo color y hacia resaltar sus redondas y bien paradas nalgas, una blusa rosa de tirantes y ombliguera que descubría su bien marcado abdomen ya que ella es esbelta y con una figura bien formada como de adolescente.

Yo por mi parte y para contrastar con ella, me puse un vestido de tela delgada en florecitas naranjas y verde olivo, con un tremendo escote en toda la espalda y en la parte de enfrente marcaba muy bien mis senos y los dejaba muy insinuantes, el vestido terminaba en forma de picos y me llegaba a media pierna y con una tanga roja solamente. Ambas no llevábamos sostén para mostrar nuestros pezones que en todo momento resaltaban.

Salimos de la boutique pensando que nos veíamos como dos putas con clase y nos dispusimos a empezar la aventura y correr los riesgos que buscábamos al andar vestidas así por una ciudad donde no nos conocían, por que en la nuestra jamás podríamos siquiera imaginar vestirnos así y andar como si nada, ya que somos muy conocidas por el trabajo de nuestros esposos.

Total que dejamos el coche en un estacionamiento y caminamos un poco buscando un buen restaurante para comer, y a cada paso que daba estaba llena de excitación de sólo imaginar que me encontraba casi desnuda andando así, que todas las miradas de los hombres me desnudaban y pedían devorarme. Mas de uno se atrevió a lanzarnos piropos, a veces agradables y otras un tanto groseros. Le pregunté a Marvi y ella se sentía igual:
- Ay Isabel, de veras que andamos solo calentando vergas y pidiendo a gritos que nos cojan ahora mismo.

En un momento de esos nos detuvimos en un aparador de zapatos, y me percaté que un chico bien vestido de aproximadamente 25 años y con una maleta de deporte en la mano andaba siguiéndonos discretamente. Al principio me asusté un poco pero Marvi me dijo que no pasaba nada, que ya se había percatado de él pero que no desconfiara. Mientras observábamos en el aparador se acerco detrás de mi y ahí se quedó. Y en el reflejo del cristal del aparador ví que había puesto su maleta en el suelo mientras él también observaba. Fue Marvi que me dijo en voz baja y en un tono sarcástico que traía una cámara escondida en la maleta, y fue entonces que comprendí que me estaba haciendo uppis, y dije a Marvi:
- Que te parece amiguita, el primer atrevido que no se aguanto más.
- Era de esperarse, con ese vestido y ese culo que te cargas que esperabas, ja ja ja.
- Pues entonces vamos a darle espectáculo.

Acto seguido me dispuse a entregarle mis mejores ángulos a aquel desconocido.
Le di por completo la espalda y abrí un poco el compás de mis piernas y arqueándome saque de manera provocativa mi trasero, puse mis manos en mis caderas y me quedé así un par de minutos para que su camarita grabara todo lo que quisiera. En esos momentos sentí que empezaba a mojar mi tanga. De sólo ver la cara de excitado y sorprendido del chico me dieron ganas de regalarle otro ángulo. Con tal descaro y sin importarme estar en plena calle mientras hacia plática con mi amiga y en plena complicidad dejó caer sus llaves en medio de nosotras para que me inclinara a recogerlas, cosa que hice muy lentamente abriendo un poco mas el compás y floreando así en todo su esplendor mis excitadas nalgas. Para ese entonces su maleta la tenia justo en medio de mis piernas.
Miré mis pechos y mis pezones estaban muy parados y se notaba demasiado. Después di media vuelta con mi amiga y ahora ella estaba de perfil ante aquel desconocido, ahora le tocaba a ella. El chico al notar nuestra disposición se descaró y empezó a tomarle el trasero a Marvi, casi le da la vuelta completa y grabó unos buenos frontales, que a decir verdad se le marcaba muy rico su raja con esa diminuta tanga que llevaba. En esas estábamos cuando se acerca un vigilante de la tienda, y el chico no hizo nada más que salir con pasos apresurados y perderse entre la gente. Por un momento nos asustamos, pero el de seguridad sólo paso de largo. ¡Vaya manera de cortarnos la cachondería!

Empezamos a caminar y a reírnos de lo que habíamos hecho, y por fin entramos a un buen restaurante. No había mucha gente, tal vez 6 o 7 mesas ocupadas, pero el lugar era muy agradable y elegante. Y desde que entramos hombres y mujeres no dejaron de mirarnos, ¿será que nos veíamos muy zorras?. Un mesero ya de edad nos atendió, y no dejo de mirar con descaro los pechos de Marvi una y otra vez, y después de ordenar suculentos platillos nos percatamos de una mesa con cuatro caballeros guapetones que no dejaban de mirarnos. Tanta eran sus miradas provocativas que decidimos cachondear un poco con ellos para ver que pasaba. Marvi se sacó un poco la tira de sus costados de su tanga para que se notara por encima del pantalón, y yo crucé mis piernas torneadas y blancas para enseñarlas al máximo, sin reparar en bajarme un poco el vestido que ya se me subía mucho por la posición.

Así pasaron unos minutos y decidimos ir al tocador de damas, claro que al pasar frente a su mesa moví mis caderas con mucha sensualidad, para que se deleitaran y chulearan mi culo. Marvi, pasó con un meneo de nalgas que su vaivén realmente atraía a todos y todas. Uno de los tirantes de su blusita lo dejo caer a propósito y sus pechos grandes y firmes parecían que salían. De regreso nos agradecieron el espectáculo alzando sus copas. Nosotras les sonreímos coquetamente.

Una vez que empezamos a comer se acerca el mesero entregándonos una nota de papel y una botella de vino, diciendo que era cortesía de la mesa de los caballeros, la nota decía:
- Ante tanta belleza y sensualidad desbordada nos atrevemos a invitarlas a compartir en nuestra mesa, por favor, cúmplanos el deseo de consentirlas y conocerlas

Eso era justo lo que andábamos buscando, agradecimos con una sonrisa coqueta y nos paramos para ir donde ellos. Todos muy educados y atentos se presentaron dándonos tronados besos en las mejillas y después nos sentamos de lo mas agradecidas, realmente todos eran simpáticos y muy elegantes, hombres jóvenes maduros y con clase. Se decían un grupo de médicos que estaban en un curso en la ciudad por unos días.

Nosotras correspondimos también presentándonos, obviamente mentimos en nuestros nombres y lugar de origen, dijimos que acompañábamos a nuestros esposos en un viaje de negocios y estaban de trabajo. Que se desocupaban muy tarde y pues para no aburrirnos esperando en el hotel salíamos a conocer la cuidad. Las miradas de todos eran muy insinuantes y provocativas, con tal descaro no paraban de mirarnos los senos, y a mi en especial las piernas, me sentí muy deseada y con ganas de más, ya que una ligera sensación de liquido salía para humedecer mi tanga. La plática transcurría con más confianza y los piropos subían de tono, insinuaciones a Marvi como:
- No entiendo como esta preciosidad pueda andar sola, si yo fuera el esposo la tendría ocupada amándola todo el día.

Para todo agradecíamos con cachonderia y provocativamente. El tiempo pasó de lo más ameno hasta que uno de ellos sugirió ir a un bar, cosa que aceptamos de manera gentil, salimos del restaurante y mientras nos dirigíamos al estacionamiento uno de ellos, Juan Carlos, que había sido el más atrevido conmigo me susurra al oído, a la vez que me ponía las manos por detrás de mis caderas y apretaba fuerte:
- Nunca había visto una pelirroja con tan buenas nalgas. ¡me encantan!
- Gracias. que lindo eres y que bueno que te gusten.

Sentí que un escalofrió muy caliente recorría mi piel, y no sabia mas que decir, así que solo le regale una sonrisa muy coqueta, y nos dispusimos subir a su camioneta, solo que dos de ellos en el momento se despidieron pretextando otra salida. Marvi se fue en la parte de atrás con Mario y se sentaron muy pegados, y yo adelante con Juan Carlos. El muy amablemente me abrió la puerta y al momento de subir abrí un poco más de la cuenta mis piernas para mostrarle mi raja cubierta con mi tanga ya muy húmeda. Mientras daba la vuelta para tomar su lugar en el volante, me senté rápidamente y ya sentada me subí el vestido descaradamente para mostrar mis piernas en plenitud y un poco de mi tanga que asomaba por debajo del vestido. Juan Carlos sólo me miro de pies a cabeza y a distancia me envió un beso silencioso, que yo respondí mordiéndome el labio inferior. Realmente me sentía como una señora muy zorra haciendo eso.

Llegamos a un bar muy tranquilo y acogedor, buscamos un rincón muy privado y ya en pareja nos soltamos un poco más, y entre tanta platica cachonda, cigarros y un poco de alcohol deje soltarse y consentir a Juan Carlos, primero que me pusiera una mano en la pierna, poco después que la acariciara desde mis rodillas hasta por debajo del vestido y por último me diera besos en la mejía y en el oído, a la vez que me decía cosas muy excitantes y provocativas:
-Eres un mujerón, te vez como una hembra inquieta y hambrienta. Como se nota que en casa no te dan lo que te mereces.

Sin duda tantas caricias me estaban calentando, y no sabía cuanto tiempo mas podría aguantar así. Recordaba mi papel de señora casada y titubeaba, pero ya había llegado lejos y ese juego me estaba gustando mucho. Marvi por su parte no la pasaba mal, estaba muy pegada a Mario y éste la abrazaba por la cintura y se dejaba besar en el cuello y en los hombros desnudos porque ambos tirantes de su blusa habían ya caídos, y la mitad de sus pechos grandes y firmes se salían pidiendo ser devorados. No saben cuanto disfrute ese momento, estar cachondeando con un desconocido atractivo y simpático, lejos de casa, me sentí libre y estaba haciendo algo que hacia mucho tiempo deseaba: comportarme como una verdadera puta, ya que mi marido siempre me ha respetado mucho.

En un momento de esos sin decirme más Juan Carlos tomo mi mano por debajo de la mesita y la llevo a su verga. Y me dijo al oído:
- ¿Ya viste como me pones mi chula?
- Oh, la tienes bien parada y dura.

- Así es mi pelirroja, y no sabes cuantas ganas tengo de que me la pongas más dura.
- Ay Juan, no creo que se pueda mas, la siento bien parada. ¿Quieres que lo consienta un poco?

- Claro mi chula, mi verga te necesita.

Acto seguido me abrazo hacia él por la cintura, y con la otra mano me tomó del mentón y me empezó a besar las mejías muy rico. Con la punta de su lengua me acariciaba el oído, pensé:
- Este hijo de puta realmente sabe como calentarme.

Me dejé llevar y cerré los ojos y no hice mas que poner una mano por encima de su pantalón y empezar a sobarle la verga, acariciarlo de arriba abajo y apretarlo fuerte. Quería bajarle el zipper y meter mi mano para sacárselo y así darme gusto, pero finalmente no estábamos solos y eso me detenía un poco, pero también me excitaba que nos pudieran estar viendo. Aunque tengo que confesar que soy un poco exhibicionista. De pronto abrí los ojos y mire enfrente de mí a Mario con unos ojos de excitación que veía todo con interés y ganas de participar, ya que Marvi se había levantado al baño, le sonreí coquetamente y seguí un poco más con lo que hacia para darle espectáculo, pero llegó un momento que ya no podía más y dije:
- Juan, sácame de aquí por favor. Llévame contigo a donde tu quieras, pero hazlo rápido por que si no, te saco la verga aquí mismo y te la empiezo a mamar.

Rápidamente nos levantamos después de poner un billete en la mesa y dejar pagada la cuenta, caminamos hacia el baño que estaba escondido y quedaba hacia la salida para esperar a Marvi, me pegué de frente a Juan Carlos mientras me decía cosas calientes y seguía sobándole la verga disimuladamente. De pronto sentí la mano de Mario acariciarme las nalgas, lejos de molestarme me calentó mas y no hice nada para detenerlo, como la tela del vestido era muy delgada sentía que me acariciaba el culo por encima de mi piel. Juan no se dio cuenta de nada por que el lugar estaba semi-oscuro. Todo terminó cuando salio Marvi sorprendida de vernos allí parados. Le dije que ya no aguantaba más y necesitaba sentir una verga dentro de mí, ella me dijo que quería lo mismo desde hacia rato, que ya no podía con tanta calentura y traía empapada su tanga.

Una vez en la camioneta nos dirigimos a un motel los cuatro juntos, nos dieron una suite y le pedí a Juan que nos quedáramos afuera, en el garaje, que dejáramos a Marvi y Mario agasajarse en el cuarto, que yo quería algo más duro, cosa que le éxito mucho al escucharlo. Me despedí de Marvi en la puerta y apagamos nuestros celulares.
-Es hora de consentirnos amiga. Comportémonos como dos perras en celo, hambrientas de verga y pasión.
-Por supuesto Chabelly, ahora sentiremos una verga diferente a la de nuestros maridos. y creo que nos va a gustar mucho.

Vi cuando Marvi se colgaba a Mario del cuello, y éste la cargaba de las nalgas para que ella con las piernas se enrollara en su cintura, y así cerraron la puerta.

Juan tomo mis dos manos con las suyas y las puso en mi cintura por la espalda, me abrazó con fuerza mientras me hacia caminar lentamente hacia atrás hasta topar con la camioneta, yo tenia los labios entreabiertos pidiendo me comiera a besos.
- Empezaré por mamarte esos labios carnosos que tienes mi chula. te voy a besar en cada rincón de este cuerpo de tentación que te cargas.
- Si Juan, chúpame todo lo que quieras. soy toda tuya mi amor.

No esperamos más y empezamos a comernos a besos, primero me beso despacio, como saboreando, me mordía suavemente los labios y así estuvimos un rato, después con más fuerzas, me metió la lengua hasta la garganta, la sacaba y volvía a meter con un ritmo muy rico. Pasó poco a poco a mi cuello, mordisqueando y besando, bajó más la boca y con gran maestría me separó el escote y se fue con mis pechos, que ya las había puesto a punto y los pezones estaban mas que duros.
- Oooh. que rico me lo haces amor. no te detengas y mámame las tetas todo lo que quieras.

Su boca era una aspiradora, mordisqueaba mis pezones y chupaba todo mi pecho, mis tetas estaban babeadas. Para ese entonces sus manos me estaban dando un rico masaje de nalgas. Las recorría toda en forma de círculos, por momentos me las apretaba fuerte con esas manos tan viril que tenia, y sus dedos trataban de abrirme las nalgas para meterse en mi hoyito que ya sentía que se dilataba. Me estaba agasajando de lo más rico, hacia tantos años que nadie me agarraba así que no aguante más y tuve mi primer orgasmo, fue tan evidente que se dio cuenta y me dijo:
- Hay chula, se ve que ya estabas necesitando de esto y que lo estas gozando.
- Si amor, me tienes bien caliente y solo quiero mas.. No te detengas y sigue fajándome así mi rey.

-Claro que si mi amor. te daré todo lo que me pidas. ya muero por meterte la verga.
-Si Juan, ya quiero sentirte dentro de mi.

-Te lo meteré hasta el fondo chula. pero antes quiero saborear este rico culo que te cargas y que me vuelve loco.

Me volteó de espaldas y abrí mis manos para agarrarme de la camioneta, mis piernas de manera natural se abrieron y quedé a merced de él. Me aprisionó con fuerzas y empezó a restregarme su verga en mi culo, mientras mordía mi cuello y con sus manos me masajeaba las tetas. No sabía más, estaba rendida a aquel desconocido que solo lo que hacia era hacerme sentir como un hembra. Sus palabras fuertes y groseras lejos de incomodarme me estaban excitanto y gustando. Me tenía a su merced, estaba como una puta dominada.

Poco a poco fue bajando su boca por mi espalda, el gran escote del vestido le permitió ir chupándome toda, es una parte débil y se dio cuenta, lo hacia con tanta delicia que se me puso todo el cuerpo chinito. Fue bajando hasta llegar a mi trasero, me alzo el vestido hasta la cintura y con la pura boca me puso la tanga a media pierna. Me besó toda la nalga, me dio besos muy calientes y tronados, lengüeteadas riquísimas. Hasta que me abrió las nalgas y empezó a lamer de abajo hacia arriba, una y otra vez, se detenía por momentos en mi hoyito y allí se quedaba con su lengua perforándome, y yo seguía en la misma posición. Fue tan maravilloso ese momento que me sentí la hembra mas agradecida del planeta. Empecé a gemir de placer:
- Amor, tienes una lengua maravillosa. chúpame más por favor, no te detengas que quiero mas. auugh. así. auugh.
- Nunca había probado un culo tan rico mi pelirroja. realmente es grande y delicioso, digno de una perra como tu.


Así estuve unos minutos, sin moverme y disfrutando de lo que me hacia, hasta que le dije:
- Méteme la verga cabrón, ya quiero sentirla, por favor. ¡¡Quiero verga...!!
- Si mamacita. Te daré gusto hasta que estés satisfecha.

No dejó que me volteara y comenzó a bajarse el pantalón, sacó su verga y me lo restregó en el culo. me lo pasaba lentamente por todo mi trasero.
- Siente lo que te vas a comer mamacita.
- Ayyy Juan, la tienes muy grande, que rico mi rey. Dámela ya por favor.

Y sin más que decir me fue metiendo la cabeza primeramente en mi raja. No tuvo problemas para entrar hasta el fondo porque ya me tenia muy lubricada. Me empezó a bombardear muy rico, primero suave, agarramos un ritmo muy delicioso que me prendía. Pero le pedí más:
- Métemelo todo mi rey. Quiero sentirte hasta el fondo por favor. Mira que me tienes chorreando.
- Gózalo mi reina. Sólo que tienes las nalgas muy grandes.

- Entonces ábreme todo el culo y entiérramelo con ganas papi.

No se lo pedí dos veces, sabia como hacer su trabajo y yo estaba entregada a él. Por un momento la culpa por entregarme a otro hombre apareció, pero recordé tantas engaños de mi esposo y gocé de una venganza que inconcientemente había provocado. Al fin de cuentas se lo merecía y lo que estaba sintiendo entre mis piernas era tan irresistible que pudo más. Aquella daga perforaba cada vez más aprisa, mi respiración se agitaba y sudaba sin parar, mis piernas tensas empezaban a temblar y mis gemidos se hacían más fuertes:
- Así Juan, oooohh. Que rico me coges papi, no te detengas
- Desde que te vi llegar me encantaron esas nalgas y ese rico meneo que tienes al caminar.

- ¿Era lo que querías verdad cabrón? Meterme la verga hasta el fondo. Pues ya me tienes entonces. ¡Ya soy tu puta!
- ¿De veras eres mi puta?

- Soy tu puta, tu perra, tu hembra. Todo lo que tú quieras pero por favor no me saques la verga.
-Oírte esas cosas me calientan. Oye reina. Pero ahora yo quiero mas ¿me dejas metértela por el culo? Anda di que si.
-Ahorita no te puedo negar nada cabrón, hazme todo lo que tú quieras.

Enseguida empezó a lubricarme mi hoyito con mis propios líquidos que salían de mi vagina. Seguíamos en la misma posición: parada y pegada a la camioneta por enfrente, con el vestido enrollado en la cintura, las piernas abiertas, mi tanga a media pierna y con las tetas descubiertas, bien arqueada sacando las nalgas. y él detrás de mi. ¡que rica posición para coger!.

Lentamente introdujo su verga en mi culo. Primero su cabeza se abrió paso y forzó la entrada, así se metió poco a poco por completo. Lo sentí realmente cuando estuvo toda dentro de mí que me hizo gritar de dolor y placer. No era mi primera vez, ya que mi esposo le encantaba darme siempre por allí, pero yo me ponía tensa y nunca pudo metérmela completo, y se conformaba con introducir un dedo para masturbarme. Así que sin querer me estaban desvirgando el culo por primera vez con una polla, que a decir verdad era más grande que la de mi esposo. Me sorprendió que pudiera entrar a placer, y sin más se estaba convirtiendo en una brutal y plácida experiencia. Con tal maestría me empezó a mover en un ritmo que el dolor se quito para convertirse en puro placer.
- Así papi, ayyyyy. ayyyy.
- ¿Te duele mi puta? ¿Quieres más despacio?

-Nooooo, dámelo duro mi rey, quiero mas fuerte, nalguéame por favor.

Me tenía tomada de las nalgas con sus dos manos, y enterraba sus dedos en toda mi carne, hasta que sentí la primera nalgada que me hizo abrir los ojos y aferrarme con más fuerzas del costado de la camioneta. Estaba extasiada de placer y solo quería más y más. Las nalgadas continuaron unas tras otras por varios minutos, alternando las dos manos, y con la piel mojada de sudor dolían más y se escuchaban muy fuertes, no se si mas que mis gritos y gemidos hasta que le pedí que parara, me estaban ardiendo las nalgas y los empujones de su verga en mi culo iban en aumento. Sentí mi hoyito muy caliente, cosa que nunca había sentido antes, los ojos las tenias en blanco y con tanto calor mi respiración se convirtió en agitación y me faltaba el aire.

Fui perdiendo el sentido del tiempo poco a poco. Solo alcanzaba a oír murmullos de Juan sin comprender exactamente que me decía, pero las embestidas de su verga me mantenían en pie. Entré en reacción cuando un jalón de cabellos me hizo mover la cabeza, era una mano de él que con sus dedos entrelazaban mi cabellara roja y jalaban hacia atrás al mismo tiempo que nuevamente me empezaba a nalguear, con tanta agitación no sentí dolor. Sólo sentí el golpe de sus manos grandes y fuertes posarse en el bulto de mis nalgas, así permanecimos unos minutos hasta que no aguantamos más y nos venimos al mismo tiempo.
-Augggh. Me haces gozar de placer cabrón de mierda, eres un buen semental.
-Y tú una buena perra para coger mi reina. Se ve que te encanta hacerlo por el hoyito, me vaciaste toda la leche.

Así nos quedamos un rato mientras disminuía nuestros latidos del corazón, me abrazaba por la espalda y yo le agradecía lo que me había hecho sentir. Y claro, mientras terminaba de vaciarse en mi culo.

Nos metimos en la camioneta en la parte trasera y bajamos los cristales, reposamos abrazados dándonos un buen agasaje de besos mientras nos desnudábamos por completo. Me acariciaba toda y me decía cosas lindas y bonitas, y otras más calientes y excitantes. Así pasaron unos minutos, nuestra piel se fue enfriando y dejamos de sudar. Pero de pronto me empezó a besar tan rico que me fui prendiendo, mis pezones se endurecieron y no dude en agarrarle su polla otra vez y empezar a pelársela.
- ¿Me dejas probártelo un poco amor? Estoy hambrienta.
- Un poco no mi chula, quiero que te lo tragues todita.

Me acomode bien y baje mi cabeza hasta encontrar su polla que para mi era un dulce. La agarré con mis dos manos del tronco, ¡Y vaya que si era grande!. Me mojé los labios y empecé con mi lengua a pasárselo en todo el tronco, hasta llegar a la cabeza que es lo que mas me gusta. Realmente lo saboreaba muy rico.
-Ay papi, este dulcecito que me estoy comiendo sabe esplendido, ¿lo puedo morder tantito?
-Haz lo que más te guste chula, es todo tuyo.

-Mmmm. que rica verga te cargas cabrón. me esta encantando mamártelo, y eso no es bueno, porque después siempre voy a querer que me lo des.
-Eso no es problema, para mi seria rico que me la mamaras siempre.

Para ese entonces ya lo estaba mamando con descaro, lo chupeteaba, lo mordía, me lo metía en la boca todo lo que podía y lo sacaba lentamente. Y volvía a empezar.
-Oooooh mami, que buen trabajo me estas haciendo, se ve que eres una buena mamadora de vergas también.
-Me apenas que sea tan evidente, pero es algo que disfruto hacer y más con esta verga tan grande que tienes.

Así seguí un buen rato, a veces sentía que ya se iba a venir en mi boca pero es de largo aguante, confieso que por mas que intente meterme toda esa polla en mi boca nunca lo logré, y eso que me lo metía hasta la garganta. Durante la mamada monumental que le estaba dando me acariciaba el trasero, y a ratos me nalgueaba con palmaditas, metía hasta cuatro de sus dedos en mi vagina y me masturbaba. No pude más y me vine nuevamente.

Juan Carlos al darse cuenta que me estaba chorreando bajó su boca a mi vagina y me chupo toda, me abrió las piernas de par en par como pudo y siguió dándome placer un buen rato. Exploraba con su hábil lengua todos los rincones de mi vagina, se abría paso con sus dedos y la metía hasta donde podía, yo solamente agradecía con los ojos cerrados mientras me pellizcaba los pezones. Pero después de un buen rato le pedí que me cogiera nuevamente:
- Por favor Juan, necesito esa rica polla dentro de mí otra vez. No me hagas sufrir más.

Se acomodó bien en el asiento de atrás y yo me monte sobre su verga, me arqueé todo lo que pude y comencé a cabalgarlo. Mis movimientos iban aumentando, primero en forma de círculos y después arriba y abajo. Estaba sorprendida de su aguante, ya que con mi esposo nunca pasábamos de 15 minutos, no sé que tenía ese hombre que yo le pedía más y más. le rogaba para que me follara:
-Así papi. Dame toda tu polla.
-Me encanta tu meno mi puta. Te mueves muy rico.

Los movimientos cada vez eran más aprisa, sus embestidas empujaban con más fuerzas en mi coño. Me metía su polla en mi vagina como si siempre hubiera sido de él. Al mismo tiempo que le restregaba mis tetas en su cara:
-Cómetelas mi papi. Devórame mis tetas que están duras de tanto placer que me das - le decía

Sin reparar en nada el muy cabrón comenzó una comida de tetas increíble. Me las mamaba con maestría, me succionaba los pezones y a ratos me los mordía. Yo misma con mis manos me agarraba las tetas y le daba de comer en su boca, estaba toda babeada que su saliva me escurría por en medio de mis pechos y se confundía con el sudor que nuevamente salía de mi cuerpo caliente. Tenia el un cuerpo de perra hambrienta de verga.

Con sus manos me abría las nalgas y hacia que me sentara con más ganas en su polla, que estaba muy caliente. Sentía que en cualquier momento me iba a partir en dos y hábilmente fue introduciendo su dedo índice en mi culo. Hasta que logro meterlo todo.
- ¡¡¡ Ohh Dios mió que placer.!!!

No quería que eso terminara y le pedí nuevamente que me nalgueara, que me tratara como a una verdadera puta, como nadie antes me había tratado. Todo eso era muy excitante para mi y le rogaba que me diera mas y mas. Ahora mi culo quería ser penetrado.

-Por favor Juan. Méteme la verga en el culo. No aguanto más. Ooh te quiero sentir por detrás papi.
-Voltéate de espalda mi chula. Así te podré romper el trasero a mi gusto.

-Claro que si cabrón. Dime como quieres que me ponga para que me penetres el trasero.

Me colocó a su antojo, ahora quedaba montada de espaldas. Me agarré como pude de los asientos delanteros mientras me lubricaba el culo con mis propios líquidos, lentamente empecé a sentir la punta de su cabeza entrar. No sé porque, pero ahora la sentía mas grande, más gruesa, más rica. Me fui sentando en su polla poco a poco hasta que lo tuve en todo su esplendor en mi interior. Como pude ahogue un grito de dolor y me enterró sus dedos en mis nalgas y las empezó a mover en círculos. Suave, rico. Así nos quedamos unos minutos, en total silencio, yo con los ojos cerrados lamiendo mis labios y mordiéndomelos. Era un placer total, algo que nunca me había dado mi esposo en tantos años de casada.

El silencio se fue cuando sentí una de sus manos golpearme las nalgas, un golpe en seco que me hizo saltar y escapar un gemido de placer a la vez que jalaba de mi cabellera hacia atrás. Ahora si me tenía bien clavada la verga, era una posición que le permitía hacerlo con tal descaro.
- Vamos mi puta. Muévete más, quiero romperte el culo como nunca antes te lo han hecho.

Me excitaba mucho escuchar cosas sucias y groseras. Me sentía una cerda que ni a mi esposo le habría permitido hablarme así nunca. Pero en ese momento estaba rendida y dominada por aquel desconocido.
- Eres un cabrón de mierda. Me haces comportarme como la más puta de todas las mujeres. ¡Cógeme más por favor!
- Eres la zorra más ardiente que he tenido. Una señorona para coger. Que culo.

-Fóllame muy rico cabrón. Como solo tú lo sabes hacer. No como al pendejo que tengo en casa.
-A ese cornudo le sobra vieja para coger. Eres mucha hembra para ese pendejo de puta.

Estaba en el clímax. Extasiada de un dolor en el culo por tantas embestidas de su verga, ardiendo de las nalgas por tantas nalgueadas, con la boca abierta tratando de donde sea sacar aire para respirar. No tenía noción del tiempo. Solo deseaba que ese semental nunca más dejara de cogerme.

Me vine dos veces en esos bellos minutos que duró la culeada, hasta que me apartó y colocó mi boca otra vez en su verga caliente.
-Mama mi polla zorra, trágatela toda.
-Si papi, quiero lechita. Anda por favor. Dame leche.

Sin pensarlo mas me llenó de leche caliente la boca. Eran chorros y chorros que salían de aquella verga, me apresuré a tomarla toda, abría mi boca lo más que podía. Aun así deje escapar unas gotas que escurrían por mi mentón y después caían en mis pechos.
Me la tragué toda de un solo golpe, el sabor espeso, salado y caliente quemaban mi garganta y todas mis entrañas. Rápidamente me llevé su polla otra vez a mi boca, mientras chorreaban unas últimas gotas. La exprimía succionando con fuerzas, hasta que no quedó nada.

Debo confesar que nunca antes había tragado semen. Fue mi primera vez, me gusto tanto que ahora es algo que siempre pido al follar.

Me quedé recostada en sus piernas. Exhausta de tanto coger, saboreando aún el semen caliente en mi boca mientras recobraba el sentido y la noción de las cosas. Sus manos acariciaban mi cabellera roja y le pedía que nos siguiéramos viendo, que tenía que volver a repetir esa culeada tan mortal que me había dado. Tuve que confesarle mi verdadero origen y le conté lo desdichada que en mi matrimonio era.

Me escuchó con atención y coincidimos en volver a vernos pronto. Nos vestimos y me pidió que le regalara la tanga que traía, cosa que se me hizo muy morbosa y no dude en entregárselo, nos acomodamos en la camioneta mientras nos abrazábamos y besábamos a placer.

Marvi después de unos minutos salio con Mario recién bañados. Sin decirnos mucho salimos de eso motel en el que tanto placer había sentido y nos pasaron a dejar al centro, donde habíamos guardado nuestro auto. Eran a las 7.30 p.m. Intercambiamos números telefónicos y nos quedamos de hablar al siguiente día.

Me despedí de Juan con un apasionado beso y manoseo de nalgas, que hasta ese entonces reparé en el ardor que ya sentía, y que en los dos días siguientes no se me quitó y no pude sentarme por la culeada y nalgadas recibidas.

Llegué a casa con mi cuerpo aun sudoroso, con olor a semen y sin ropa interior. Mi esposo veía entretenido TV y solo me preguntó que si todo había salido bien. Cosa que acepté con una sonrisota. Ay grandioso carnudo, si supieras la culeada que me acaban de dar. Después fingí estar cansada, me duche y me dispuse a dormir pensando en la rica polla de Juan Carlos.