jueves, 22 de octubre de 2009

Intercambio

Esta historia ocurrió hace unos meses. Norma y yo estábamos casados desde hacía 5 años y Marcio y Claudia se habían casado hacía 3 años. Éramos tan amigos que mi esposa y yo habíamos sido padrinos en su matrimonio. Éramos realmente amigos, todos de todos. Acostumbrábamos pasar las vacaciones juntos, salíamos al cine, nos reuníamos en su casa o en la nuestra con frecuencia,... Siempre que estábamos los cuatro yo notaba que había algo especial en el ambiente, sobre todo en el último año. Marcio y Norma se abrazaban con frecuencia y Claudia y yo éramos menos directos pero nos cruzábamos miradas provocadoras. Yo la miraba como para comérmela, a lo cual ella respondía con una sonrisa entre tímida y de aceptación.Un día fuimos a un hotel a pasar un fin de semana. Nos registramos en el hotel e inmediatamente nos dirigimos hacia la habitación que compartiríamos. Sólo de pensar que Claudia se colocaría una camiseta como la que le había visto en ocasiones anteriores ya me ponía caliente. Ver ese cuerpo cubierto simplemente por una camiseta era escalofriante porque se le notaban las tetas como un par de volcanes y alcanzaba a marcar la forma de las bragas. Unas bragas pequeñas que hacían resaltar aún más su exuberante culo. También me excitaba que Norma estuviera en ropa ligera en la misma habitación que mi amigo.
Llegamos a la habitación, nos instalamos y nos organizamos para bajar a la piscina. Entonces Norma y Claudia entraron al cuarto de baño para colocarse el vestido de baño. Imaginarlas a las dos desnudas me excitaba. Cómo sería aquel par de conchas, esas tetas divinas, dos traseros inmejorables. Uauhhh! Salieron las mujeres del baño y sentí que todo me subía y me volvía a bajar. Dos hembras en bikini, que a duras penas les tapaba lo más íntimo de su coñito y su tetas. Norma tenía una tanga que le dejaba ver el culo más espectacular que se puedan imaginar. Claudia tenía un bikini que le resaltaba el culo y las tetas. ¡Y qué tetas tenía Claudia! Mi verga se puso dura tan pronto vi esas dos esculturas.
Salimos hacia la piscina. Marcio se lanzó directamente al agua mientras los demás nos colocábamos crema bronceadora. Norma me pidió ayuda y, como siempre me ocurría, eso me excitó. La crema pasando por su piel me recordaba aquellas oportunidades cuando en la ducha le ayudaba a colocar el jabón para luego abrazarla y acariciarla, y terminar metiéndosela por detrás bajo el chorro de agua tibia.

De pronto Claudia me preguntó si le podía ayudar a colocar crema bronceadora en su espalda. Se acostó bocabajo sobre la esterilla y yo empecé a colocar crema sobre su espalda. Pasé mi mano húmeda sobre sus hombros y empecé a bajar por la espalda lentamente haciendo un masaje que ella aceptaba complacida. Seguí bajando y le coloqué más crema al final de la espalda, donde empieza el culo. Lentamente esparcía la crema mientras contemplaba su culo, cuando ella se bajó un poco el pantalón del bikini. Eso fue maravilloso. Alcanzaba a ver el comienzo de su trasero donde se dividía su hermoso culo. Me dijo que le colocara bronceador allí, a lo que obedecí inmediatamente. No podía dejar de admirar ese culo, ese hermoso culo. De pronto me dijo que por qué no le terminaba de colocar el bronceador más abajo. Le dije que encantado, que era un placer, a lo cual Norma y Claudia respondieron con una sonrisa de gusto y aceptación. Yo sentía que a Norma le agradaba que yo acariciara a Claudia al colocarle el bronceador. Empecé a colocarle bronceador en las piernas desde abajo y luego fui subiendo lentamente. Mientras le colocaba el bronceador, la acariciaba y yo sentía que a ella le agradaba mucho porque a veces emitía unos suspiros de agrado y de calentura.
Cuando empecé a acercarme a su culo ella abrió las piernas para facilitarme la labor. Noté un olor agradable porque Claudia estaba mojada y expelía un olor exquisito. Le pedí que abriera un poco más las piernas, a lo que me contestó que sería un placer abrir las piernas para mí y se rió mientras se miraban y reían con Norma. Norma dijo que ella también abriría las piernas. Le contesté que con gusto pasaría donde ella en unos pocos minutos. Norma dijo que me apresurara porque estaba apurada y le hacía falta un chorrito entre las piernas. Le contesté que pidiera ayuda a Marcio, a lo cual contestó que sí con una sonrisa y una mirada complaciente de Claudia. Yo ya no podía de la calentura. Ya estaba claro que Norma quería follar con Marcio y que Claudia quería que yo la follara.
Así pasó la tarde, entre comentarios y chistes de doble sentido, hasta que llegó la noche. Después de cenar con un buen vino, nos dirigimos a la habitación. Nadie estaba cansado ni quería dormir pero todos queríamos ir a la habitación. Ya todos sabíamos qué era lo que deseábamos. Allí, en la habitación, destapamos una botella de buen vino y nos sentamos a conversar. Todos estábamos calientes con lo que había pasado en la piscina y además el vino ayudaba.
Empezamos a hacer bromas sobre sexo y cada vez los comentarios eran más directos. Sugerí que por qué no apagábamos la luz y dejábamos una pequeñas velas, a lo cual todos asintieron. De pronto, Norma y Claudia se dirigieron al cuarto de baño y dijeron que se iban a colocar más cómodas. Al salir estaban con sus camisetas para dormir. ¡Qué maravilla de mujeres! Las dos tenían camisetas como las que habían usado tiempo atrás en otro viaje que hicimos juntos a Nueva York. A Claudia se le alcanzaba a ver el culo delicioso e Norma tenía una camiseta igual. Se notaba que estaban sin sujetador y las tetas puntudas resaltaban en la camiseta. Yo quedé más recalentado de lo que estaba y Marcio también porque se le notaba un bulto en la pantaloneta.
Norma se sentó muy cerca de Marcio. Marcio le dijo que lo que dejaba ver la camiseta se veía muy bien y que cómo sería lo que no dejaba ver, por lo que ella preguntó si quería ver más. Subió un poco la camiseta dejando a la vista las bragas.
Entretanto Claudia se había acomodado a mi lado. Yo le dije que para lo que le tapaba esa camiseta era mejor quitársela. Ella respondió que si yo quería podía quitársela. Le quité la camiseta y quedó solamente en bragas. ¡Qué cuerpo tan delicioso! Unas tetas grandes, con unos pezones oscuros que estaban duros de la calentura.Norma también se desvistió dejando a Marcio realmente impactado. Norma tenía un cuerpo escultural. No era muy alta pero sí muy proporcionada. Ya no resistí y me lancé a besar las tetas de Claudia. Norma se sentó sobre Marcio y le pidió que le besara las tetas a ella también. Mientras besaba las tetas de Claudia, miraba cómo Marcio besaba las de Norma y eso me excitaba. De pronto, Norma se bajó de Marcio y le bajó la pantaloneta. Marcio tenía una verga grande, roja de la calentura. Norma empezó a darle besos en sus huevos. Sacaba la lengua y la pasaba por su verga desde la base hasta la punta. De pronto se la metió toda en la boca. Ver cómo Norma se metía esa verga dentro de su boca era excitante.Mientras tanto yo seguía besando las tetas de Claudia y acariciaba su coño por encima de las bragas. Estaba mojada. Sus líquidos habían empapado las bragas. Corrí las bragas y empecé a meter mi dedo en el coño de Claudia. La acariciaba y ella empezó a gemir. Se movía como una loca y me pedía que la acariciara más y más.Mauirico le había quitado las bragas a Norma y le estaba lamiendo la cuca. Norma estaba caliente. Se le notaba la excitación. De pronto Norma se volteó y Marcio la clavó por detrás de un golpe.
Ella gimió como una perra y empezó a gritar: "más .. más .. más duro que así me gusta más.. más .. por ahí, así, papito, así".Claudia y yo nos sentamos uno al lado del otro y empezamos a masturbarnos mutuamente mientras veíamos a nuestros esposos hacer el amor. Era excitante estar con la esposa de mi mejor amigo mientras él se follaba a mi esposa. Claudia no resistía y se corrió. Pero yo seguí acariciándola.Ahora Marcio e Norma habían cambiado de posición. Estaba Marcio acostado sobre su espalda e Norma se colocó encima de él. Lentamente se sentó sobre su verga. Claudia y yo veíamos cómo poco a poco la verga de Marcio entraba en el coño de Norma. Los líquidos de Norma chorreaban por la verga de Marcio.
Ya no aguanté más y le dije a Claudia que se sentara sobre mí dándome la espalda. Así yo la follaría mientras veíamos cómo nuestros esposos seguían follando. Estaba empapada realmente. Su coño goteaba y yo sentía las gotas de sus líquidos caer sobre mi verga. Al principio entró un poco y volvió a salir. Lo sentí en la punta de la verga y me recorrió un escalofrío que subió por todo mi cuerpo. Yo gemía del placer. Qué coño tan delicioso. Ese coñito lo había querido durante años y ahora mi verga estaba penetrándolo.
Claudia se colocó y, con fuerza, la penetré. Ella saltaba como si estuviera galopando a caballo. Clavada en mi verga, ella gritaba. Le gustaba y me pedía más y más y más mientras veíamos a nuestros esposos follando al frente nuestro.
Después quise probar su culo. No sabía si ella querría pero lo intenté. Le pedí que se colocara bocabajo pasando sus piernas sobre mis hombros mientras yo permanecía sentado. Ella accedió y empecé a besarle su coño. Sabía como el mejor de los manjares. Qué delicia, qué maravilla. Y claro, me quedó justo frente a mis ojos. Mientras le besaba el coño, le empecé a acariciar lentamente el culo. De pronto hice un poco de presión con mi dedo, a lo cual ella respondió con un gemido de agrado y placer y me pidió que siguiera. Entonces le metí el dedo. A ella le gustó mucho y le metí otro dedo. Con sus jugos le lubricaba el culo y eso facilitaba mi labor. Ella pedía más por lo que le dije que se sentara sobre mí. Suavemente empecé a meter mi falo es su ano. Cuando estaba más acomodada la empujé hacia abajo quedando clavada en mi verga. Al principio soltó un grito de dolor que inmediatamente se convirtió en placer.
Norma, al ver que yo se la metía por el culo a Claudia, le pidió a Marcio que le hiciera lo mismo. Yo siempre había querido hacérselo a Norma por el culo pero solamente una vez había accedido. Pero ahora la calentura la llevó a pedir que se la metieran.
Marcio se sentó en la silla de enfrente e Norma se sentó sobre él, quien empezó a metérselo lentamente. Pero ella, que estaba muy arrecha, se sentó con fuerza. Al principio puso cara de dolor pero también su expresión cambió por placer. Se veía que le gustaba. Claudia y yo veíamos cómo Marcio se lo metia por el culo a Norma y eso nos calentaba más.
Los cuatro empezamos a movernos rápidamente. Claudia e Norma parecían amazonas galopando sobre sus sementales. Comenzamos a gemir. Las dos gritaban que les diéramos más duro y más profundo. Le pregunté a Norma si le gustaba y ella me contestó que le encantaba. Marcio le preguntó a Claudia cómo le parecía y ella le contestó que estaba de maravilla.
Yo brincaba, le cogía las tetas a Claudia y veía cómo se le movían las tetas a Norma. Mientras tanto, Claudia me acariciaba los huevos por debajo de ella y con la otra mano se masturbaba. Ella se corrió y casi simultáneamente me vine yo. Me corrí dentro de su culo. Pero fueron como dos o tres chorros, todavía quedaba algo. Entonces Claudia se levantó y colocó su cara cerca de mi verga. El cuarto y quinto chorro cayeron en su cara.
Norma estaba lista. Se notó cuando se corrió, al igual que Marcio. Ambos soltaron gritos de pasión y luego quedaron agotados.Así fue esa noche de placer. Luego repetimos una sesión más. Agotados nos quedamos dormidos. Norma durmió con Marcio y Claudia conmigo. Así fue este intercambio de parejas con mi mejor amigo, que duró hasta tres días más.

Sudor y sexo

Sentí tus manos que me acariciaron toda
y me fui sumiendo en deseos locos
hasta entregarte todo mi cuerpo
mis sentidos y mi alma.

Sentí tus labios que me besaban toda
y me fui entregando
hasta caer rendida en el arte del amor.

Sentí como entrabas
lentamente en mi cuerpo ardiente
buscando el éxtasis
de un orgasmo completo.

Y... fui tuya... tuya por completo
y vimos el amanecer
que nos sorprendió amándonos
hasta caer rendidos
llenos de sudor y sexo.

Sentí tu amor que me embriagaba toda
fui tuya y tu mío
y así... nos quedaremos
hasta que pasen los años
y recordaremos siempre
este aroma a sudor y sexo.

LeylaChil

miércoles, 21 de octubre de 2009

Infiel

Les voy a contar primero cómo soy físicamente para que tengan una idea de quién soy cuenta este relato. Tengo 23 años, soy bajita, 161cm, peso 54kg, pelo castaño corto, ojos verdes, rostro bastante lindo creo, tengo 102 cm de busto, cosa que debido a mi pequeña figura vuelve locos a los chicos, cintura delgada y unas nalgas de 87cm. Mi piel es blanca y mis pies diminutos. Me gusta llevar ropa ligera, blusas apretadas y pantalón o falda corta. Me excita bastante que me miren los hombres, lo que pone muy celoso a mi novio, y esto me gusta.
Ese día llevaba puesta una camisa blanca y un pantalón negro muy ajustado. Pasó en un pueblecito de montaña en el que paso casi todos los veranos. Tengo novio desde hace unos 4 años y estoy muy bien con él. Ese día se desplazó con unos amigos a celebrar una despedida de soltero y yo quedé sola aquí en el pueblo. Como ya tengo muchas amistades aquí, salí a cenar con unas amigas. Después de la cena nos fuimos a tomar algunas copas y acabamos en el único local nocturno que hay en el pueblo. Había mucha gente ya que en verano hay mucho turismo aquí. Entre ellos estaba un chico que conozco desde hace años y que también es amigo de mi novio. Se llama Marco, pero todos le llaman "Bruce" (no sé por qué motivo). Es muy tímido con las chicas. Es moreno, pelo corto, ojos marrones, bastante alto y tiene un cuerpo envidiable. Lo he visto a veces en la piscina y me vuelve loca.
En fin, le saqué a bailar y estuvimos bailando y charlando casi dos horas. Él, al principio, no creo que se hubiera imaginado cuáles eran mis propósitos aquella noche. Bailábamos cogidos de la mano y separados (yo no quería despertar sospechas en la gente, ya que en un pueblo pequeño todos se conocen y enseguida sale a la luz cualquier tontería). Me desabroché un botón de la camisa por el calor y para calentar aún más a mi compañero de baile. Como era bastante más alto que yo, contempló enseguida mi escote. No me fue difícil convencerle ya que él también estaba excitadísimo después de tenerme tanto rato junto a él contemplando mis atributos tan cerca.
Estuvimos hablando y quedamos citados al cabo de 10 minutos en un piso que tenían sus padres en el pueblo y donde no vivía nadie. Cogimos cada uno su coche, primero él y al cabo de cinco minutos yo, para no despertar sospechas, y nos fuimos hacia allí.
Bruce ya me esperaba con la puerta medio abierta. Al momento de entrar me lancé sobre él como una perra en celo. Estaba súper excitada. Al principio él tenía un poco de miedo ya que, como me confesó al final, a sus 24 años aún era virgen.
Empecé a besarle la boca, juntando nuestras lenguas y jugando con ellas. Cogí yo la iniciativa y le quité su polo azul. Con mi lengua seguí su cuello y su pecho de abundante pelo hasta llegar a su cintura. Le desabroché el cinturón y le toqué su enorme bulto por encima del pantalón, que estaba a punto de romperse. Seguidamente le bajé el pantalón y froté mi cara por encima de su calzoncillo. Finalmente se lo quité todo. Al bajarle el calzoncillo me golpeó en la cara su enorme miembro. Era increíble. Yo nunca había visto nada igual, sólo en las pelis porno. Debía medir unos 24 o 25 cm y era bastante grueso. No tardé en cogerlo con mis pequeñas manos, que casi no abarcaban aquel miembro. Lo podía coger tranquilamente con las dos manos y empecé a chuparlo desde la punta, buscando cada rincón de él con mi lengua, hasta que me lo tragué casi todo entero de un golpe. No me cabía todo dentro, me faltarían unos 5 cm para tragármelo todo y su punta tocaba ya en el fondo de mi garganta. Se lo chupé durante cinco cortos minutos. Era increíble ver la cara de gusto que ponía el chico, lo cual hacía que me pusiera aún más caliente. Yo estaba toda mojada ya.
Paré un momento de mamársela y me quité toda la ropa. Ya hacía rato que él me tocaba todo mi cuerpo, pero el pobre no se atrevía a desvestirme. Cuando vio mi cuerpo desnudo creo que aún le creció más el pene. Se lanzó a lamer mis tetas rápidamente. Mis grandes pezones estaban durísimos y calientes. Luego fue bajando hasta llegar a mi coño, que estaba todo empapado de jugos (yo me había corrido ya una vez). Siguió toda su lengua por mi entrepierna, lo lamió todo, los pelítos negros que tengo encima hasta llegar a los labios húmedos, que besaba con toda su fuerza hasta que consiguió que me corriera otra vez.
Yo aún estaba disfrutando del último orgasmo y, cuando me di cuenta, se estaba masturbando con fuerza. Se lo impedí enseguida ya que se hubiera corrido muy pronto y le dije que esto era faena mía. Volví a chupársela un rato y, cuando estaba a punto de correrse, le dejé enseguida para evitarlo. Le obligué a tumbarse en la cama y me monté encima de él.
Al principio me dolió un poco debido a que nunca había tenido un miembro de esas dimensiones dentro de mí pero luego, cuando las paredes de mi coño se adaptaron a tal instrumento, mi cuerpo gozaba como nunca, mientras él presionaba mis tetas con sus manos y cerraba los ojos sin dar crédito de lo que le estaba ocurriendo en aquellos momentos.
Después de unos dos minutos de saltar encima de aquella verga ví cómo Bruce apretaba los dientes con fuerza y gemía al mismo tiempo, lo que me hizo suponer que estaba a punto de correrse dentro de mi vagina. Por eso me excité aún más y le follé con más fuerza. Poco antes me había confesado que hacía dos semanas que no se masturbaba. Cuando descargó toda la cantidad de leche dentro de mi coño creí por unos instantes que me iba a desmayar. ¡Madre mía!, qué cantidad de esperma descargó dentro de mí. Nunca antes había tenido una sensación tan grande de placer.
Y le dí mi recompensa. Chupé aquella banana hasta no dejar ni una gota de su leche. Luego practicamos un 69 fabuloso, me trabajó muy bien mi clítoris visto que era la primera vez que lo hacía. Yo me corri dos veces por una de él, que lanzó otra descarga encima de mis pechos y de mi cara. Qué noche.

martes, 13 de octubre de 2009

poema

tu culo….
urbe donde habitan mis anhelos, sorbia trasposicion de lo oculto, panoramica impremisible, sugestion de mis sentidos, remanso acogedor, arrebato lujurioso de mis mañanas cuando, aun adormecida inicias el simple proceso de acurrucar tus nalgas junto al ardor de mi sexo.



tu culo….
vaiven que me estimula cuando andas, ominoso balance que me aniquila, feroz conjugacion de amor y deseo, asuncion de tu cuerpo con mi ansia, arquitectura febril que me atosiga cuando, al fin, te apoyas sobre mi sexo, y expandes mi universo que te aguarda mitigando el dolor de mis sentidos.
tu culo….
pareado de curvas insinuantes, soneto de incandescente rima, cantico invertido para voz átona, tiernos brotes de ortodoxia discutible, petalos arrebolados por mis caricias, violenta emanpacion de tu externo, que se torna moldeable entre mis dedos, cual suprema concepcion de mi deseo.